Edmundo Bal reflexiona sobre la caída de Ciudadanos y su impacto en la política española

📰 Título original: Edmundo Bal: 'Nosotros creamos a Ayuso, tendríamos que haber pactado con Gabilondo'

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#política #ciudadanos #edmundobal #ayuso

Edmundo Bal reflexiona sobre la caída de Ciudadanos y su impacto en la política española

Edmundo Bal, exdiputado de Ciudadanos y abogado del Estado, analiza su paso por la política y la desaparición de su partido en 2023. Bal reconoce que la decisión de no concurrir a las elecciones…

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Edmundo Bal reflexiona sobre la caída de Ciudadanos y su impacto en la política española

📰 Título original: Edmundo Bal: 'Nosotros creamos a Ayuso, tendríamos que haber pactado con Gabilondo'

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Edmundo Bal reflexiona sobre la caída de Ciudadanos y su impacto en la política española

Edmundo Bal, exdiputado de Ciudadanos y abogado del Estado, analiza su paso por la política y la desaparición de su partido en 2023. Bal reconoce que la decisión de no concurrir a las elecciones…

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🎯 ■ Carme Chaparro da la respuesta más compartida a las discutidas palabras de Edmundo Bal sobre Muface ■ Están trayendo cola.
https://www.huffingtonpost.es/virales/carme-chaparro-da-respuesta-mas-compartida-discutidas-palabras-edmundo-bal-sobre-muface.html?int=MASTODON_WORLD

#virales #seguridadsocial #carmechaparro #edmundobal

Carme Chaparro da la respuesta más compartida a las discutidas palabras de Edmundo Bal sobre Muface

La escritora y periodista Carme Chaparro ha dado una de las respuestas más sonadas a Edmundo Bal, abogado del Estado y exdiputado de Ciudadanos, por sus indignadas palabras tras conocerse que el Ministerio de Sanidad propone el fin de Muface  incorporando la financiación y usuarios a la pública.

El HuffPost
Tras UPyD y Ciudadanos nace Nexo, plataforma y futuro partido para los "huérfanos" del centro https://www.eldiario.es/politica/upyd-ciudadanos-nace-nexo-plataforma-futuro-partido-huerfanos-centro_1_10538796.html Carmen Moraga #PartidosPolíticos #Cs-Ciudadanos #FranciscoIgea #EdmundoBal
Tras UPyD y Ciudadanos nace Nexo, plataforma y futuro partido para los "huérfanos" del centro

De las cenizas de Ciudadanos, que se alimentó y creció de los rescoldos de UPyD, nace Nexo, otro partido de centro. La cita para su puesta de largo fue en Madrid, en la Fundación Amberes, y sirvió para presentar lo que sus promotores han llamado una "plataforma de ideas" con la que pretenden impulsar un nuevo proyecto político "reformista y progresista", que no se identifica "ni con la izquierda ni con la derecha" y que quiere huir de las etiquetas de "rojos o azules". Sus 38 fundadores, entre los que se encuentran el exportavoz parlamentario de Ciudadanos, Edmundo Bal, y el procurador de las Cortes de Castilla y León, Francisco Igea, avanzan que Nexo –que acaban de registrar en el Ministerio del Interior como asociación– aspira a convertirse más adelante en un nuevo partido que ocupe el "centro" político, en el que se refugien los "indignados" que se sienten "huérfanos" de ese espacio. Sobre todo después de la decisión tomada por el antiguo partido de Albert Rivera de no concurrir a las recientes elecciones del 23J, que fue precisamente el detonante que les llevó a dar este paso. Minutos antes de las 12 del mediodía de este sábado, la sala donde estaba programado el acto ya estaba llena con cerca de un centenar de personas que acudieron a la llamada de los exdirigentes de Ciudadanos. La sorpresa, deslizada la víspera por Bal en una entrevista con elDiario.es, fue ver allí al exdirigente de la llamada 'vieja guardia del PSOE José Luis Corcuera, al que acompañaba otra ex de su partido, la aún eurodiputada del grupo parlamentario de Ciudadanos en Bruselas Soraya Rodríguez, fichada por Rivera en su día como "independiente" y a la que le quedan todavía ocho meses de permanencia en su escaño, uno de los mejor remunerados en la política institucional. Ambos querían mostrar con su presencia su apoyo al nuevo proyecto, pero al menos Corcuera no formará parte de él. Además de antiguos cargos de la formación de Rivera y Arrimadas, como Alberto Reyero, el exconsejero madrileño de Políticas Sociales del primer gobierno de Isabel Díaz Ayuso, que militó antes en UPyD y ejerce de látigo del PP de Madrid por su controvertida gestión de las residencias durante la pandemia, también pudo verse entre el público a Cristiano Brown, el efímero y último presidente de la formación de Rosa Díez y al que se recuerda por haber aparecido en 2019 en la famosa foto de Colón junto a Santiago Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera. No hay noticias de que vaya a estar en la reedición de aquella cita, prevista para el próximo 8 de octubre en Barcelona, esta vez para exigir que no conceda la amnistía a los condenados del procés en Catalunya. Pese a que los principales nombres propios salen de ahí, los promotores de Nexo insisten machaconamente en pedir que no se les identifique con Ciudadanos: "Esto no tiene nada que ver, es algo nuevo". De hecho el nombre de la que ha sido hasta hace bien poco la formación de muchos de ellos es anatema para sus exdirigentes constituidos ahora en nueva asociación. Nexo no cita a Ciudadanos en la web, que acaban de estrenar, ni su nombre fue pronunciado por ninguno de los maestros de ceremonias que participaron en el acto de presentación en sociedad. La mayoría de los miembros de este nuevo foro "para el debate de ideas" han borrado de sus currículos –y también de sus perfiles en redes– toda referencia al partido en el que militaron durante años. A pesar de que las caras más visibles y reconocibles de Nexo son Edmundo Bal y Francisco Igea, que se han encargado de la promoción del proyecto, ninguno de los dos participó en el coloquio de este sábado. Ambos permanecieron sentados entre el público, en las primera filas de la sala, sin hacer siquiera declaraciones a los periodistas, dejando todo el protagonismo a los miembros –provisionales– de la Junta Directiva de Nexo: Santiago Saura, exconcejal del Ayuntamiento de Madrid de Ciudadanos, que fue número dos de Begoña Villacís, que preside la plataforma; Juan Ignacio López-Bas, exdiputado de Cs, que ocupa el cargo de secretario; y Ana Elliot, exconcejal en Majadahonda que es la tesorera de la recién nacida plataforma, que cuenta con 38 "socios fundadores". En su intervención en el coloquio, que moderó el periodista Federico Quevedo, de Capital Radio, López-Bas insistió en que Nexo "no es una idea solo de Bal e Igea, como se está diciendo [en muchos medios de comunicación], ellos son dos perfiles más de los muchos que se han embarcado en esta idea”. La plataforma ha publicado ya su "decálogo" de quince medidas, muy similares a lo que ofrecieron en su día tanto por UPyD, el partido fundado por la exdirigente del PSOE Rosa Díez, como el primer Ciudadanos de Albert Rivera. El primero es historia y el segundo escribe sus últimos capítulos y ni siquiera se presentó a las últimas generales. Nexo aboga por "hacer reformas de calado necesarias para la modernización y la transformación de España, que frenen la decadencia a la que están llevando a nuestras instituciones"; entre estas reformas abogan por cambiar el sistema electoral y la ley electoral "para hacerlos más justos y proporcionales, con un Congreso de los Diputados configurado en mayor medida en torno al principio de 'un ciudadano, un voto'"; "separación de poderes, la independencia judicial y de los organismos reguladores, la transparencia, la participación ciudadana, la rendición de cuentas, la lucha contra la corrupción"; "defensa de la conservación y mejora del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático y sus efectos, especialmente dañinos en España"; "creencia en la Unión Europea y en su desarrollo y fortalecimiento mediante la profundización de su cohesión política, unión fiscal, dotaciones presupuestarias y mecanismos democráticos"; "defensa de los derechos humanos y la dignidad de todas las personas en su diversidad, sea cual sea su condición o procedencia". Junto a esto también abogan por una "fiscalidad justa, progresiva, común y armonizada en España y en Europa que combata eficazmente las prácticas de fraude, evasión y elusión fiscal que perjudican al conjunto de la sociedad" y defienden "la igualdad de mujeres y hombres como un objetivo transversal de nuestra sociedad, desde la lucha contra la violencia de género hasta la eliminación de los obstáculos existentes para el acceso equitativo de las mujeres a puestos de responsabilidad y liderazgo". Nexo dice que cree "en una España de personas libres, iguales y solidarias, y que defenderá "la mejora y fortalecimiento del estado de bienestar".

