Kairos Counter Club, Londres:Club De Lectura: «¿ESTÁ VIVO UN RÍO?» de ROBERT MACFARLANE

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En su centro se encuentra una idea única y transformadora: que los ríos no son mera materia para el uso humano, sino seres vivos que deben ser reconocidos como tales tanto en la imaginación como en la ley.

Inspirado por los activistas, artistas y legisladores del joven movimiento «Derechos de la Naturaleza», Macfarlane lleva al lector a una emocionante exploración del pasado, el presente y el futuro de este concepto ancestral y urgente.

Apasionado, inmersivo y revelador, «¿Está vivo un río?» es a la vez el libro más personal y político de Macfarlane hasta la fecha. Iluminado por otras mentes y voces, nos invita a reimaginar radicalmente no solo los ríos, sino también la vida misma. En el centro de este libro vital y hermoso se encuentra el reconocimiento de que nuestro destino fluye con el de los ríos, y siempre lo ha hecho. (Descripción de la editorial)

El club de lectura se reúne el segundo miércoles de cada mes. Todos están invitados, pero les rogamos que vengan después de haber leído el texto.

Kairos Counter Club

#estáVivoUnRío #kairosCounterClub #londres #ríos #ríosVivos #ROBERTMACFARLANE

Kairos on Instagram: "Wednesday July 9th BOOK CLUB: "IS A RIVER ALIVE?" by ROBERT MACFARLANE "At its heart is a single, transformative idea: that rivers are not mere matter for human use, but living beings – who should be recognised as such in both imagination and law. "Inspired by the activists, artists and lawmakers of the young ‘Rights of Nature’ movement, Macfarlane takes the reader on an exhilarating exploration of the past, present and futures of this ancient, urgent concept. Passionate, immersive and revelatory, "Is a River Alive?" is at once Macfarlane’s most personal and most political book to date. Lit throughout by other minds and voices, it invites us radically to reimagine not only rivers but also life itself. At the centre of this vital, beautiful book is the recognition that our fate flows with that of rivers – and always has." (Publisher's description) Book Club takes place on the second Wednesday of the month. All are welcome to attend, but please come having read the text. Find out more and book via the link in our bio."

15 likes, 0 comments - kairoscounterclub on July 7, 2025: "Wednesday July 9th BOOK CLUB: "IS A RIVER ALIVE?" by ROBERT MACFARLANE "At its heart is a single, transformative idea: that rivers are not mere matter for human use, but living beings – who should be recognised as such in both imagination and law. "Inspired by the activists, artists and lawmakers of the young ‘Rights of Nature’ movement, Macfarlane takes the reader on an exhilarating exploration of the past, present and futures of this ancient, urgent concept. Passionate, immersive and revelatory, "Is a River Alive?" is at once Macfarlane’s most personal and most political book to date. Lit throughout by other minds and voices, it invites us radically to reimagine not only rivers but also life itself. At the centre of this vital, beautiful book is the recognition that our fate flows with that of rivers – and always has." (Publisher's description) Book Club takes place on the second Wednesday of the month. All are welcome to attend, but please come having read the text. Find out more and book via the link in our bio.".

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Comprar una presa para derribarla: “Hemos adquirido el derecho a destruir para recuperar salmones” vía @eldiarioes https://www.eldiario.es/1_af3270

Semanas después de que una asociación de pescadores lograra tirar la barrera fluvial que les impedía remontar el río, los salmones atlánticos aparecieron en el lado español de un curso transfronterizo con Francia: es la primera vez que se tienen registros de esta especie en peligro de extinción
#riosvivos #nivelle #pirineo #salmón #Navarra

Comprar una presa para derribarla: “Hemos adquirido el derecho a destruir para recuperar salmones”

