Mutaciones, una nube de tags

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Narrativa Mutante

El pasado noviembre la editorial Berenice sacaba a la venta Mutantes, narrativa española de última generación, una selección de piezas narrativas de veinte autores reunidos por los antólogos Juan Francisco Ferré y Julio Ortega, y considerados claves para la renovación del panorama literario español. La nómina de escritores correspondía al grupo más o menos incierto que viene fraguándose desde hace ya varios años, y que adquirió mayor visibilidad a raíz de la generalización en la prensa del título colectivo «Generación Nocilla». Muchos de ellos (y otros que no tienen nada que ver) acudieron al encuentro de Málaga celebrado los pasados días 21, 22 y 23 de mayo, bajo el título «Mutaciones, tendencias y efectivos de la narrativa contemporánea», organizado el propio Ferré con el patrocinio del Instituto Municipal del Libro.

«Mutaciones» ha contribuido a la consolidación de un término que viene aglutinando sentido desde que Juan Francisco Ferré lo acuñó en el artículo «El relato robado. Notas para la definición de una narrativa mutante», publicado en Quimera en 2003. Más adelante sería asumido por Vicente Luis Mora, quien lo trasladó a su libro La Luz Nueva*. La posterior antología Mutantes sirvió para aportar importantes piezas a este constructo teórico sobre la última narrativa española, y finalmente ha servido a Ferré para componer el encuentro de Málaga. Allí donde es hemos podido asistir al raro espectáculo de ver una teoría echarse a andar. Durante tres días, los autores han cobrado voz y corporeidad ante los ojos de los asistentes, volviendo a la narrativa mutante una cosa viva que evolucionaba y se contradecía en directo. Durante esos tres días, la teórica mutante ha tenido que soportar el peso de lo real, saliendo fortalecida en algunos casos, desmembrándose en otros.

Ferré organizó las mesas, agrupando a los escritores en torno a varios temas, y animándolos a participar en sus exposiciones desde un mínimo cuestionario común. Dueño del tiempo y responsable de muchas de las preguntas que se hicieron, fue el autor de «la cosa», como él mismo la definió, con el mismo tono irónico y relajado que supo contagiar al resto del encuentro.

Los críticos los prefieren bien muertos y textuales, pues los muertos y los textos pueden poseerse, y son de cualquiera. Los de cuerpo presente, en cambio, solo se pertenecen a sí mismos y suelen recelar bastante de las versiones ajenas sobre su persona. El andamiaje de Málaga, en gran medida basado en las personalidades literarias de los asistentes, sufrió estragos por parte de aquellos que vinieron a desmenuzar las partes blandas del discurso que les había llevado hasta allí. Pero también se vio fortalecido por varios escritores que se reconocieron y quisieron contribuir ampliando en sus intervenciones las líneas propuestas por Ferré. Ambas vocaciones, constructivas y destructivas, mejoraron visiblemente la visión inicial. Se sanearon varios presupuestos inconsistentes y azarosos, desmontando relaciones ad hoc entre los asistentes e invalidando posibilidades para una teoría consensuada. Fue una criba necesaria que dejó al desnudo el pequeño reducto de pilares sólidos, y hasta verdaderos, del discurso teórico compartido entre los pocos escritores que podemos llamar mutantes. Y es que la tentativa tradicional de juntar a los escritores puede tener muchas motivaciones, pero solo unas pocas tienen que ver con la literatura.

Tradicionalidades

Narrativa contemporánea y tradiciones literarias fue el título de la primera mesa del encuentro en Málaga, donde se reunió a Menéndez Salmón, Andrés Reina, Lolita Bosh y Gabi Martínez, coordinados por Juan Francisco Ferré, quien ya en su introducción se encargó de poner en cuarentena los puntos de partida habituales en este tipo de debates. Empezó Ferré cuestionando el propio concepto de tradición literaria, y aclaró que las influencias actuales de los escritores provienen de todos los campos de la cultura y no solo de la literatura. Sin embargo, no tardaron las personalidades fuertes de la mesa en imprimir un estilo más conciliador con las posturas típicas de la historiografía.