elDiario.es
Edmundo Bal: "Ciudadanos ya es el pasado y el final ha sido patético" https://www.eldiario.es/politica/edmundo-bal-ciudadanos-pasado-final-sido-patetico_1_10532499.html Carmen Moraga #Cs-Ciudadanos #FranciscoIgea #EdmundoBal #Elecciones
Edmundo Bal: "Ciudadanos ya es el pasado y el final ha sido patético"

El exportavoz parlamentario de Ciudadanos, Edmundo Bal (Huelva, 1967), acaba de reaparecer de nuevo en la escena política justo dos meses después de las elecciones del 23J a las que la dirección de su antiguo partido, Ciudadanos, decidió no concurrir, lo que provocó una nueva –la enésima– crisis interna en la formación. Bal, el procurador de Castilla y León, Francisco Igea, y un nutrido grupo de críticos, se revolvieron contra la decisión acusando a los nuevos dirigentes de haber "secuestrado al partido" y de dejar "huérfanos" a sus hipotéticos votantes. Unos votantes que paulatinamente ya les habían ido dando la espalda en las sucesivas citas con la urnas hasta hacerles casi desaparecer. La dirección del partido decidió entonces abrir a los dos dirigentes sendos expedientes de expulsión por falta grave, medida que ninguno de los dos se ha molestado siquiera en recurrir. Este verano, tras dejar su acta de diputado, Bal regresaba a su antiguo despacho para ejercer de nuevo como abogado de Estado, pero esta vez en los Juzgados de lo Social. Pero no por ello cree que deba renunciar a la política, como dejó entrever en sus últimas comparecencias. Este sábado presentará, junto a Igea y otros exdirigentes de Ciudadanos, Nexo, una plataforma política –que sus promotores han registrado como asociación–, para "el debate de ideas" y que promete convertirse en un nuevo partido "reformista y progresista" si ven que el proyecto cuaja. Al acto han invitado a varios antiguos cargos públicos del PSOE, pertenecientes a la llamada 'vieja guardia', y críticos con Pedro Sánchez, que ahora se prodigan por los medios de comunicación ."No sé si al final alguno vendrá, pero puede haber sorpresas", adelanta con gesto misterioso Bal. ¿Por qué vuelve Edmundo Bal a la palestra política? Bueno, no es volver, es no dejarlo, aunque ha cambiado mi vida desde luego. Ahora estoy en un puesto profesional muy chulo, que me encanta. Como recordarás, cuando Ciudadanos dijo que no se iba a presentar a las elecciones generales [del23J], tanto Paco Igea como yo y como Santiago Saura dijimos que no íbamos a dejar huérfana a la gente que no tiene partido al que votar. Dijimos, esto no puede ser, no nos vamos a rendir, no vamos a bajar los brazos. Fue en el último 'canutazo' que dimos, y los que estábamos allí nos metimos en un bar de la calle Rosales –de hecho nos llamamos el 'grupo Rosales'–, y abrimos un chat de WhatsApp. Coincidimos en que no había nada que hacer con el partido en el que militábamos, que había sido un suicidio colectivo no presentarnos, una inmolación al servicio de los intereses personales del secretario general [Adrián Vázquez] y decidimos hacer borrón y cuenta nueva. ¿Y qué es Nexo? Es una asociación, un sitio donde la gente que tenga ideas pueda exponerlas. La política española se ha convertido en una especie de teatro, de performance en donde todo el mundo ataca a todo el mundo y nadie hace ni una sola propuesta. Nosotros lo que queremos ser ahora mismo es un catalizador de este espacio. Yo creo que hay muchas personas que tienen interés en este espacio que es Nexo, mucha gente que te dice que está huérfana de partido y que quiere asociarse. Este sábado lo presentamos y a partir de ese momento pondremos en marcha los órganos de funcionamiento de la Asociación. Lo primero que queremos es que se adhiera gente de todas las plataformas, y lo segundo, ver hacia dónde nos encaminamos. ¿No hay nadie más detrás de ustedes? ¿Ningún empresario, ningún poder fáctico? (Se ríe) No, no, bueno, tú imagínate que viniera el Ibex 35 a financiarnos. Los 38 socios fundadores hemos creado una derrama para los gastos, que son muy pequeñitos. Nos hemos inscrito en el Registro del Ministerio del Interior como asociación, hemos gastado en algún viaje que hay que pagar y poco más. Nos pondremos una cuota de asociado, también simbólica, que tendrán que aprobar los órganos de funcionamiento de la asociación una vez que se ponga en marcha. ¿Han invitado a unirse a Nexo a exdirigentes de Ciudadanos de la primera etapa como Toni Roldán o Francisco de la Torre, que dimitieron, o de otros partidos? Hemos hablado con muchos de ellos y con mucha gente. Pero ahora están un poco en ver cómo arranca esto. Nosotros también, no te voy a engañar. O sea, nosotros estamos en una situación ahora de ilusión, de arranque, de ver cómo sale lo de este sábado, de ver quién viene. A lo mejor hay sorpresas y viene gente importante. Yo, desde luego, le he tirado la caña a todo el mundo. Incluso a muchos viejos dirigentes del Partido Socialista, de esos que los actuales socialistas llaman 'los dinosaurios', y que por discrepar les insultan. A ver si viene alguno porque todos me han respondido con muchísimo cariño. Me encantó que ayer Alfonso Guerra y Felipe González le cantaran las 40 a Pedro Sánchez y dijeran lo que tantos pensamos que está pasando en España. ¿Y no ha contactado con gente del PP? No, porque ya sabes que desde el primer momento yo dije claramente que no iba a formar parte del Partido Popular como han hecho otros compañeros. Con el histórico que tengo de haber perseguido la corrupción del PP en mi puesto de abogado del Estado como jefe de lo Penal, pues la verdad es que no puedo llamar a nadie. Pero me encantaría que alguno de mis buenos amigos del PP que me dicen que están molestos, desencantados, desanimados y desilusionados con el liderazgo de Feijóo vinieran porque desde luego tendrán un sitio aquí. ¿Se convertirá Nexo en un partido político? Lo que decida la Asamblea, lo que decidan los socios. Vamos a ver a cuántos llegamos. Yo sí te doy mi opinión, que es una, individual, y que daré cuando llegue el momento en esa Asamblea en la que todo el mundo opinará: yo sí quiero que esto se convierta en un partido político. Es un momento de mucha ilusión. Es como cuando nace un bebé y lo coges en brazos. Nosotros somos un bebé. Nexo es un bebé. ¿Será un Ciudadanos bis? Nunca, jamás. Esto es una cosa nueva. Nunca, jamás cometeremos los mismos errores. Esto es volver a los orígenes. ¿Cuántas veces hemos dicho aquello de ni rojos ni azules? ¿En dónde se sitúan entonces ideológicamente? Nosotros nunca nos vamos a llamar ni de derechas ni de izquierdas. Nunca nos vamos a poner una etiqueta. Hay que trascender de ese debate de la derecha y de la izquierda. Lo estamos viendo en el Parlamento todos los días, es un vergüenza lo que está pasando con la política. La gente está hartísima. Pero se tendrán que definir de alguna manera. No. Nos vais a poner vosotros [los periodistas] las etiquetas y nosotros nos vamos a reír cuando nos digáis, "eso que decís es muy de derechas, o es muy de izquierdas". Nosotros entonces nos encogeremos de hombros, nos reiremos y diremos, pues, "bueno, ponednos la etiqueta que queráis". ¿Y qué van a ofrecer nuevo a la ciudadanía que no lo hayan ofrecido otras formaciones, incluso Ciudadanos? En política está casi todo inventado, pero nosotros vamos a ofrecer una vía nueva, trascender de la guerra ideológica entre los dos bandos y vamos a ofrecer lo que se suponía que era el anterior partido en el que militábamos y militamos. Es decir, un partido que es capaz de negociar a derecha y a izquierda, un partido que lo que quiere es evitar los nacionalismos y los populismos. En fin, algo que siempre decíamos y que parece ser que anteriormente nadie se creía, eso de lo de ni rojos ni azules. ¿Cómo ve la situación política? Horrible, fatal. Y la gente con la que hablo la ve también fatal y horrible. Pero bueno, todo el mundo parece que ha normalizado el hecho de que no cumplir lo que prometes en campaña electoral es lo normal de un político. Parece que todo el mundo tiene que asumir como razonable que todos los políticos son mentirosos, gente deshonesta, falsos, gente que lo único por lo que pelea es por el poder, por su propia ambición personal o por garantizarse su futuro. Nosotros venimos aquí con una idea clara y es que se puede hacer política de otra manera, ser honesto, tener palabra y mirar a la gente a la cara como adultos. Nuestro programa será reformista y progresista. Si eso no es novedoso en el panorama que estamos, que venga Dios y lo vea. ¿Cree que habrá nuevas elecciones generales o que Sánchez cederá con la amnistía? Junqueras [líder de ERC] dice que ya lo han pactado... Sánchez vende España a cinco céntimos de euro y le hace falta para mantenerse en el poder. Mi duda nunca ha sido Sánchez. Mi duda siempre ha sido Puigdemont, que no sé qué estrategia va a seguir, porque, claro, durante la última legislatura, que yo he estado viéndolo en primera fila, su estrategia ha sido la de confrontación radical contra España. Esquerra ha apoyado al Gobierno y ha pegado un bajón descomunal. Entonces yo no sé qué es lo que va a hacer Puigdemont, el fugado, que es un tipo imprevisible. ¿Por qué ahora no se puede impulsar una amnistía si en el pasado ya se ha aplicado esa medida para la reconciliación? Porque es inconstitucional. Porque en el pasado la única amnistía que hemos tenido ha sido la del 77, año preconstitucional, basada en un principio de tránsito de una dictadura a una democracia, que es la única amnistía que cabe y no es esta. Esta amnistía de Pedro Sánchez le dice a Puigdemont 'España es una mierda de país', 'España es un país fascista', 'España es un país dictatorial que no respeta los derechos fundamentales'. El Gobierno de España, si concede la amnistía, le va a decir a Puigdemont 'la Sala segunda del Tribunal Supremo está formada por fascistas que no respetan las garantías de los derechos fundamentales'. Y Puigdemont va a ganar la batalla del relato. Algo absolutamente repugnante. ¿Irá usted la manifestación del 8 de octubre? Sí, el 8 de octubre estaré en Barcelona. Ya me he sacado los billetes de tren. ¿No le da alergia estar con Vox? Yo voy a defender una idea, no voy con nadie. De hecho es que no voy ni con Nexo. Voy yo solo, voy como Edmundo Bal. Y voy a ir a defender lo que defiende Felipe González. Ya sabemos que Felipe González es también un fascista, un facha irredento, un tipo que no ha hecho nunca nada por España, etcétera, etcétera. Y Alfonso Guerra ha dicho públicamente que iría a esa manifestación del 8 de octubre, es decir, otro fascista, otro tipo que no cree en los derechos fundamentales. La semana que viene se celebra la investidura de Feijóo. ¿Entiende que haya querido presentarse, pese a saber que no tiene apoyos suficientes, solo a Vox y algún voto aislado? Yo creo que era obligatorio. Me parece que ha hecho bien. La persona que consigue ganar las elecciones y obtiene el máximo respaldo de los votantes españoles como ha sido él, tiene la obligación de presentarse, aunque sea para perder. Creo que ha hecho bien. Yo quiero escuchar su mensaje y su discurso y luego que salga o no salga pues es algo que dependerá ya de otras fuerzas políticas, pero a mí me parece que es obligatorio cuando uno recibe el respaldo mayoritario de la sociedad española, presentarse y exponer sin ningún complejo y sin ningún miedo su programa. En ese sentido, yo creo que Inés Arrimadas se equivocó tajantemente cuando no se presentó a la investidura en Cataluña [tras los comicios de 2017]. Yo no estaba entonces en el partido pero como bien nos encargamos de decir tantas veces, no estaba en su mano, fue el presidente del Parlament el que tenía que decir quién se presentaba o a quién le daba la la llave para poder presentarse. Pero ella debió decir que se quería presentar. Si Ciudadanos tuviera ahora diputados y usted siguiera como portavoz, ¿facilitarían que la investidura de Feijóo saliera adelante y el PP pudiera gobernar? No tengo ni idea. Ya en esta entrevista demasiado he dicho de Ciudadanos. Ciudadanos es un cadáver. Ciudadanos no existe. Ciudadanos es la nada. Alguno me ha preguntado si Nexo es una escisión de Ciudadanos. No, porque de la nada no se puede escindir nada, no se puede escindir nada de cero. No se puede llegar a nada. No voy a hablar de Ciudadanos ya nunca más. Es el pasado. El final ha sido patético, así lo digo de claro. Yo lo que voy a hablar es del futuro y el futuro para mí y para otros compañeros es Nexo. ¿El centro existe? Bueno, ahí estamos nosotros. ¿No decía que no se querían definir? No, no... Es que luego, repito, nos diréis que muchas que las cosas que decimos son de derechas o de izquierdas. Vamos a acumular agravios de todos. Aunque da igual porque al final estamos en el bipartidismo imperfecto de los bloques. Pero esa situación es la que han provocado ustedes también. No, yo no. Yo he peleado para que esto no sea así. Paco [Igea] y yo y muchos de los diputados que estábamos en el Congreso hemos peleado para que esto no fuera así y nos presentáramos a las elecciones [del 23J]. Otros han sido lo que han provocado esto y ya se están arrepintiendo. ¿No se siente corresponsable de la situación de Ciudadanos? Usted ha estado en la dirección, ha sido portavoz parlamentario y candidato en Madrid. Nosotros hemos peleado como leones dentro del partido para que no tuviera la deriva que tuvo, para que este partido cambiara. No os lo contábamos a los periodistas porque efectivamente lo que hacíamos era pelear desde dentro, desde dentro de los órganos. Y me dirás ¿lo hiciste todo bien? No. Cometí varios errores. Bueno, visto retrospectivamente, tuve un error fundamental que fue no votar a Paco Igea en lugar de a Inés Arrimadas como presidenta del partido. Pero aparte de eso, yo en aquel momento era un novato, estaba recién ingresado en política, no tenía ni idea de quién era Paco ni quién era Inés. Desde luego, sí que tengo ahora una idea muy clara y es que debí protestar antes, debí no esperar al resultado de las elecciones andaluzas, y que después del desastre de las elecciones madrileñas lo que debí es negarme a aceptar ningún cargo en el partido. Pero confíe en que desde dentro y junto con los compañeros que he citado antes, y otros muchos que no cito pero que también estaban en esta línea, pues teníamos claro que la política de este partido era una política fallida, una política errónea, siempre pactar con el mismo, con el mismo que te quiere matar. Era una política absurda. Pues no se le oyó decir nada, no se le oyó discrepar. En público, no, en privado sí, muchas veces. Tanto en la Ejecutiva del partido, en la Permanente como en la Nacional, todos los compañeros me oyeron en el Congreso de los Diputados dar mi opinión sobre que había que tomar acciones concretas en relación a apoyar esta proposición de ley o esta otra, o votar. Sin embargo, llegó un momento en el que todos nos convencimos de que no había manera, de que no había ninguna posibilidad de poder cambiar nada. Y fue en el momento de la refundación, cuando a todos nos pareció que era ya una burla y entonces ya sí salimos a decirlo. ¿Se arrepiente de las críticas que lanzó contra Adrián Vázquez y la nueva dirección de tener secuestrado el partido y de querer apropiarse de la caja? ¿Las ratificaría? Las ratifico y además el tiempo, los hechos posteriores, nos han dado la razón claramente. Hace poco la portavoz nacional, Patricia Guasp, abandonó sus cargos y la política y ahora el partido tiene que convocar primarias para sustituirla. ¿Ve usted a alguien con ganas para postularse? Ni me interesa, ni tengo opinión. Y me da absolutamente igual quién ocupe ese puesto, que sea uno o cualquier otro, me da igual. ¿Quizás Carlos Carrizosa, que ahora ha empezado a salir en las ruedas de prensa junto a Adrián Vázquez? Me da igual, insisto, es que ni lo pienso. El futuro [de Ciudadanos] me da absolutamente igual. Es que no tengo ninguna opinión ni la voy a tener. Me da lo mismo. ¿Ve alguna posibilidad de que los antiguos electores que les dieron la espalda vuelvan a votar a Ciudadanos? Se lo digo porque ahora dicen que quieren rearmarse para concurrir a las europeas y a las catalanas. Pon un paréntesis que ponga: "Bal se ríe". Nadie sabe quién es Ciudadanos. Nadie sabe quién es Adrián [Vázquez]. Nadie sabe nada de Ciudadanos. Y yo tampoco. Ni lo sé ni lo quiero saber. ¿Qué pasó con su expediente? No tengo ni idea. No me han notificado nada. Sé que sigo suspendido de derechos y como estoy suspendido de derechos, lo que he hecho ha sido dejar de pagar la cuota. Porque, hombre, ya solo faltaba que si no tengo derechos solamente tenga obligaciones ¿Y Edmundo Bal va a ser distinto del que era antes, en Ciudadanos? Bueno, yo es que siempre he sido igual. Me hizo mucha gracia ayer Alfonso Guerra cuando llamó disidente a Pedro Sánchez. Yo es que no cambio de opinión ni cambio de ideas. Yo voy a seguir diciendo lo mismo que me habéis escuchado decir durante estos cuatro años y medio que llevo en la política. Las ideas que voy a defender van a ser las mismas. No he cambiado en nada. Otros sí, otros han cambiado en muchas cosas. Yo no he cambiado en nada.