Una noche del pasado otoño, dos investigadores franceses cruzaron la frontera con España caminando por un pequeño río en Navarra. Se mueven con sigilo en mitad de la oscuridad, son dos sombras solo acompañadas por la luz de sus frontales. Ellos mismos deben verse bastante sospechosos, pues antes de salir llaman a la Guardia Civil española: avisan de que no son criminales, simplemente buscan salmones. El Ugarana (en francés Nivelle y en euskera Urdazuri) es un río franco-español que fluye por el norte de Navarra y el departamento de Pirineos Atlánticos en Francia. Discurre por los pequeños pueblos de Saint-Pée-sur-Nivelle y Ascain antes de desembocar en el golfo de Vizcaya en la bahía de San Juan de Luz. Los dos investigadores caminan apuntando sus luces hacia el agua nocturna de este pequeño río transfronterizo en el País Vasco. Al cabo de un rato, los ven. De piel dorada como la de una sardina, varios salmones nadan por el Ugarana, donde hasta ahora no se tenían datos de su presencia en la parte española. No había ningún registro histórico. "Fueron los chicos franceses los primeros que vieron salmones en esta parte. Me avisaron y al día siguiente fuimos juntos, y ahí estaban, los vimos desde la orilla, cinco ejemplares y tres nidos", cuenta Josu Elso, técnico de gestión ambiental en el Gobierno de Navarra. Estos peces nunca habían remontado el río entero hasta la desembocadura, no podían. Cada vez que lo intentaban, se daban contra un muro. Se trataba de la presa instalada por un empresario francés dueño de una piscifactoría situada en el borde mismo del río, que nunca aceptó construir un paso para peces en la presa de cinco metros de altura que bombeaba agua para alimentar las piscinas de truchas arcoíris. La ley francesa, como la española, obliga a abrir estos pasos y permitir que los salmones puedan seguir su camino. El caso de este empresario había llegado incluso a los tribunales tras la denuncia de la asociación de pescadores de los Pirineos Atlánticos. Pero las demandas, que prosiguieron durante años, nunca prosperaron. Charlie Pichon trabaja en esta federación de pescadores como experto en restauración ecológica. Ha sido el responsable de negociar una solución sobre esta barrera, pero no con el propietario, que murió hace algunos años, sino con su hija, heredera de las instalaciones. El colectivo de pescadores, al que Pichon representa, ya no quería un paso para peces, sino que se tirara la barrera, liberar el río y ayudar a que el salmón, una especie emblemática en declive en Europa, pueda recuperarse, al igual que la biodiversidad de esta zona. Su principal argumento era que la piscifactoría no funcionaba desde 2011. El objetivo de la federación de pescadores era comprar los terrenos a la hija del empresario. "El primer día que empezamos a hablar ofrecí 10.000 euros. Terminé aceptando pagar 80.000, así que no debí negociar muy bien", se ríe Charlie Pichon mientras explica todo el proceso en el mismo lugar donde estaba la presa. También suelta una carcajada Josu Elso del Gobierno de Navarra, especialista en salmones. En los últimos meses ha trabajado estrechamente con el técnico francés, pero no se conocían en persona. Se han puesto cara al aceptar acudir al río Nivelle para este reportaje. Desembolsar 80.000 euros para tirar lo que se ha adquirido puede resultar difícil de entender. "Sí, compramos un derecho para destruir", incide Pichon. En el lugar donde estaban las instalaciones ya no queda nada que recuerde a una factoría de la que salen pescados alimentados en piscinas. El sonido que nos envuelve es el de un río cuando el agua corre libre. La presa ya no está. Las obras empezaron en julio de 2023 y terminaron en octubre de ese mismo año. Apenas un mes después, los investigadores del Instituto Nacional de Investigación Agrícola (INRA, en sus siglas en francés), avisaron a los técnicos ambientales del Gobierno de Navarra de que habían visto salmones en la parte española del río. El dinero para pagar por la piscifactoría, la presa y el terreno salió de la federación de pescadores de Francia y de una pequeña subvención de organizaciones oficiales de protección del agua. Pero aún quedaba sufragar toda la restauración del ecosistema. Y esto ha sido posible gracias a la ayuda económica de una pareja de filántropos que está detrás del movimiento Open Rivers, una iniciativa que busca derribar pequeñas presas en Europa y restaurar los ecosistemas. Lisbet Rausing, nieta del cofundador del imperio Tetra Pack –la compañía sueca que inventó el tetrabrik– y su marido Peter Baldwin, profesor e investigador de Historia en la Universidad de California, han donado 50 millones de dólares entre 2021 y 2027 para derribar barreras fluviales. El proyecto surgió después de conocer que en Europa hay 1,2 millones de obstáculos en los ríos europeos, es decir, ya no sabemos lo que es un río salvaje. Pregunto a Charlie Pichon cómo fue el día que empezaron las obras de derribo de la presa. Se emociona. Recuerda el champán y el estrés dejado atrás después de haber dedicado cada día de los últimos tres años a este proyecto: las tensas negociaciones con la heredera, la oposición de algunos colectivos a que se tirara la presa, los registros ante notario de cada paso dado hasta que la pala de la retroexcavadora rompió la primera piedra. "También me tuve que pelear con el operario de la máquina, que tampoco lo entendía, decía que era peor para el río", recuerda divertido. Solo han pasado algunos meses desde que ya no hay ninguna barrera en el Ugarana y el río se ha recompuesto, recuperando miles de toneladas de sedimentos que estaban bloqueados al otro lado de la presa y que son clave para que los salmones encuentren espacios donde reproducirse. Pero también para crear nuevos meandros y conseguir que baje la temperatura del agua, que sube hasta dos grados cuando hay una presa. Josu Elso precisa que el problema para el salmón no son solo las presas en sí mismas: "Nosotros hemos hecho seguimiento de salmones. Estamos en el límite sur de la distribución de la especie, que necesita aguas frías, y en estos veranos que hemos pasado últimamente con estas olas de calor los salmones se morían solos, de forma natural. Por lo tanto, conseguir que no suba la temperatura por culpa de una presa que no tiene ningún sentido es clave".

ElDiario.es

El manantial del desierto de Tabernas se seca: la sobreexplotación amenaza la supervivencia del milenario río Aguas vía @eldiarioes https://www.eldiario.es/1_acb9de

Ecologistas y regantes advierten de la pérdida de caudal de este río de Almería, que ya se utilizaba en época romana y que nunca se ha secado, pero al que la proliferación de grandes extensiones de olivares de intensivo y la escasez de lluvias están llevando al límite
#rioaguas #riosvivos #acuiferosvivos

El manantial del desierto de Tabernas se seca: la sobreexplotación amenaza la supervivencia del milenario río Aguas