Lolita Bosh ofreció la respuesta más exhaustiva. Comenzó hablando de su infancia, y citó los nombres de muchos escritores [Dickens, Eric Clayton, Hermann Hesse, Bardbury, Bakunin, Monsivais]. Explicó como en el año 1994 se marchó a México, donde ingresó en una universidad socialista de profesores del exilio español, a los que considera maestros de su formación literaria. Bosh reafirmó su pertenencia indiscutible a una tradición, mexicana y apegada al grupo intelectual del exilio, y realzó las diferencias con el background de otros escritores de su generación afincados en Barcelona; no tuvo televisión durante muchos años, apenas ha ido al cine y prefiere la literatura del Este a la anglosajona.

Menéndez Salmón intervino para deconstruir el breve cuestionario que Ferré les había entregado previamente. Dejó claro que la literatura nunca ha estado adormilada, ni desactivada, y que sigue ostentando el gran poder de nombrar al mundo, pues quien es dueño del discurso está capacitado para dominar la experiencia. Argumentó además que no existe desfase entre los resultados de la literatura actual y la velocidad a la que el mundo se sucede. La gran literatura, dijo, desentraña el mundo actual más deprisa que la ciencia, y puso como ejemplo Ruido de Fondo, una novela de De Lillo que se adelantó a su propio tiempo. La contundencia y brillantez de Menéndez Salmón arrancaron los aplausos más encendidos, si bien José Luís Brea supo sacarle los colores al viejo estudiante de filosofía, al poner en evidencia la superficialidad de algunos de sus categóricos argumentos.
Sus intervenciones, unidas las de Gabi Martínez y Andrés Reina, cayeron sobre una platea donde se contaban más escritores que público propiamente dicho. Esta sobreabundancia y el apasionamiento de un debate que se contagió a la mesa posterior, provocó cierta atmósfera de logia masónica que sin duda disfrutamos los cuatro privilegiados que asistíamos en condición de testigos mudos. Se notaba que los escritores se movían en el cómodo terreno de las polémicas históricas, aquellas para los que todos, de una u otra manera, habían elaborado sus propias respuestas. Luego, en las jornadas posteriores, se dejó sentir la ausencia de disputas con tanta tradición en torno a, por ejemplo, literatura y cultura de masas, o literatura y ciencia, lo que sin duda hubiera contribuido a encender los ánimos tanto como el primer día.

La mesas ulteriores sí dieron la razón a Juan Francisco Ferré, sacando a colación numerosas referencias culturales externas al sistema literario, y confirmando que los mapas estéticos de nuestra época se conforman partir de la hibridación de todo tipos de lenguajes culturales y artísticos. Por eso deberíamos preguntarnos qué sentido tiene organizar un encuentro donde solo participan escritores cuando precisamente la filosofía subyacente al encuentro viene a contradecir ese planteamiento. Lamentablemente vivimos en un mundo heredado, donde prevalecen las categorías estancas de las artes y el conocimiento, y se necesita mucha voluntad, trabajo y talento para generar dinámicas enfrentadas a este fatum de la cultura. Sin duda Juan Francisco Ferré consiguió mucho en este sentido al animar a los escritores a hablar de arte contemporáneo, ciencia o tecnología, pero aún así resultó insuficiente. Un evento que pretenda reivindicar la esencia artística de la contemporaneidad debería

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El encuentro de Málaga trató de reunir a algunos de los narradores españoles más innovadores de los últimos tiempos, pero en la forma tuvo mucho de congreso de los de toda la vida. Alfredo Taján, director del Instituto Municipal del Libro, y Juan Francisco Ferré, optaron por el formato convencional, invitando a los escritores a buenos hoteles y restaurantes, y proponiendo la publicación de un libro con los textos que leyeron algunos de los participantes. Se debería apreciar la voluntad política de Taján quien, como recordó Vicente Luís Mora, se ha decidido a promover un evento cuyas coordenadas artísticas difieren mucho de las suyas. Pero también hay que advertir que, en este caso, las decisiones conservadoras no fueron las más inteligentes, al menos si la pretensión era dotar al encuentro de la mayor relevancia posible.