elDiario.es
El riesgo de estampida en Ciudadanos se traslada al Congreso

Ciudadanos no logra la paz interna que tanto anhela la nueva dirección para intentar afrontar la doble cita electoral de mayo, con comicios municipales y autonómicos que serán decisivos para no desaparecer cuando se celebren a finales de año las generales, como auguran prácticamente todas las encuestas. Los cimientos de la formación que se proclama "liberal" vuelven a crujir ante la posibilidad de que alguno de los nueve diputados que le quedan al partido en el grupo parlamentario del Congreso decida dejar su acta por sus discrepancias con la nueva cúpula antes de que finalice la legislatura. O quizá una vez que se conozcan los resultados en las urnas de la cita de mayo. Las heridas abiertas entre los dos sectores enfrentados en las primarias celebradas en enero por el liderazgo del partido, que se saldaron con la victoria del sector oficialista y la derrota de Edmundo Bal, no se han cerrado. Es más, el malestar interno aumenta pese al aparente gesto de buena voluntad que decidieron Guasp y Vázquez de mantener al abogado de Estado como adjunto del grupo, del que Inés Arrimadas sigue siendo la portavoz. Pero la designación posterior de Guillermo Díaz como coordinador entre el grupo y el Comité Permanente –una figura que no existe en los estatutos– cayó como un jarro de agua fría al propio Bal y entre sus partidarios, que consideraron que lo que pretendían con ello era ponerle un "supervisor" y mermar su campo de maniobra. De hecho, desde entonces, en las ruedas de prensa habituales de los martes siempre comparecen o Arrimadas o el diputado malagueño, el único fiel a la exlíder, que es la cara que siguen viendo los ciudadanos todas las semanas debatiendo con Pedro Sánchez. Aunque Bal ha seguido defendiendo propuestas del partido en la tribuna del Congreso, su papel como portavoz adjunto ha quedado difuminado hasta tal punto de que el que acude ahora muchas veces a la Junta de Portavoces suele ser Guillermo Díaz, algo que el resto del grupo considera totalmente "irregular". Todo ello ha ido alimentando el malestar de los afines a Bal, cuyas relaciones con su antigua compañera de filas, con la que antaño formaba un tándem inseparable, son cada día más tensas. Este jueves, el diario ABC destapaba que algunos diputados "están sopesando dar un paso a un lado, renunciar al acta de diputado y regresar a su profesión". Aunque en la información no se dan nombres, no ha sorprendido nada ya que es algo que se viene barruntando. Hace muy poco el único senador que tiene el partido, Miguel Sánchez, de designación autonómica por la Región de Murcia y que formó parte de la lista de Edmundo Bal en las primarias, recordó a la nueva dirección que dejará en breve su acta. Sánchez cargó aquel día en su cuenta de Twitter contra Inés Arrimadas y Begoña Villacís por haber decidido secundar la manifestación celebrada contra Pedro Sánchez. "Disfrutad de lo votado. De esto iba. Con todo respeto para todo el mundo, que nadie se me enfade. Pero yo no estaré ni el sábado en Cibeles, y me temo que ni en el futuro de Cs. Ya tengo el intermitente puesto. Que os vaya bonito en esta aventura. No es la mía", les lanzaba. Bal no tiene "en mente" irse El pesimismo cunde en el grupo y puede llevar a que más pronto que tarde haya una desbandada. Los diputados consultados por esta redacción no descartan fugas. Sin embargo, Bal asegura que él no tiene "en mente" dar un portazo. "A pesar de que me están haciendo ya varias ofertas jugosas", desvela a elDiario.es. Otros aseguran no ser conscientes de esos posibles abandonos y niegan también que estén pensando en marcharse. Pero también hay quien reconoce que es cierto. "Tampoco me extraña, y viendo nuestras carreras profesionales anteriores, podríamos ser cualquiera", contesta otra de las personas consultadas del grupo. El resto ha preferido o guardar silencio o pedir "prudencia" para no enrarecer más el ambiente. Hace algo más de una una semana el secretario general, Adrián Vázquez, celebró en la Cámara baja una primera reunión semi telemática con Arrimadas y los diputados del grupo en la que cada uno se limitó a contar lo que querían o aspiraban a hacer en este nuevo periodo de sesiones. "No se habló de los puntos del orden del día ni de nada trascendente", desvela uno de los asistentes que cuenta que Bal no abrió la boca y que "tampoco le preguntaron nada". Pero una cosa que les ha llamado mucho la atención ha sido el hecho de que Guasp adelantara en una rueda de prensa que Ciudadanos votaría "no" en la moción de censura de Vox cuando es un asunto que todavía ni ha discutido dentro del grupo. Aunque los críticos han saludado con alegría ese cambio de postura, consideran que es la fijación del voto se tiene que consensuar antes entre todo, y una vez que se registre la iniciativa. Uan oponión que comparte la propia Arrimadas, que ha defendido desde el principio la necesidad de presentar esa moción de censura pidiendo al PP que la abanderara, al igual que Santiago Abascal. La portavoz parlamentaria tampoco fue consultada previamente por Guasp, según reconocieron fuentes de su entorno. La exlíder de Ciudadanos, no obstante, había dejado caer hace tiempo a algunos de los diputados que su postura era la abstención. Arrimadas, que ya no participa del día a día del partido, admitía este jueves que la formación atraviesa un "momento difícil", quizá "el peor" que ha soportado hasta ahora el partido. De hecho, la nueva dirección ha visto como abandonaban la militancia algunos de los ediles que les quedan en algunos municipios, como el de Paracuellos, que ha decidido concurrir con otro partido. También se ha visto obligada a suspender temporalmente sus primarias para elegir al cabeza de cartel en Aragón por falta de aspirantes y tampoco hay candidato en Zaragoza, si bien ya han designado a más de 300 candidatos para otros municipios del resto del país y también han cerrado doce candidaturas autonómicas, que serán presentadas este sábado en un acto en Madrid. La exlíder restaba importancia a todos estos contratiempos recordando que "quedan meses" aún para los comicios y vaticinando que Ciudadanos tendrá candidatos "en toda España" que "están dispuestos" a "luchar" por el espacio de "centro y liberal" que ocupan en el tablero electoral. Sin embargo, a ese gran acto en Madrid del sábado, el primero importante que celebra Ciudadanos en esta precampaña, no acudirá Arrimadas, que ha excusado su presencia por "cuestiones personales". Bal aún no ha decidido si irá. Así, el partido pierde una buena oportunidad de intentar que se visualice que hay "unidad", una unidad que los nuevos dirigentes ya han comprobado que es una tarea más que complicada.

elDiario.es
Arrimadas vs Bal: la lucha por quedarse con los restos del partido rompió el último tándem de Ciudadanos https://www.eldiario.es/politica/ines-arrimadas-edmundo-bal_1_9860353.html Carmen Moraga #Cs-Ciudadanos #InésArrimadas #EdmundoBal
Arrimadas vs Bal: la lucha por quedarse con los restos del partido rompió el último tándem de Ciudadanos