El cambio climático hace tiempo que amenaza la integridad del ecosistema mundial. En España, provincias como Almería son testigos del avance inexorable de sus consecuencias, debido a que cada vez llueve menos y a que el desierto más meridional de Europa, el de Tabernas, avanza comiéndole terreno a la capa vegetal. Un ejemplo de esto se encuentra en el único río de esta provincia andaluza que jamás se ha secado: el río Aguas. El manantial es tan importante por lo que implica para la zona y por la biodiversidad que alberga, que ya fue utilizado por los romanos hace más de 2.000 años. Sin embargo, la sobreexplotación de los recursos hídricos y la sequía, están amenazando su integridad, mientras las administraciones no acaban de aclarar el panorama. Pasear por Sorbas, Lucainena o incluso Tabernas, los tres términos municipales que están más próximos a este arroyo, evidencia que la aridez está ganando la batalla contra la naturaleza. El polvo en suspensión es una realidad y la lluvia es un recuerdo que muy de vez en cuando reaparece. Pese a esa estampa, que además suele ir acompañada de calor, llama la atención que el entorno está copado de vastas extensiones de olivares de intensivo. Es decir, olivos que se riegan por goteo y que se sitúan a escasos centímetros entre ellos para aprovechar al máximo la fertilidad de la tierra y producir aceite. Según los ecologistas de Acuíferos Vivos, hay alrededor de 10 millones de olivos en toda la extensión que afecta al acuífero sobre el que se asienta el río Aguas. Una enorme cantidad de árboles que, en su mayoría, pertenecen a la empresa Castillo de Tabernas que, según ha podido confirmar este medio, en 2017 fue sancionada por la Junta de Andalucía por la sobreexplotación de la masa hídrica de esta cuenca. El Ejecutivo andaluz, entonces gobernado por el PSOE, impuso una multa de casi 1,5 millones de euros, pero no llevó a cabo ninguna medida cautelar, por lo que la empresa ha podido seguir utilizando el agua y tampoco ha pagado porque, según Acuíferos Vivos, continúa litigando para alargar el proceso judicial. Por ello, los ecologistas piden que cautelarmente se le cierren algunos de los pozos de los que extraen el agua para evitar que el daño hídrico aumente. Desde la almazara, que promociona el que ellos llaman el "Oro del desierto" porque, en efecto, se elabora en pleno desierto de Tabernas, no quieren hacer declaraciones. Este medio ha contactado en varias ocasiones con la entidad y el argumento es que el gerente, autorizado para hablar, se encuentra de viaje. No obstante, esta empresa y todos los regantes y ayuntamientos de la zona, sí están representados en la Comunidad de Usuarios de Masa de Aguas Subterráneas (CUMA) Río Aguas, constituida hace un año para intentar buscar una solución al río. Su presidenta, Mariola Hidalgo, afirma que todos están trabajando por la misma idea: "Recuperar el agua". "Esto no es una historia de grandes terratenientes contra pequeños agricultores porque aquí todos queremos lo mismo", señala. Se refiere al plan que han elaborado y que, con la ayuda de ayuntamientos como el de Sorbas, pide a la Junta de Andalucía que lleve el agua de la desaladora de Carboneras hasta la cuenca del río Aguas. "Tenemos que asegurar el abastecimiento humano y después que los regantes puedan hacer uso de ese recurso para que la masa subterránea se vuelva a recargar". Ese es el proyecto en el que más fe ponen para evitar que el milenario arroyo quede seco. Una cuestión de tiempo El problema, cuentan los ecologistas y admiten desde la CUMA, es que no sería un proyecto que se podría ejecutar en un plazo de tiempo corto, sino que conlleva una elevada inversión que no es sencilla de abordar. De hecho, la Junta está estudiando ahora ampliar la desaladora para dar más agua a Almería capital y simplemente la redacción del plan, que se prolongará durante 18 meses, contempla una inversión aproximada de 800.000 euros. La ampliación requerirá una inversión aún superior. "No podemos seguir perdiendo más tiempo", cuenta Manuel Pérez Sola, presidente de Acuíferos Vivos. Con él viajamos hasta el manantial del río Aguas que hace no mucho tiempo era el único oasis en el que la gente podía bañarse en el interior de la provincia de Almería. "La agricultura intensiva lo está secando porque el agua que lleva depende de la nieve que cae en la Sierra de los Filabres y que se filtra muy lentamente en un proceso que puede tardar 30 años". Es decir, la nieve de ahora, que ha sido muy escasa y sólo cayó durante unos días en marzo, no estará en la desembocadura del manantial hasta el año 2054. Y como cada vez llueve menos y por lo tanto la nieve escasea, la falta de agua en el acuífero sobre el que asienta la zona pone en peligro el manantial y toda la biodiversidad que lo rodea. De ella sabe bien David Hene, un activista inglés de 76 años que lleva tres décadas habitando una ecoaldea junto al arroyo. Integrado en el programa Harmony With Nature de las Naciones Unidas (ONU), Hene lamenta el olvido al que se está sometiendo todo el entorno. "Los políticos que gestionan esto no tienen ni idea de lo que está pasando. Están destrozando un oasis que es único en el mundo y