Con tanta pantallita creando su burbuja de contenido particular (de hecho varias por persona), es complicado por un lado hacer buenos números y por otro, a consecuencia de lo anterior, seguir el rastro de lo que funciona, lo que pita.
Yo suelo decir que se están terminando las divas (aparecen, solo que con otra capacidad de arrastre y en cantidad menor, depauperadas) y acumulando las aspirantas.
Ahí está la Rodrigo. Asentada en un nivel alto y muy cómodo, que encima ocupa sin polémicas no artísticas o feats desesperados y primando en su repertorio points punk y rock, por supuesto, a su manera. Su manera = soft.
Ni una semana lleva compartida Drop Dead y va para 20M de reproducciones solo en youtube. Y repitiéndose durante todo el día en y por mi cabeza, ya suya.
Olivida Rodrigo ya había hecho pop, siempre lo hizo, con más o menos guitarra, bajo y batería. Ahora bien, soltar el punk y el rock casi al completo y darse al placer hedonista tan a full no. Porque Drop Dead nada tiene que ver con, por ejemplo, Vampire.
Drop no toma el relevo de singles previos.
Lo que podría haber sido una cachetada a sus fanses fue un vítor. Y es que ella sigue hablando (y ya por edad esto huele a cierre de etapa y vire a otras temáticas a corto plazo) del amor juvenil de estos tiempos. Lo clava.
El tema funciona como un pepino sin inventar la rueda. La melodía es normalita, la estructura clásica, como la producción, y ella canta estándar. ¿El truco? Ir a por lo que quiere: divertirse (en Versalles, con ropa comprada en Humana tras el paso del circo por la ciudad). Así, engancha con tino los elementos que tiene y la canción se vuelve contagiosa, ante todo por el tempo del estribillo marcando cada sílaba a negras, lo que quiebra la melodía y la ensancha, sin menospreciar el lindo pasaje instrumental o el posestribillo agudo.
Puritita enfermedad buena.
https://www.youtube.com/watch?v=78wrful9cVU
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