Cuando tras la traumática dimisión de Albert Rivera a consecuencia de la debacle electoral que cosechó en noviembre de 2019, Inés Arrimadas confirmó que aceptaba el reto de coger el testigo para optar a la presidencia de Ciudadanos, como le estaban pidiendo gran parte de sus compañeros de partido, no esperaba tener que lidiar con ninguna otra candidatura alternativa. Pensaba que, dado el clamor que había hacia su figura, ningún otro dirigente de peso iba a intentar hacerle sombra, pese a los tímidos amagos de Ignacio Aguado de presentarse. Pero no fue así. Un entonces poco conocido diputado castellano leonés, Francisco Igea, médico de profesión y crítico con el modelo de partido que Arrimadas iba a representar, continuista con el de Rivera, le plantó cara y anunció que se postulaba para el cargo. Aquellas primarias, como las celebradas esta semana, fueron a cara de perro. Los dos dirigentes mantuvieron un bronco debate en el que se hicieron agrios reproches. Como se esperaba, Arrimadas arrasó a su rival e Igea se replegó a sus cuarteles de invierno. Las aguas entonces se calmaron y el partido siguió su rumbo bajo la batuta de la jerezana, que inició su mandato marcado por la pandemia -de hecho, la Asamblea de su proclamación se tuvo que celebrar telemáticamente-, con un escuálido grupo parlamentario de diez diputados que al poco tiempo se quedó en nueve por la fuga del tránsfuga Pablo Cambronero. Entre aquella decena de diputados figuraba ya Edmundo Bal, que había concurrido a las elecciones de abril de 2019 como número cuatro de la lista por Madrid de Albert Rivera, quien decidió colocarle al frente de una de las tres portavocías que tenía la formación en su etapa dorada, cuando consiguieron sacar 57 diputados. Bal llegó a Ciudadanos casi al mismo tiempo que Sara Giménez y Marcos de Quinto, como uno de los flamantes fichajes del todopoderoso líder, que había contactado con él a finales de 2018 'recomendado' por el abogado penalista José María Fuster Fabra, uno de los fundadores de Ciudadanos en Catalunya. La oferta de ir en su lista le llegó meses después. Bal acababa de ser destituido por el Gobierno de Sánchez de su cargo como abogado del Estado en la Fiscalía de la Audiencia Nacional por negarse a firmar la acusación por sedición en vez de rebelión en la causa abierta a los líderes del procés. Según contó entonces, la oferta le tentó y después de meditarlo con su familia, aceptó pensando que "podía contribuir a mejorar la vida de los españoles". En esa primera campaña electoral Bal subía al escenario encantado con su nuevo papel de político y no había mitin en el que no presumiera de haber sido una "víctima" del presidente del Gobierno. El abogado de Estado y los demás fichajes de Rivera, que entraron como 'independientes', terminaron afiliándose meses después a Ciudadanos. Fue en aquella etapa cuando Bal conoció a Inés Arrimadas, cuyo despacho en el Congreso estaba al lado del suyo dado que tras esas elecciones generales había sido designada portavoz del grupo parlamentario después de dejar Catalunya y dar el salto a la política nacional como diputada por Barcelona. Una relación afianzada en la pandemia Pero la repetición electoral del 10 de noviembre de ese mismo año deparó a Bal un disgusto. Como la gran mayoría de sus compañeros de grupo, no logró revalidar su acta parlamentaria. El abogado del Estado estaba decidido a volver a su antiguo puesto de trabajo, pero la renuncia de Rivera a su escaño propició su regreso al Congreso al ser el siguiente de la lista por Madrid. Arrimadas le propuso entonces hacerse cargo de la portavocía adjunta del grupo y llevar –como ya había hecho antes– los temas jurídicos del partido junto con un equipo de personas cualificadas en la materia. La vida parlamentaria quedó en seguida en stand by al estallar con toda crudeza la pandemia, pero al reabrirse el Congreso la relación entre Arrimadas y Bal se afianzó. Todo marchaba viento en popa entre ellos. Las decisiones tomadas por el grupo de apoyar los estados de alarmas y negociar con el Gobierno las medidas económicas y sanitarias fueron consensuadas y meditadas por ambos ante la gravedad de la situación, incluso durante las semanas de baja maternal de la líder en las que Bal fue la voz del partido en el Congreso. Ante algunas críticas que sufrieron, los dos no pararon de explicar que aunque no se fiaban de Pedro Sánchez, España y los españoles necesitaban que los partidos supieran estar "a la altura" de la grave situación que se estaba viviendo y demostraran que hacían "política útil". El apoyo a la última prórroga del estado de alarma, sin embargo, abrió en el seno del grupo y en el sector más conservador del partido la primera gran crisis al considerar que Ciudadanos se estaba convirtiendo en el nuevo 'socio' del Ejecutivo. El empresario Marcos de Quinto dejó el acta de diputado y abandonó la militancia. No obstante, hubo más deserciones, entre críticas a la líder, como la ya citada del diputado por Sevilla Pablo Cambronero, que se fue al Grupo Mixto. Llegado el momento de negociar los Presupuestos, Arrimadas y Bal se abrieron también a ello. Pero aquellas negociaciones terminaron naufragando a finales de año al sentirse "engañados" por el líder del PSOE, al que volvieron a acusar de buscar excusas para seguir prefiriendo aliarse con "los separatistas" y EH-Bildu. A partir de ese momento el tono de las intervenciones de Arrimadas empezó a cambiar y endureció su discurso. La legislatura fue avanzando una vez normalizada la vida en la calle. La relación entre Arrimadas y Bal parecía proseguir sin mayores contratiempos. El abogado de Estado seguía proclamando en todas las entrevistas su "fidelidad" a la líder de la que destacaba su tesón y su sólido discurso parlamentario. "Nadie ha sido más defensor de Inés que Edmundo Bal, que ha sido el más inesista de todos, su fiel escudero, como ha dicho él mismo en muchas ocasiones", aseguran fuentes cercanas al todavía portavoz adjunto de Ciudadanos. El fracaso en Madrid Tanta era su fidelidad que aceptó sustituir a Ignacio Aguado para ser el candidato a la Comunidad de Madrid en mayo de 2021, cuando Isabel Díaz Ayuso decidió expulsar a Ciudadanos de su Gobierno y adelantar los comicios como consecuencia de la fallida moción de censura de Murcia. El escenario era terrorífico, con todas las encuestas apuntando a que el partido que se proclama "liberal" se quedaría sin representación en la Asamblea regional, como finalmente así fue. El portavoz parlamentario ha reconocido en muchas ocasiones que no quería aceptar ese reto, pero que lo hizo por "lealtad" a la líder. "Sabía que iba a inmolarse, pero lo hizo por Inés y por el partido", señalan las mismas fuentes, que destacan también "la generosidad" de Aguado, que "dio un paso a un lado sin rechistar" a pesar de haber dejado dicho que su intención era volver a confrontar con Ayuso con la que durante todo su mandato mantuvo unas tensas relaciones, precisamente el detonante de que Arrimadas se negara a que volviera a repetir. El fracaso fue total ya que la candidatura del abogado de Estado no logró el mínimo del 5% necesario para tener representación. Los partidarios de Bal achacan ahora aquel desastre a Arrimadas y Villacís "que diseñaron la campaña y se empeñaron en insistir en que había que tender la mano a la presidenta regional para reeditar el pacto, pese a todo lo que nos había hecho", apuntan, olvidando que su jefe de aquella campaña fue el exportavoz en la Asamblea de Madrid, César Zafra, que también ha apostado por él en esta confrontación. Pero resaltan que al menos Bal logró la devolución del dinero invertido en el mailing electoral al superar el 3% de los votos. La debacle de Madrid y los sucesivos batacazos electorales sufridos después en las urnas por Ciudadanos -en Castilla León y en Andalucía- hicieron aumentar las voces que pedían la dimisión de Arrimadas, a la que culpaban de esas derrotas. La líder hizo oídos sordos y anunció una "refundación" –tarea que encargó a un equipo de dirigentes entre los que no estaba Bal–, que culminaría en la