One Night Stand (1996)
Retrata el vacío post-aventura con honestidad incómoda. Figgis evita el melodrama y apuesta al caos emocional con cámara nerviosa y actuaciones crudas de Snipes y Kinski. Funciona como estudio de culpa y deseo, aunque su ritmo irregular la aleja de la redondez. Cruda y bohemia.