que es esencial para Almería". No en vano, el río Aguas se asienta sobre un terreno de yeso que ha permitido que proliferen plantas endémicas como el Teucrium turredanum o la Helianthemum alypoides. Tal es la situación que el propio activista ha presentado una demanda contra la Consejería de Agricultura de Carmen Crespo por lo que considera un "ecocidio". Afirma que la sobreexplotación y la mala gestión se lleva permitiendo desde hace 20 años y que el problema está en un punto cercano al no retorno. Según los datos que aporta en la demanda, a la que ha tenido acceso este medio, en 2012, en 2016 y 2023 se extrajo mucha más agua de la que podía recuperar la propia masa subterránea. Un 230% en 2012, un 200% y un 176% en 2023. Tanto David Hene como los ecologistas piden a las administraciones que se lleven a cabo políticas de control y recuperación del acuífero que no sean, irónicamente, "papel mojado". "El futuro de este espacio, de sus ecosistemas y su disfrute para las próximas generaciones está en grave riesgo", apuntan. Porque mientras la agricultura intensiva continúa operando en la zona, existe otro factor que altera la situación, a juicio de los activistas: la proliferación de plantas fotovoltaicas. "Están destrozando grandes zonas de terreno para situar unas placas a las que no nos oponemos, porque estamos a favor de las energías renovables, pero sí reclamamos que se haga con respeto al medio ambiente", apunta Manuel Pérez Sola. "En los campos de olivar intensivo en cuanto una zona de olivos ya no es productiva, se están alquilando parte de los terrenos para empresas que ponen estas placas o en entornos naturales como el de Lucainena han ubicado decenas de estos aparatos". Aparatos que también requieren del agua porque al estar en una zona desértica se ven afectados por el polvo en suspensión "y hay que lavarlos para que sigan funcionando". Sobre ello, desde Comunidad de Usuarios de Masa de Aguas Subterráneas (CUMA) Río Aguas, su presidenta Mariola Hidalgo dice que es positivo para el entorno que estas plantas se instalen en el territorio pero que hay que luchar por encontrar "un equilibrio" entre la "sostenibilidad ambiental y económica". Consideran en la CUMA que esta energía renovable es una "alternativa perfecta" para que los pequeños agricultores puedan tener una alternativa para su supervivencia si el terreno se seca por la escasez de lluvias y la falta de agua en el acuífero. Y añade que, en todo caso, no puede ser "todo placas o todo desierto". Cruce de responsabilidades Dada la situación, las administraciones están en el foco para los ecologistas y los agricultores que piden que el agua no se pierda. La Junta de Andalucía achaca la situación a la "sequía pertinaz" que atraviesa la comunidad autónoma. "La Junta de Andalucía ha llevado a cabo un proyecto de Restauración geomorfológica y naturalización del Río Aguas que ha conllevado una inversión de 6.718.765 euros, posiblemente el proyecto de mayor envergadura que se ha realizado nunca a nivel de las cuencas intracomunitarias andaluzas". "La restauración y adecuación de cauces es uno de los pilares de la nueva política de aguas de la Junta de Andalucía. Los ríos tienen que estar en las mejores condiciones ambientales posibles para que puedan ser disfrutados por la población de forma segura", dicen desde el Gobierno andaluz, al tiempo que evitan pronunciarse sobre si se van a tomar medidas cautelares contra la empresa multada por sobreexplotar el acuífero del río Aguas con su almazara, como piden los ecologistas. Niegan que se esté aumentando la masa de olivar intensivo, sino todo lo contrario: "Hablamos de una disminución del 4,4% de la superficie de Olivar en esta Comarca durante el último año, lo que ha supuesto, volver aproximadamente a los valores de 2015, con una superficie de 7.954 hectáreas". Un argumento que los ecologistas matizan recordando que esa disminución es precisamente la que se utiliza para ubicar las plantas fotovoltaicas que, a su juicio, tampoco mejoran la situación porque consumen agua y destrozan la cubierta vegetal. Sobre ese asunto, el Ejecutivo regional apunta al Gobierno central: "Las comunidades autónomas somos competentes en la tramitación de proyectos de generación de energía eléctrica de potencia inferior a 50 MW. Los de potencia igual o superior a 50 MW son competencia, tanto su aprobación como su evaluación ambiental, de la Administración General del Estado. Por tanto, los proyectos de más potencia (que son los que ocupan mayor superficie de terreno y pueden generar mayor impacto) los tramita y evalúa el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico". En ese sentido, desde el Ministerio apuntan que la tramitación de estos proyectos es "larga" y que, pese a que la Junta desliza que se han aprobado plantas sobre las que hay dudas por afectar a fauna del entorno, el Gobierno central indica que "no han recibido aprobación", sino que "han recibido autorización administrativa previa y Declaración de Impacto Ambiental acondicionadas, y la fase actual está a la espera de la Autorización Administrativa de Construcción y la Autorización administrativa previa al estar la inicial condicionada".