celebración de una Asamblea General extraordinaria en enero de 2023, con unas primarias previas para elegir a la nueva dirección. Fue en ese momento en el que comenzó el verdadero distanciamiento entre los dos. Bal, también vicesecretario general de Ciudadanos, ha contado en los últimos días en las numerosas entrevistas que ha ofrecido a medios de comunicación que la dirección del partido ocultaba algunas de las decisiones que previamente había consultado con los afiliados a través de encuestas porque no eran coincidentes con los planes que tenían trazados. Los afines a Bal llegaron a tildar ese proceso de "paripé" y de "chapuza". Pero la sorpresa llegó cuando Bal se enteró en una reunión de la Ejecutiva de que el modelo aprobado de partido iba a ser una bicefalia con un/a portavoz político y un/a secretario general, para lo que se proponía una candidatura de "consenso" que representara un "cambio real" en el partido sin ninguno de los dos dirigentes en la primera línea, pero que pasaba por mantener a Arrimadas como portavoz en el Congreso hasta las elecciones generales. Bal, en contra de la bicefalia Según la versión ofrecida por el propio Bal, él discrepó y opinó que no le gustaba la idea porque pensaba que lo que tenía que hacer Arrimadas era dar un paso a un lado definitivo para propiciar esa renovación y lo que pretendía era seguir controlando el partido "por la puerta de atrás". La situación empezó a crisparse ante la negativa de Arrimadas a aceptar la propuesta de su portavoz parlamentario, que, según dijo, estaba también dispuesto a dar un paso a un ladosi se lograba una candidatura de "consenso". La falta de acuerdo quedó de manifiesto. Y ahí fue cuando Bal empezó a madurar la idea de presentar una candidatura propia, que denominó 'Ciudadanos de Nuevo'. "No he tenido más remedio", se justificó. Poco después Arrimadas hizo lo propio pero con una lista, 'Renace tu partido', en la que ella figuraba en último lugar junto a Begoña Villacís, llevando a Ciudadanos a un inevitable choque de trenes. Los detractores de Bal, sin embargo, sitúan sus desavenencias en el debate que se abrió dentro del grupo sobre la ley del 'solo sí es sí', que Ciudadanos respaldó, o acerca de la ley Trans, en la que también tuvieron algunas discrepancias. A la dirección del partido le costó mucho justificar públicamente el voto a favor de la iniciativa de la ministra de Igualdad, Irene Montero, con las duras críticas que lanzaron después al comprobar que algunos condenados por delitos sexuales habían visto rebajadas sus penas o incluso habían sido excarcelados. Según la versión ofrecida a esta redacción por algunos diputados, al darse cuenta del "error", la líder del partido afeó luego a Bal que no le alertara como experto abogado que es de esas posibles consecuencias y eso provocó que se abriera la caja de los truenos. "Tuvieron una buena bronca", desvelan afines a la líder. Con todo, lo que ha dejado más perplejos a los fieles a Arrimadas es que Bal "de repente" reniegue de la estrategia llevada a cabo por Ciudadanos y de haya pactado con el PP. En la campaña de las primarias el abogado de Estado sostuvo que el partido debería abrirse a "ensanchar su base ideológica" y a la vez "ser capaz de pactar tanto a derechas como a izquierdas". "Parecemos un partido subalterno del PP", se quejó durante la presentación de su candidatura con la que logró descolocar y enfadar a Arrimadas. "¿Dónde ha estado Bal hasta ahora?", se preguntan los afines a la líder. Por su parte, el hasta ahora vicesecretario general se defiende y asegura que le sorprende que le acusen de sanchista cuando él ha sido una de las voces más críticas con el presidente del Gobierno, que le "envió al infierno", y con sus aliados. Además, su entorno recuerda que cuando Rivera impuso el veto al PSOE él aún no formaba parte de la dirección del partido, en la que entró después al igual que Marcos de Quinto, tras la dimisión precisamente de Toni Roldán. Los retos de un partido en hundimiento Una vez resueltas las primarias, con la victoria de la candidatura oficialista auspiciada por Arrimadas, la formación ha afrontado este fin de semana su VI Asamblea General en un ambiente enrarecido pero con la consigna de ponerse a "trabajar y a remar juntos" para encarar a las próximas elecciones municipales y autonómicas de mayo, que serán claves para el partido. De hecho, en la primera jornada del cónclave, Arrimadas se despidió de su cargo con un emotivo discurso haciendo llamamientos a la “unidad” y a centrase ahora en “el futuro” aparcando las “peleas cainitas”. Al día siguiente, en la clausura, la nueva portavoz política, Patricia Guasp, hacia lo propio con la vista puesta en Edmundo Bal al que este lunes se sabrá si le mantienen en su cargo de portavoz adjunto del grupo parlamentario en el que seis de los nueve diputados apoyaron su candidatura y en el que la convivencia a partir de ahora, pase lo que pase, no va a ser fácil. El primer gesto de buena voluntad para intentar calmar las aguas ha sido el pacto al que llegaron en la noche del sábado los partidarios de Bal con el nuevo secretario general Adrián Vázquez, en virtud del cual los 40 miembros de su candidatura crítica han entrado en el Consejo General, máximo órgano de Ciudadanos. A cambio, los compromisarios afines al abogado de Estado facilitaron que se aprobaran las enmiendas presentadas a la ponencia de Estatutos para eliminar la incompatibilidad que afectaba a los secretarios generales para ostentar un cargo público y uno orgánico. De no haber sido así, Adrián Vázquez, que es eurodiputado, se vería obligado a abandonar su escaño y perdería un sueldo que supera con creces los siete mil euros mensuales, más otros complementos económicos y prebendas de las que gozan los parlamentarios en Europa. Eso sí, el secretario general no podrá presentar su candidatura a la Presidencia del Gobierno de España hasta nueve meses después de la terminación de su mandato. Bal, por su parte, ha dado por zanjado el debate de primarias, se ha mostrado conciliador y ha asumido su derrota, destacando, en declaraciones a los periodistas en la clausura de la Asamblea, la “generosidad” del nuevo secretario general, Adrián Vázquez, “que ha abierto la mano” al acceder a integrarle a él y a su lista en el Consejo General. “Es muy buena señal. Es un signo bueno hacia la unidad”, ha reconocido. El partido además ha aprobado mantenerse como un partido "liberal y progresista", ta y como pedía Bal, y definirse como "heredero de la tradición constitucional nacida con la Ilustración, la Constitución estadounidense y las revoluciones liberales”. Otro de los cambios afecta al logo del partido. Aunque se mantiene el nombre de Ciudadanos en naranja, se ha sustituido ese color como fondo, y ahora es “verde espacial, que aporta armonía y tranquilidad, con un Gris cálido para el contraste”. “Apostar por nuestra marca es abrazar todo ese legado positivo de libertad, igualdad, regeneración y reformas. Por muy complicado que sea el momento, nuestro nombre no está manchado por la corrupción ni los escándalos, como las marcas de nuestros rivales políticos”, afirman en el partido. A pesar de todo, a la formación le quedan varios obstáculos por superar: en febrero habrá nuevas primarias para la renovación de los cargos autonómicos, lo que podría reproducir las peleas internas entre los dos bandos. Y después llegará el proceso interno de elaboración de lista y la designación de candidatos municipales y autonómicos y la tensión no disminuirá. Mayo será, sin lugar a dudas, una dura prueba para la recién estrenada dirección, pero también para la propia Arrimadas, que seguirá como portavoz parlamentaria. El partido tiene por delante el reto de demostrar que la refundación ha servido para algo y que Ciudadanos es capaz de despertar "esa ilusión" entre los militantes y los españoles que han estado proclamando a lo largo todos estos meses. Si fracasan en esa doble cita electoral el partido no tendrá nada que hacer en las generales y se reabrirían una heridas que aún no han empezado siquiera a cicatrizar.