El tema del dinero nunca se trata abiertamente, y es difícil saber si estaba en la mano de los organizadores evitar esa falta de originalidad. Pero parece obvio que una pequeña página Web para colgar los textos, y sobre todo un podcast de las sesiones, hubiera multiplicado la difusión exponencialmente. En vez de eso, dentro de varios meses se publicará un libro que reunirá las ponencias que llevan colgadas en la Red una semana, y que presumiblemente pasará a engrosar ese desolador paisaje de libros institucionales cuyo único destino es robar espacio a sus accidentales propietarios. Ciertamente se ignoró Internet como medio de difusión, y también como aspecto fundamental de la actividad literaria de los escritores allí reunidos, aún siendo una de las característica definitorias de las mutaciones de la narrativa actual.

Ríos Perdidos

La intervención de Javier Calvo resonó con especial importancia ante la ausencia inesperada de otras reflexiones acerca de Internet y literatura digital. El autor se confesó agotado del proceso de edición habitual, consistente en transferir un manuscrito a una editorial, vender cinco mil copias y vuelta a empezar. De esta sensación de estancamiento surgió Ríos Perdidos, un proyecto de intervención en dos espacios públicos de Internet: Blogger y My Space, que definió como dos plazas públicas abiertas día y noche, cuya escasa operatividad les confiere sin embargo un enorme tránsito. En términos de contenido, Ríos Perdidos pretende ser «una lectura partisana del casco antiguo de Barcelona y también la escritura de una mitología de resistencia contra las intervenciones institucionales de la zona». Calvo considera el proyecto como su primera labor literaria no dirigida a la publicación en libro, y rechaza la idea de que la literatura digital sea marginal, aludiendo a las miles de visitas recibidas en sus sites, que considera un medio para escapar de las dinámicas comerciales de la literatura. Un vistazo superficial a ríos perdidos.com revela que el proyecto es demasiado reciente como para valorarlo, aunque su declaración de intenciones fue esperanzadora.

La España política

El encuentro de Málaga confirmó la total internacionalización de las influencias de los escritores asistentes, todos españoles con una sola excepción. Lolita Bosh se declaró heredera de Dickens, Hesse, Bakunin, Juan Rulfo, de los maestros españoles del exilio mexicano, de la literatura del este de Europa… Gabi Martínez citó a Unamuno, Foster Wallace, Josep Pla, a los naturalistas franceses… Mendénez Salmón habló entre otros de Pierre Michon, Coetzee, Shirley, Pinkler, Joao Gilberto Moll… Germán Sierra trajo a Harry Mathews, Jeff Noon, Michael Joyce, Catherine Heigl… Se asestó así un nuevo golpe contra la tradición cadavérica de la cultura nacional retroalimentada, pero también se escenificó la misma paradoja presente en la antología de Berenice Mutantes. Narrativa Española de última generación. Ambos eventos han proclamado la globalización de la experiencia cultural de los escritores como argumento para defender una teoría sobre un grupo exclusivamente español. ¿Tiene un congreso o una antología nacional capacidad alguna para representar una realidad literaria contemporánea?

Lo que sí demostró el encuentro fue que a nadie le interesa hablar ya de España, sino exclusivamente como realidad política y económica a la que tensionar. España se configura como el lugar común de la insatisfacción social y cultural, y desaparece como espacio de una humanidad intrínseca compartida. Aunque se habló poco del sistema literario y mucho más de literatura, España absorbió las críticas de los asistentes, canalizándose hacia ella los discursos de disconformidad política y militancia. Gabi Martínez declaró que a partir de los 90 en España se había perpetuado una polarización entre el mercado y los escritores independientes, y calificó la literatura española como conservadora y ensimismada. La mayoría de los libros, dijo, parecen haberse retirado de la actualidad. Colomer señaló que el discurso de la Generación Nocilla es el más interesante porque es el único que hay en el país, pero que sin embargo ha servido para marginar a otros escritores. Dijo echar en falta a los francotiradores, a los activistas de la literatura. Jorge Carrión afirmó estar interesado en poner en crisis los contextos nacionales donde se inserta su obra, y recordó las intenciones de su libro GR83, donde se aborda el problema del diálogo intergeneracional como correlato del diálogo entre disciplinas expresivas, y el papel que la generación formada intelectual y sentimentalmente durante el franquismo ha jugado en la construcción de una industria de la memoria hacia el fin de la transición.