elDiario.es

Exprimir hasta la última gota de un río: el viaje imposible del Guadiana hacia el mar vía @eldiarioes https://www.eldiario.es/1_a2dba8

Es uno de los grandes cursos de agua de la Península, y también un muestrario de muchos de los males que afectan a los cauces ibéricos: esquilmado, contaminado y bloqueado por una sucesión de grandes presas que interrumpen su viaje al Atlántico para alimentar regadíos
#riosvivos #guadiana

Exprimir hasta la última gota de un río: el viaje imposible del Guadiana hacia el mar

A través del Guadiana, uno de los grandes cursos de agua de la Península, se puede trazar una ruta por muchos de los males que afectan a los ríos ibéricos: esquilmado, contaminado y bloqueado por una sucesión de grandes presas que interrumpen su viaje al mar. Con los datos en la mano se puede incluso trazar un origen común a la mayoría de los problemas del río: una agricultura de regadío que consume el 85% del agua en la cuenca y que, con la presión añadida del cambio climático, está llevando al límite a los ecosistemas que dependen del Guadiana. Y en pocos lugares se deja ver con más claridad el maltrato al río como en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, la joya de los humedales de La Mancha. El año pasado el parque acabó su 50 aniversario convertido en un secarral, con tan solo un 1% de su superficie inundable cubierta de agua. Tan crítica era la situación que se activaron los pozos de emergencia para impedir que la turba del subsuelo —materia vegetal acumulada bajo el agua durante miles de años— entrara en autocombustión.  Esta semana, el 15 de abril, esos bombeos pudieron desactivarse tras las abundantes lluvias de la Semana Santa. El director-conservador del Parque Nacional, Carlos Ruiz de la Hermosa, calcula que un 25% de las Tablas están encharcadas. Pero avisa: “En La Mancha los episodios húmedos son muy escasos y si a eso le unes una situación estructural de sobreexplotación de aguas subterráneas, pues realmente este episodio puntual tiene poca trascendencia de cara a la conservación estructural del Parque”. El saqueo de los acuíferos del Alto Guadiana Cuando se declaró el Parque Nacional, en 1973, la principal fuente de agua de las Tablas era el Guadiana, que nacía a apenas 14 kilómetros, en los conocidos como los Ojos del Guadiana: una constelación de manantiales y surgencias por donde rebosaba el acuífero 23, la inmensa reserva de agua subterránea que alimentaba a los humedales de La Mancha. El agua que manaba desde allí daba origen al río, que junto a otros llegados de más lejos, creaba un inmenso delta interior de aguas cristalinas, lleno de vida.  "Los Ojos manaban de forma permanente, el Guadiana tenía dos kilómetros de ancho al entrar en las Tablas", rememora el geógrafo Alejandro del Moral, que en 1983 viajó a la zona para estudiar los yacimientos de una de las antiguas culturas que florecieron allí. "En mitad de la aridez de la meseta, disponer de agua es disponer de vida", cuenta Del Moral, que se enamoró de la zona y se quedó trabajando en su conservación, primero en el Parque Nacional y después dirigiendo un centro de educación ambiental sobre el agua en el pueblo de Daimiel.  Cuando él llegó, el río ya estaba herido de muerte. Como parte de la guerra a los humedales manchegos declarada por el desarrollismo franquista, en los años 50 se impulsó la canalización y el cultivo de esos deltas interiores de La Mancha, las tablas fluviales: una destrucción de la que solo se libraron las zonas más hostiles para la agricultura y las propias Tablas de Daimiel, gracias a una de las primeras campañas del conservacionismo en España. Pero los niveles del acuífero seguían cayendo, y los Ojos se cerraron por completo en 1986. "Cuando yo llegué, el río ya estaba ardiendo, en un incendio subterráneo que ardía como un brasero", recuerda Del Moral.  Al secarse, la materia orgánica acumulada en las tablas del río –la turba– entró en combustión. Lo mismo pasó poco después dentro del Parque Nacional, y la cosa ya era lo bastante grave como para que en 1987 se declarara “sobreexplotado” el acuífero. Pero eso no puso freno al regadío, que siguió creciendo impulsado por la propia administración –repartiendo ayudas millonarias para convertir las viñas al riego, por ejemplo– y también de forma ilegal: según un estudio de WWF realizado en 2021, casi un 30% del regadío en el Alto Guadiana es ilegal. En todos estos años se han intentado mantener encharcadas las Tablas con transfusiones de agua de emergencia –desde pozos que bombean agua al Parque hasta trasvases desde el río Tajo– pero no han servido para sacar de la UVI al humedal.  Una asociación ecologista local, Ojos del Guadiana Vivos, lanzó una propuesta audaz por el 50 aniversario del espacio protegido: además de reducir las extracciones del regadío, reclaman ampliar el parque a todas las llanuras de inundación que se desecaron en los años 50, incluido el antiguo cauce del Guadiana. El espacio multiplicaría por cuatro su superficie actual, y proponen rebautizarlo como Parque Nacional de las Tablas y Ojos del Guadiana.  “La idea es que se vea que la salvación de las Tablas es global. O salvas el río, y para eso tiene que volver a correr y tienes que recuperar el acuífero, o no salvarás las Tablas”, explica Del Moral, que pertenece a la asociación.  