A veces caigo en mi propia trampa. Me encantan las apps libres con páginas de configuración casi infinitas, pero a veces meto la pata y entonces me cuesta arreglar el desaguisado. Después de casi un mes, he conseguido recuperar las sugerencias del teclado, que todavía no sé cómo las había hecho desparecer. Pero a tozudo no me gana nadie. (Salvo mi esposa,
#LaMayor,
#LaMenor...)