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Ciudadanos: se alquila partido, 25 m², amplio, sin ascensor, interior luminoso https://www.eldiario.es/politica/ciudadanos-primarias-arrimadas-bal-rivera_129_9857606.html Iñigo Sáenz de Ugarte #Cs-Ciudadanos #InésArrimadas #AlbertRivera #EdmundoBal
Ciudadanos: se alquila partido, 25 m², amplio, sin ascensor, interior luminoso

Juntaron tres mesas y una decena de sillas y procedieron a iniciar la reunión de la dirección de Ciudadanos en Alicante. Se supone que en primer lugar aprobaron el acta del encuentro anterior antes de pasar a hablar de sus cosas. Se habían citado en un McDonald's, porque es la clase de sitio en que no te miran mal si pides sólo un café. En noviembre de 2022, y tras abandonar la sede en una zona céntrica de la ciudad por no poder pagarla, los dirigentes ofrecieron la imagen que ilustra la necrológica del partido que en 2018 creía que iba a gobernar España. La fotografía –en qué estaría pensando el que la hizo– fue recibida con burlas y risas. Edmundo Bal se puso digno e intentó alardear del voto de pobreza: "Mejor en un McDonald's que en una sede reformada con dinero negro o comiendo gambas con el dinero de los EREs". Prefirió no recordar que Ciudadanos gobierna en el Ayuntamiento de Alicante y en la Diputación con el partido que reformó su sede con dinero negro. Esa ironía no la puedes digerir ni acompañándola con un Big Mac que igual ni siquiera te puedes pagar. Cuando mueren, los partidos políticos lo hacen a cámara lenta. Mientras cuenten con cargos electos en los parlamentos, continúan su actividad tirando de dignidad y esforzándose por mantener su relevancia. Estás tirado en la lona sangrando por todos los sitios y con la cara hecha un cromo y le dices a tu preparador que puedes seguir, que no tire la toalla. Tranquilo, coach, lo tengo donde quiero. Te faltan un par de dientes y casi no puedes abrir el ojo derecho, pero te resistes a admitir lo inevitable. Por eso, Ciudadanos celebra esta semana sus primarias para elegir a la nueva dirección nacional a pocos meses de las elecciones autonómicas y municipales que pueden certificar su defunción. Hay que aparentar que le queda una oportunidad más, un combate más por librar. Se enfrentan tres candidaturas de las que las dos principales están dirigidas por Edmundo Bal, portavoz parlamentario, y Adrián Vázquez, eurodiputado, que ha reunido el doble de avales que su rival. Inés Arrimadas forma parte de la lista de Vázquez en un puesto simbólico. No está claro aún si aparece ahí como un cameo de vieja estrella que solo aspira ya a papeles pequeños o si es una maniobra para impedir que Bal sea elegido, lo que le dificultaría volver a ser candidata en las elecciones generales. Es como Gloria Swanson en 'El crepúsculo de los dioses' diciendo: "Yo soy grande. Son las películas las que se han vuelto pequeñas". Y Ciudadanos se ha convertido en un partido muy pequeño. En estos momentos de agonía, los partidos pueden llegar a ofrecer un espectáculo más ruidoso que su fuerza real. Ciudadanos ha logrado una hazaña singular. Son nueve diputados en el Congreso –perdieron uno que huyó al grupo mixto– y están peleados. Arrimadas y Bal se sientan juntos en el hemiciclo, lo que hace todo más tragicómico. Las primarias son el capítulo final de un proceso de "refundación" del que se dijo que podía acabar incluso con el cambio del nombre del partido. Las expectativas no son ahora tan altas. Curiosamente, los dos bandos enfrentados coinciden en que la razón de la decadencia se encuentra en el hecho de que el partido no tiene un mensaje muy diferente al del PP. Por tanto, ¿por qué los votantes deberían prestarle atención al decidir su voto? Mejor escoger la marca que lleva más tiempo en el supermercado si la nueva sabe igual. "Hoy todo el mundo te dice que somos un partido de derechas", ha dicho Bal. Será porque así se ha manifestado el partido en el único frente en el que conservan una cierta relevancia pública, el grupo parlamentario del Congreso en el que Bal es el número dos, con lo que algo habrá tenido que ver con esa deriva. Lo cierto es que su gran rival no hace un análisis muy diferente. "Uno de los principales errores fue el de pactar a nivel autonómico exclusivamente con el PP", dijo Adrián Vázquez. En la misma entrevista, el eurodiputado casi se desmintió a sí mismo: "Con Sánchez no podemos ir ni a la vuelta de la esquina, lo que no quita que a nivel municipal y autonómico podamos pactar a izquierda y a derecha". Es decir, si no quieren ver a Sánchez ni en pintura, es porque están cómodos en el bloque de la derecha. Como en todas las primarias intensas que se precien, la candidatura de Vázquez se ocupó de relacionar a Bal con el mal absoluto. "Yo nunca estaré en el Partido Popular. Habrá que ver si tú estarás en el Partido Socialista", dijo Patricia Guasp a Bal en el debate de las candidaturas demostrando que en materia de navajazos verbales los que aspiran a sustituir a los dirigentes de Ciudadanos no tienen nada que envidiar a los anteriores. En realidad, Arrimadas, Vázquez y Bal solo están interpretando los papeles que quedaron asignados hace ya algún tiempo, en la época en que Albert Rivera presidía el partido. Su mayor fracaso ha sido no poder cambiar la dirección en que iba Ciudadanos que le ocasionó una espectacular derrota en noviembre de 2019 y que le condenaba a sufrir una aun peor en las siguientes elecciones. Hay que admitir que Arrimadas intentó al principio reorientar el partido hacia el punto en que estaba antes de que Rivera decidiera que él era el líder carismático que debía dirigir el bloque de la derecha frente al ya envejecido Mariano Rajoy. No fue un giro radical, sino un amago de recuperar el papel de Ciudadanos como referente liberal distinto a conservadores y socialdemócratas. Cometió la osadía de anunciar que estaba dispuesta a negociar los presupuestos a finales de 2020 en mitad de una pandemia que obligaba a los partidos a tomar decisiones sin precedentes. La respuesta de una parte de su partido y de la prensa de derechas fue feroz. Rivera fue quien le dio el golpe mortal. "Uno puede ser laxo, uno puede tener cintura, pero tiene que tener dignidad", dijo al presentar su libro, dando a entender que Arrimadas se arriesgaba a quedarse sin ella. El expresidente comentó que si él hubiera hecho lo mismo, tendría que haber ido acompañado por guardaespaldas para protegerse de sus votantes. La rebelión interna ya habia doblegado a Arrimadas obligándola a echarse atrás. A partir de ese momento, no tenía más alternativa que seguir caminando hacia la autodestrucción. El destino estaba sellado desde que Rivera había apagado un conato de disidencia en 2019 cuando unos pocos dirigentes le reclamaron que el partido recuperara la idea de partido centrista dispuesto a influir con pactos a la izquierda o a la derecha. Rivera respondió entonces con un acto de reafirmación de su liderazgo en el que todos aplaudieron al Querido Líder. Las incógnitas sobre Ciudadanos han dejado de tener un gran impacto en la política española. Ahora todo parece consistir en si Arrimadas conservará su puesto de trabajo como jefa del grupo parlamentario y posible candidata en la lista de Madrid en las generales. Para todo lo demás, queda la oficina de empleo que ha abierto el PP para recoger a los restos de Ciudadanos que le interesen. "Nuestra única línea roja son los partidos que quieren romper España", ha dicho Adrián Vázquez. Lo malo es que España ya lo tiene claro y parece haber tomado la decisión de romper Ciudadanos y enviar al partido a los libros de historia.

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Ciudadanos cierra más de la mitad de sus sedes provinciales para recortar gastos por su hundimiento https://www.eldiario.es/politica/ciudadanos-cierra-sedes-recortar-gastos-batacazos-electorales_1_9695996.html Carmen Moraga #Cs-Ciudadanos #InésArrimadas #AlbertRivera #EdmundoBal
Ciudadanos cierra más de la mitad de sus sedes provinciales para recortar gastos por su hundimiento