El Guadiana medio: un gran embalse tras otro  Al entrar en Extremadura, el Guadiana deja de ser un río: a lo largo de 100 kilómetros, forma una cadena casi ininterrumpida de tres pantanos: Cíjara, García de Sola y Orellana. Justo al lado, en un afluente más pequeño, se construyó el mayor embalse de España, el de La Serena. Juntos, estos pantanos alimentan los regadíos del llamado “sistema central”, en Badajoz, los más potentes de toda la cuenca: consumen 1.166 hectómetros cúbicos, suficiente para abastecer Madrid durante cinco años y medio. Según el Plan de Cuenca del Guadiana, el “índice de explotación del agua” (el porcentaje de agua utilizada, frente a la disponible) en esta zona es de entre un 60 y un 80%. Por encima del 40% se considera que una cuenca sufre “escasez severa”.  Aguas abajo de Extremadura, tras pasar la frontera con Portugal, el cauce del Guadiana se convierte en un verdadero mar interior: el embalse de Alqueva. Cuando se cerraron por primera vez sus compuertas, en 2002, el actual secretario general de la ONU y entonces primer ministro luso, António Guterres, lo celebró como “un símbolo del Portugal moderno”. “El agua será el recurso natural estratégico más importante del siglo XXI”, dijo Guterres en la inauguración de la presa, que atrapó las aguas del Guadiana inundando miles de hectáreas de dehesas. Alqueva es el mayor lago artificial de Europa, una infraestructura que hizo posible el riego de unas 130.000 hectáreas y transformar en una potencia agrícola a una de las zonas más olvidadas del país vecino, el Alentejo. Exprimir hasta la última gota del río Tras su paso por Portugal, al Guadiana ya apenas le dejan llegar al mar, preso en el embalse de Alqueva, el mayor de Europa. A finales de los 90, España y Portugal firmaron un pacto para repartir el agua de los ríos que comparten, el Convenio de Albufeira: más favorable para España en el Tajo o en el Duero, el acuerdo abrió la puerta a Alqueva y supone dejar casi sin agua dulce al estuario del Guadiana. El río hace frontera en sus últimos 50 kilómetros, antes de fundirse con el Atlántico, pero Portugal solo debe dejar pasar 2.000 litros por segundo: mucho menos del caudal ecológico mínimo de la desembocadura de otros grandes ríos ibéricos, como el Guadalquivir (casi 7.000 litros por segundo) o el Ebro, que lleva 80.000 para asegurar la supervivencia del Delta. “El Convenio de Albufeira marca que deberían acordar un caudal ecológico adecuado para el tramo final del Guadiana, pero no se ha cumplido aún. A Portugal no le interesa abrir más Alqueva, y España también quiere aumentar las extracciones en el tramo final del Guadiana", explica el experto en política de aguas de WWF España, Rafael Seiz. El ecologista se refiere a una infraestructura que complica aún más la odisea del Guadiana, pensada para poder sacarle casi hasta la última gota: un bombeo donde su caudal se junta con el del Chanza, un río que baja desde la Sierra de Huelva. Ese bombeo, conocido como Bocachanza, trasvasa recursos hacia Huelva a través de una red de canales y embalses, y se justificó hace décadas “atendiendo a la situación de emergencia de los abastecimientos urbanos” en la provincia, según detalla el catedrático del Departamento de Geografía Humana de la Universidad de Sevilla, Leandro del Moral. “Desde entonces los bombeos se han hecho permanentes, se han incrementado y se pretende que aumenten”. El agua se dirige a la cuenca que abarca buena parte de Huelva, la del Tinto, Odiel y Piedras, gestionada por la Junta de Andalucía. Aunque era una de las cuencas andaluzas menos acuciadas por la escasez, el año pasado la falta de agua obligó a aplicar restricciones al riego, una medida sin precedentes. Pero la sequía siguió agravándose y la Junta endureció las restricciones al regadío, con recortes del 50%, unas limitaciones que se han relajado con las últimas lluvias.  Según el experto de WWF, en la Cuenca del Tinto, Odiel y Piedras está previsto “uno de los mayores crecimientos de regadíos contemplados en toda Europa”. El plan de la demarcación, aprobado por la Junta en 2024, abre la puerta a multiplicar la superficie de regadío —se pasaría de las 40.595 hectáreas en riego atendidas por esta demarcación en la actualidad a 74.522 en 2027— y duplicar su demanda de agua hasta 2027: de los 178,22 hectómetros cúbicos al año que se utilizan ahora a más del doble dentro de cuatro años, en concreto 362,06 hectómetros. “En Huelva se está produciendo una burbuja del regadío de libro. Por todo el arco de Huelva se están plantando frutales, naranjos, aguacates… Y su garantía depende de trasvasar más agua desde la cuenca del Guadiana. Pero cuando prometes más agua, nunca se contiene la demanda. Ahí es donde está el problema en un escenario incierto como el que tenemos”, sintetiza Rafael Seiz. Este ‘boom’ del regadío sucede mientras en el entorno de Doñana los agricultores siguen reclamando el agua de un trasvase desde el Tinto, Odiel y Piedras aprobado en 2018 por el Gobierno central. Las obras de ampliación del Túnel de San Silvestre, claves para aumentar la transferencia de agua hacia Doñana (lo que permitiría cerrar extracciones subterráneas de riego que secan el Parque Nacional), ya están en marcha. Y en medio de esta batalla, la industria agrícola de Huelva no renuncia al exprimido Guadiana. Una comunidad de regantes del entorno de Doñana, la de Palos de la Frontera, lo volvió a dejar claro al pedir acelerar la construcción de las infraestructuras que permitirían el trasvase. Así podría aprovecharse, dicen, un agua “que ahora mismo se pierde en el mar”.

elDiario.es
„Hay partidos políticos que hablan de que tirar presas aumenta la sequía, eso es totalmente falso, es una narrativa que no se sostiene.“
#riosvivos

La eliminación de barreras en los ríos de Europa se dispara: “Es difícil parar un movimiento con tantos beneficios” vía @eldiarioes https://www.eldiario.es/1_ac4a4b

En 2023 se registró el récord de eliminación de obstáculos fluviales: España fue el segundo país que más obstáculos tiró después de Francia pese al bulo de la extrema derecha.
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La eliminación de barreras en los ríos de Europa se dispara: “Es difícil parar un movimiento con tantos beneficios”

Las presas, azudes y en general cualquier barrera que bloquea el curso de un río, es una obra hecha por los humanos, y por lo tanto, al igual que se construyó se puede tirar. Es la idea que subyace detrás del movimiento que crece en Europa con el objetivo de derribar barreras fluviales cuando están obsoletas y por ello suponen una amenaza para la biodiversidad, la disponibilidad de agua e incluso la seguridad de las personas. Solo en 2023 se contabilizaron 487 derribos de presas en 15 países europeos, según un informe publicado este lunes por el colectivo Dam Removal –formado por siete organizaciones conservacionistas–. Supone un salto del 50% respecto al año anterior, pero, sobre todo, de un 382% si se tienen en cuenta las que se tiraron en 2020, año que este colectivo toma como referencia para analizar la evolución. Su director de proyectos, el biólogo Rubén Rocha, aclara que "se empezaron a tirar mucho antes, en 2015, pero no hay datos fiables desde ese año”. Para obtener los datos, este colectivo pide información directa a los gobiernos centrales, ayuntamientos, agencias de agua, organizaciones no gubernamentales e investigadores. La mayoría de los países carece de datos centralizados, por eso Dam Removal Europe estima que la cifra de presas que se han tirado es mayor de la recogida en su estudio. Es importante señalar que la mayoría de las presas que se tiran en Europa, sobre todo en Francia (156) y España (95) –los dos países donde más se derribaron en 2023– son azudes de menos de dos metros de altura y que ya no están operativos, pero sí son relevantes para recuperar la salud de decenas de cursos de agua y de su biodiversidad. “Las presas y otras barreras no solucionan el problema de la disponibilidad de agua. Meter el agua en cajas (embalses) tiene el efecto contrario, pues da la idea de que hay agua disponible, lo cual aumenta su uso y reduce la disponibilidad”, como explica el biólogo. Dam Removal Europe destaca que lo importante del movimiento, al que cada vez se suman más países, es que sus beneficios ya están muy demostrados y medidos: favorecen la migración de peces, reducen el riesgo para las personas por construcciones que pueden caerse, previenen inundaciones al dejar que los ríos fluyan libres, mejoran la biodiversidad porque permiten el movimiento de los nutrientes, frenan el aumento de la temperatura del agua y además se obtiene agua de mejor calidad. “Sé que hay partidos políticos que hablan de que tirar presas aumenta la sequía, eso es totalmente falso, es una narrativa que no se sostiene”, analiza Rocha. El bulo de la sequía Ese discurso y su bulo fueron alimentados en España por el partido Vox para acusar al Gobierno de Pedro Sánchez de estar destruyendo almacenes de agua mientras España atravesaba escasez hídrica y sequía de lluvias. Lo cierto es que la eliminación de estos obstáculos “esencialmente obsoletos”–más barreras que presas, en cualquier caso– es una obligación que deriva de la Estrategia de la Unión Europea sobre biodiversidad con la idea de cumplir con la Directiva Marco del Agua, es decir, observar la ley. De hecho, este bulo fue la continuación de los mensajes que tanto Vox como el PP lanzaron en momentos pico de sequía el año pasado en los que afirmaban que la llegada de agua a las desembocaduras de los ríos y su entrada en el mar eran un "desperdicio" de recursos. A ese discurso contribuyeron, entre otros, el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, cuando se quejó de que se liberaba agua en un embalse "porque no hay dónde almacenarla". El diputado de Vox en el Congreso, José María Figaredo, llegó a exclamar, a cuenta de la desembocadura del Tajo o el Ebro en el hemiciclo que "en España se pierde cada año muchísima agua. Hectómetros cúbicos que son vertidos al mar sin motivo alguno” . Para este informe de Dam Removal Europe, la organización ha hecho por primera vez un intento de trazar los riesgos que representan las presas obsoletas para la seguridad de las personas. Así, contabiliza 82 incidentes en 16 países que resultaron en 129 fallecidos desde el año 2000. En Europa hay 1,2 millones de barreras que bloquean los ríos, según el único gran ejercicio para contabilizarlas que ha llevado a cabo la Unión Europea, el proyecto Amber, que duró cuatro años y se publicó en el año 2020. Y de estas presas, más de 150.000 ya no se usan, según cálculos de Dam Removal Europe. Esas son las que la organización pelea para que se tiren. Para Rubén Rocha, “ya no es únicamente una lucha de organizaciones conservacionistas, también de muchos gobiernos y de la Unión Europea, es muy difícil parar un movimiento que muestra y mide tantos beneficios”.