Ciudadanos ha ido sumando derrota tras derrota en las urnas tras las elecciones generales de noviembre de 2019 en las que pasó de los 57 diputados —que había conseguido unos meses antes, en abril— a quedarse con tan solo 10 en Congreso. El hundimiento forzó la salida de Albert Rivera y su relevo por Inés Arrimadas, que ahora mantiene una guerra fratricida con su portavoz parlamentario, Edmundo Bal, por el control del partido, que se dilucidará entre dos candidaturas enfrentadas en la Asamblea General extraordinaria fijada para mediados de mes. Pero las caídas en los comicios, además, han supuesto un duro varapalo económico para el partido al que algunas encuestas llegaron a situar en la Moncloa en sus mejores momentos. En los últimos cuatro años, Ciudadanos ha dejado de recibir importantes ingresos en subvenciones institucionales, lo que le ha forzado a apretarse el cinturón, a realizar despidos de personal y a cerrar más de la mitad de las sedes provinciales que se habían ido inaugurando desde 2015, cuando el partido inició su andadura estatal logrando expandirse en un tiempo récord por toda España. En los dos últimos años todo ha ido a peor. Ciudadanos ha perdido su representación en dos de las autonomías en las que antes gobernaba: Madrid y Andalucía. Y, en otras dos –Catalunya y Castilla y León–, su presencia ha pasado a ser casi testimonial. Todo ello ha repercutido en la situación económica del partido. En la actualidad, según confirman fuentes de la formación, no han tenido más remedio que cerrar al menos 28 sedes provinciales y no se descarta que tengan que clausurar más. El presupuesto destinado a sostener esos locales pasó de algo más de los 1,5 millones que invirtieron en 2021 a menos de un millón (931.825 euros) en 2022, es decir, un 40,96% menos. No obstante, el partido mantiene abiertas aún algunas de las sedes de las principales capitales de provincias, entre ellas la de Madrid, un imponente edificio de 2.500 metros cuadrados y seis pisos situado en la calle Alcalá, junto a la plaza de Toros de las Ventas, cuyo alquiler le supone 35.000 euros mensuales. De momento, fuentes de la dirección aseguran que pueden aguantar el tirón y van a poder mantenerla hasta el final de la legislatura, ya que tienen pagado el alquiler a su propietario, la Aseguradora Caser, gracias al remanente que acumularon durante los años de vacas gordas. También insisten en que no tienen deudas con los bancos. El batacazo en las autonómicas de Catalunya, en febrero de 2021, fue la primera gran derrota que sufrió el partido bajo el mandato de Arrimadas. Allí pasaron de 36 diputados a mantener solo seis y de ser la primera fuerza parlamentaria a quedarse casi en el furgón de cola del Parlament. Eso les obligó a trasladar la sede de Barcelona de la histórica calle Balmes a la Ronda de Sant Pau, en la zona del Eixample de la ciudad, algo más barata. Las sedes de L’Hospitalet de Llobregat, Tarragona y Lleida se cerraron y solo mantienen la nueva de Barcelona y la de Girona, que también peligra. Precisamente estos dos últimos años bajo la batuta de la dirigente jerezana han sido especialmente dolorosos, los más duros. Después de Catalunya llegó el desastre de Madrid, donde desaparecieron de la Asamblea regional, lo que mermó considerablemente sus ingresos y les hizo clausurar también algunos locales en importantes municipios de la región, como los de Alcalá de Henares y San Sebastián de los Reyes. La siguiente derrota la sufrieron en Castilla y León, donde solo conservan un procurador, Francisco Igea. Eso también ha desembocado el cierre de la sede de Salamanca. Se mantienen abiertas únicamente las de Valladolid y León. En Zamora, Burgos, Palencia –donde gobiernan en coalición con el PP–, Segovia y Soria no tenían sedes propiamente dichas. El desastre de Andalucía y la espantada de Marín El último desastre se centró en Andalucía. También desaparecieron del Parlamento, como les ocurrió en Madrid. Arrimadas, para su pesar, encima ha visto cómo el exlíder del partido en esa comunidad, Juan Marín, que juró y perjuró que se mantendría fiel a Ciudadanos, ha terminado en brazos del PP, al igual que algunos de sus consejeros del Gobierno de Juan Manuel Moreno. El descalabro orgánico ha sido allí tan brutal que de las ocho sedes provinciales que tenía el partido solo quedan dos abiertas: las de Sevilla y Cádiz. El resto han sido clausuradas, al igual que la de Jerez de la Frontera, una de las más emblemáticas al ser la tierra de Arrimadas y donde ha vivido Marín, que es de Sanlúcar de Barrameda, uno de los municipios en los que Ciudadanos cerró una coalición de gobierno con el PSOE. El acuerdo, sin embargo, terminó saltando por los aires después de que tres de los cinco concejales que tenía el partido dejaran la militancia pero no sus actas. En Castilla La Mancha únicamente está abierta la de Albacete, donde mantienen la alcaldía. las sedes de Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara han sido clausuradas. En Extremadura solo permanece la de Mérida (Badajoz), a pesar de contar con siete diputados regionales. Pero el partido gobierna ahora el Ayuntamiento de la provincia gracias al pacto de alternancia que cerró en 2019 con el PP. Entre las sedes que continúan abiertas están la de Santander, Oviedo, Gijón, La Rioja, Murcia –pese al fracaso de la moción de censura– y Pamplona. Recientemente ha cerrado la emblemática sede de Valencia, que junto a las de Castellón y Alicante –donde el partido se reúne ahora en un establecimiento de comida rápida– no han resistido la crisis del partido. Aragón: el partido dividido y roto Una que de momento aguanta es la de Zaragoza, donde Ciudadanos gobierna el ayuntamiento en coalición con el PP. Se han cerrado, en cambio, las sedes de las otras dos provincias aragonesas: Huesca y Teruel. Allí, a nivel autonómico, los de Arrimadas cuentan con 12 escaños, pero el grupo está enfrentado y roto. La situación en el resto de España tampoco es muy halagüeña. En el País Vasco, a pesar de la alianza que cerraron con el PP para ir en listas conjuntas, la situación del partido es de debilidad absoluta tras pasarse uno de sus dos únicos diputados a las filas de la formación conservadora. Aunque de momento no se vislumbran allí elecciones, han decidido cerrar las sedes de San Sebastián y Vitoria, manteniendo abierta únicamente la de Bilbao. En Galicia, donde tampoco toca ir en mayo a las urnas, no existe ya ninguna sede provincial dado que el partido carece de representación parlamentaria y no consigue levantar cabeza. Y, en las islas, el panorama tampoco es bueno: en Canarias, donde no han logrado remontar sus crisis internas, la única sede importante abierta es la de Tenerife. Y, en Baleares, la de Palma de Mallorca. En el partido restan importancia a estos cierres y afirman que ahora los afiliados "reclaman que haya más actos con ellos en la calle" y si es necesario se utilizan las dependencias de los grupos municipales o autonómicos. Además, destacan que muchas reuniones se hacen de forma telemáticas facilitando así los encuentros entre miembros del partido y evitando desplazamientos". "Seguimos haciendo reuniones con afiliados en todas las provincias, como se está viendo durante el proceso de la refundación", añaden las mismas fuentes. La otra vertiente del declive sufrido por el partido es la caída en picado de su censo de afiliados, que también ayudaban a engordar las cuentas de la formación con sus cuotas mensuales (10 euros). Ciudadanos presumía de haber alcanzado en los años álgidos de la formación cerca de 34.000 afiliados. Luego, en 2019, rebajaron la cifra a unos 26.000 militantes. Y ahora no llegan ni a los 10.000. En 2022 el partido dejó de ingresar solo en cuotas de afiliados más de un millón de euros. Las cuentas sufrieron ese año un notable bajón en relación a las de 2021. En sus presupuestos para ese año, en total, Ciudadanos asumía una pérdida de casi tres millones de euros y un 27% menos de ingresos que el año anterior.

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Villacís se descarta como candidata de consenso ante la guerra entre Arrimadas y Bal por el control de Ciudadanos https://www.eldiario.es/politica/villacis-descarta-candidata-consenso-guerra-arrimadas-bal-control-ciudadanos_1_9773100.html Carmen Moraga #BegoñaVillacís #Cs-Ciudadanos #InésArrimadas #EdmundoBal
Villacís se descarta como candidata de consenso ante la guerra entre Arrimadas y Bal por el control de Ciudadanos

La vicealcaldesa de Madrid y coordinadora del equipo refundador de Ciudadanos, Begoña Villacís, ha querido zanjar este martes las especulaciones sobre su papel en la guerra interna abierta entre Inés Arrimadas y Edmundo Bal por el control del partido. En una entrevista en 'Las Mañanas de RNE' ha descartado que ella vaya a liderar la candidatura de "consenso" que piden Arrimadas y numerosos dirigentes de la formación que se autoproclama "liberal".  "Yo no lo voy a asumir. Soy vicealcaldesa de Madrid. Mi espacio está en Madrid, lo tengo muy claro. Las encuestas nos favorecen, pues dicen que somos decisivos", ha insistido Villacís, en relación a la posibilidad de que en los comicios de mayo logren una mínima representación para sobrevivir. De esta manera cree que incluso podrían reeditar el pacto con el PP, un gobierno que ella siempre ha dicho que "ha funcionado bien" pese a sus diferencias ideológicas. A juicio de Villacís esa lista de "consenso" y de "unidad" debe estar integrada tanto por la actual presidenta del partido como por su número dos, el vicesecretario general y portavoz parlamentario de la formación, Edmundo Bal. "Son personas con mucha valía y la candidatura tiene que ser de consenso y debe integrarlos a los dos", ha sentenciado. Ese mismo deseo ya lo había expresado la semana pasada en la fiesta de Navidad del partido en Madrid. Una reunión que se celebró el mismo día en que el portavoz adjunto del grupo parlamentario sorprendía a todos - o a casi todos- anunciando por sorpresa su intención de presentarse a las primarias y pedía a la líder que diera "un paso a un lado" al considerar que no puede ser la portavoz política la formación tras el proceso de "refundación". Una fiesta en la que coincidieron Arrimadas y Bal. Los dos máximos dirigentes del partido se reunieron este lunes durante más de una hora en el Congreso para intentar limar asperezas y ver las posibilidades de cerrar un acuerdo. De esa cita Arrimadas salió muy esperanzada, pero Bal se limitó a señalar que los dos "coincidieron" en que "todos somos necesarios para relanzar este proyecto y los afiliados de Ciudadanos, nuestra razón de ser". Durante la entrevista con RNE Villacís, no obstante, no ha querido desvelar a cuál de los dos dirigentes apoyaría en el caso de que no lleguen finalmente a un entendimiento. Aunque ha reconocido que "ideológicamente" se siente más cercana a Arrimadas, de la que además siempre ha dicho que es "amiga". "Esto no va de egos ni de hiperliderazgos", ha señalado, incidiendo en que ella está "totalmente sumida" en su trabajo en el Ayuntamiento. La vicealcaldesa de Madrid ha reconocido también que Ciudadanos "necesita un cambio", pero no cree que deba plantearse una "enmienda a la totalidad" del proyecto. Tampoco una "suplantación", pues cree que el trabajo que han llevado a cabo hasta ahora es el correcto y a ella eso le hace sentirse "orgullosa" porque no tienen casos de corrupción y se niegan a participar en el "reparto de jueces". En ese sentido, ha defendido que Ciudadanos siga siendo un partido "de centro" y "autónomo", "alejado de los polos" y que sepa jugar un papel de "bisagra" como el que jugaron en el pasado. "El mejor PP que hemos visto en los últimos años fue el de Mariano Rajoy pactando con Albert Rivera, y el mejor PSOE que hemos visto fue el del 'pacto del abrazo' de Pedro Sánchez con Rivera", ha afirmado, mientras opinaba que tanto el PSOE como el PP prefieren "los extremos" y "se convierten en peores partidos y nos convierten en peor país".

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