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Así se recupera el primer río 'liberado' por iniciativa ciudadana: “Es asombrosa la capacidad que tienen de resistir” vía @eldiarioes https://www.eldiario.es/1_a50421

En el Alto Tajo, una ONG ha liderado por primera vez la demolición de barreras abandonadas que cortan el flujo de los ríos, una medida clave marcada por la UE para recuperar estos ecosistemas
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Así se recupera el primer río 'liberado' por iniciativa ciudadana: “Es asombrosa la capacidad que tienen de resistir”

“¿Sabes dónde estaba el azud?” El ecologista y pescador César Rodríguez esboza una sonrisa mientras interroga al reportero, que no atina a acertar con su respuesta. A sus pies corre alegre un río de montaña, el Cabrillas. Tiene unos pocos metros de ancho y cuesta distinguir algún rastro de la pequeña presa que interrumpió su curso hasta hace un año.  Estamos al fondo de un cañón coronado por murallones de caliza, en el corazón de la conocida como ‘Laponia del Sur’. Una tierra de hoces excavadas en la agreste meseta, entre las provincias de Cuenca y Guadalajara, conocida por sus récords de frío y de despoblación.  Aquí se plantó César Rodríguez en noviembre de 2022, con una excavadora y un maquinista de la zona, para derribar dos barreras abandonadas y ‘liberar’ los últimos 25 kilómetros del Cabrillas, hasta su confluencia con el Tajo. Este geógrafo, que había estado allí muchas veces antes con su caña, se emociona viendo fluir las aguas cristalinas. “Esto para el río es vida”, dice.  Es la primera vez en España que estas barreras caen por iniciativa ciudadana, con todo el proceso de demolición liderado por una ONG, AEMS-Ríos con Vida, fundada por pescadores en 1980 para defender los ríos del Alto Tajo.  Pero el caso no es singular. En su Estrategia para la biodiversidad, la Unión Europea plantea eliminar las barreras de 25.000 kilómetros de ríos para 2030, un objetivo que también recoge la Ley de Restauración de la Naturaleza, cerca de su aprobación tras sobrevivir a una furibunda campaña azuzada por el Partido Popular Europeo y la extrema derecha.  En España, la meta de la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos es liberar 3.000 kilómetros de cauces. Según el documento, entre 2005 y 2022 se demolieron 648 azudes y presas obsoletas en el país. “Buscábamos un caso abordable, que también fuera demostrativo, para lanzar un mensaje a la sociedad”, cuenta César Rodríguez, que dirige la ONG. “Los ríos son cada vez más vulnerables y van a serlo más todavía. Tenemos que darles un poco más de capacidad para poder resistir”, explica.  Con el beneplácito del Parque Natural del Alto Tajo y de la Confederación Hidrográfica, eligieron su objetivo: dos azudes de unos tres metros de altura, olvidados y sin uso. Como la inmensa mayoría de los obstáculos que se han tirado en los ríos del país, estos azudes no servían para almacenar agua, sino simplemente para desviarla hacia dos molinos, abandonados desde hace décadas. Aquí, en medio de un espacio natural y lejos de cualquier pueblo, suena especialmente disparatado el bulo de las presas y embalses dinamitados para agravar la sequía. Las obras costaron 85.000 euros, financiadas por un programa de la fundación británica Open Rivers, que apoya la demolición de pequeñas barreras en los cursos de agua de Europa.   Además de parar el flujo del agua, esos obstáculos también detienen los sedimentos que transporta el río. Aguas abajo de uno de los azudes demolidos, Rodríguez se entusiasma al ver todo lo que ha arrastrado la corriente desde su última visita. “Es hábitat para los invertebrados y para los peces”. Y, como justificando su emoción ante unos guijarros, añade: “Estas lenguas de grava son lo que les gusta a las truchas. Los huevos necesitan oxígeno, por eso los ponen en zonas de gravas permeables, por donde va pasando el agua”. Alguien que conoce bien esas truchas es Raúl Hurtado, un pescador de Molina de Aragón, la capital de la comarca, que acude “cuatro o cinco veces al año” a sus cotos de pesca sin muerte –se captura y después se sueltan los ejemplares–. “Por aquí hay varias presas en desuso, y siempre son una traba para el discurrir de los peces”, cuenta el hombre, que preside una sociedad de pescadores locales que colaboró con AEMS en la restauración. “Estos ríos son una maravilla, son una joya que nos gustaría preservar”, incide. En las gélidas aguas del Alto Tajo, la especie tiene uno de sus mejores –y de sus últimos– refugios en España, explica la profesora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid, Graciela Gómez Nicola. La investigadora, que durante su tesis doctoral estudió las truchas del Cabrillas, asegura que el cambio climático las está llevando al límite porque “las condiciones en los ríos ibéricos están empeorando mucho en cuanto al caudal y a la temperatura”. Además, las presas o azudes en los cauces fragmentan y aíslan las poblaciones, reduciendo así su diversidad genética, “que es su seguro frente a los cambios ambientales que están ocurriendo". Incluso un obstáculo de un par de metros de altura, si no cuenta con un paso de peces que funcione, “es tan infranqueable como un muro de 80”, asegura el catedrático de la Escuela de Ingeniería de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid, José Anastasio Fernández Yuste. “Cuando nos acercamos al río miramos con ojos de hombre, pero hay que ponerse en modo pez. Los seres vivos que acompañan al agua, tanto dentro de ella como en su entorno, necesitan moverse para cumplir sus funciones vitales, para reproducirse, para alimentarse, para refugiarse”, dice el ingeniero. Con el objetivo de estudiar la mejora en el ecosistema del Cabrillas, la organización Ríos con Vida está haciendo seguimiento con imágenes de dron (con apoyo de WWF España) y tomando muestras de agua para analizar el ADN ambiental (una técnica que permite detectar genéticamente las especies presentes en los ecosistemas acuáticos). Su secretario general está impresionado por la rapidez de los cambios. “Es asombrosa la capacidad que tienen los ríos de resistir, de sobreponerse y de recuperarse por sí mismos”, dice Rodríguez. A su lado asiente Rafael Seiz, de WWF: “Eso es lo mejor de la restauración de ríos, no tienes que hacer nada. Dale tiempo y espacio, déjalo fluir y el río se recupera solo”.  50 kilómetros de río “libres” Con la demolición de los dos azudes del Cabrillas, se han abierto un total de 50 kilómetros de río –la mitad de ellos, en el Tajo– para las truchas y otras especies. Es una cifra notable teniendo en cuenta que una barrera corta el paso a los ríos en España cada 1,1 kilómetros (la media en Europa es de una cada 1,3 kilómetros), según un estudio publicado en la revista Nature en 2020. Ese trabajo, fruto de un enorme esfuerzo de investigación en 36 países, encontró más de 1,2 millones de obstáculos en los ríos: la mayoría, de menos de dos metros de alto, y muchas de ellas en desuso.  Oficialmente, España tiene inventariadas más de 19.000 barreras transversales en los ríos de demarcaciones intercomunitarias, pero el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico estima que “en realidad hay muchas más, decenas de miles de obstáculos –generalmente en desuso– que no figuran en inventarios ni registros oficiales”.  “Hemos ido dejando ruinas en los ríos sin saber, o sin querer saber, todo el daño que podemos hacer con eso”, reflexiona el secretario general de AEMS-Ríos con Vida. En el caso del Cabrillas, ninguno de los dos azudes tenía propietarios, y uno ni siquiera estaba registrado oficialmente. Del viejo molino al que llegaba el agua solo quedan los muros de piedra recubiertos de musgo, un pilar de madera de sabina y las enormes muelas, tapadas ya por los árboles y la maleza. Pero los obstáculos seguían ahí, cortando el paso al río. Pese a ello, Rodríguez cuenta que la primera reacción de los ayuntamientos locales, que dieron permiso para las obras, fue de oposición. “La gente de primeras se queda a cuadros. ‘¿Pero a santo de qué vas a tirar esto?’”, recuerda. Muchas veces se desarrolla “un vínculo afectivo” con estas obras, dice Fernández Yuste, el ingeniero de la Universidad Politécnica de Madrid. En un caso que estudiaron, a una presa abandonada iban los novios de la zona a hacerse las fotos de boda, porque “caía una lámina de agua y quedaba muy bonito”. “Hay que analizar toda la problemática, la ambiental pero también la social, y buscar soluciones de compromiso”, plantea.  El pescador y ecologista advierte: “La opinión pública se ha radicalizado y se ha polarizado con estos temas. Somos como peces nadando a contracorriente, y la corriente es muy fuerte. Hay avances porque la sociedad avanza. Pero hay serios riesgos de retrocesos y pasos atrás”.

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Río Jarama a su paso por Puente Largo este viernes.
Una bonita vista en la que no se aprecian las espumas, envases y restos de aguas residuales
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Retrato de la decadencia de un río "El cangrejo muerto y el poliespan"
Jarama mar23' a la altura de Aranjuez
El cangrejo posiblem es la invasora c. rojo americano, por descarte, pq prácticamente no hay otra cosa
http://ecopixeladas.com/2023/03/14/un-paseo-por-el-jarama-dia-de-accion-por-los-rios/
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Un paseo por el Jarama, día de acción por los ríos

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