Pero fue Manuel Vilas quien capitalizó «España» en su intervención, con intenciones miméticas a las de España, su última novela. Dijo Vilas que él había empezado a escribir con ánimos neorrománticos y metafísicos, y poco a poco se había convertido en un escritor político, entendiendo la política como todo lo que supone una ordenación de la realidad o tiene sustancia política. Manifestó su interés por el tema de ETA, que apenas aparece en la literatura, y también por el de la identidad nacional. Habló además de anomalías en la construcción del canon español, que además es poco relevante a nivel internacional, quizás por la escasa relevancia de la sociedad nacional. Una sociedad gris, caída, poca cosa, dijo Manuel Vilas, con un tono que arrancó carcajadas a Lolita Bosh, que luego se contagiaron al resto de los asistentes, la sala entera descojonada de pura tragedia.

El sujeto corporación

Eloy Fernández Porta intervino para hablar del sujeto contemporáneo entendido como corporación, ofreciendo un adelanto de su próximo proyecto hecho de «porno emocional». Contó un ejemplo (copiado a vuela pluma):

<<Yo como usuario quiero adquirir un producto: un ser humano. Pretendo acceder a un sujeto con fines lúbricos, para lo que entiendo que es necesario un proceso de adquisición. Ese producto se diferencia del de rastrillo en que el del rastrillo carece de psique. El proceso de adquisición es un producto de tres discursos que confluyen: psicología social, psicoanálisis y psiquiatría. Al adquirir ese producto y en un primer momento de aproximación, mi manera de entenderlo está dominada por la psicología social, condicionado por referentes culturales estéticos. Mi aproximación sucede con una red debajo que funciona como conjunto de criterios como, por ejemplo, que las pijas valen la pena y las tontas no y así hasta un montón de criterios. Los criterios de psicología social son muy espontáneos, su discurso es el más optimista.

El proceso de adquisición tiene una segunda fase. Cuando decido que el producto realmente me interesa. Doy un salto de la psicología social y simulo que existe un factor individual, irreductivo, que está por encima de los rasgos colectivos, saltando de la psicología social a la psicología propiamente dicha. Pero es un error, un salto sin red.

Después de un estado de enamoramiento damos un tercer paso, a un momento psiquiátrico, que da lugar a un momento más conflictivo, donde se descubren los defectos de fábrica. Entonces descubrimos cuán equivocados estábamos respecto a ese producto.>>


Scary Movie 3: ¿Nueva narrativa?

Para Jordi Costa, las películas del tipo Scary Movie se parecen en su estrategia al postmodernismo literario. En ambos casos se dan discursos de segundo grado o de tercer grado, discursos pegados a un referente, a un repertorio de mitologías compartidas entre actor y receptor. Es habitual en esas películas transformar las convenciones de estilo de un género o subgénero en arbitrariedades ridículas (como, por ejemplo, en las escenas románticas ralentizadas de Agárralo como puedas). Costa habló de Casi 300 como la decadencia definitiva de este tipo de películas paródicas, al funcionar como acta de devaluación jerárquica de la cultura de la imagen. Para Costa, en estos territorios del cine desprestigiado es donde se nota -sobre todo en sus incorrecciones – elementos muy próximos a productos culturales vanguardistas como la nueva narrativa.

Fernandez & Fernandez

Corría el rumor de que Afterpop, la performance de Eloy Fernández Porta y Agustín Fernández Mallo que cerró el encuentro de Málaga, se programó en el último momento para sustituir la ausencia que dejó Vicente Verdú al declinar su invitación. No deja de tener cierta carga simbólica que un asentado macho de lomo plateado se apartara para dejar paso accidentalmente a una propuesta que trasgredió todas las convenciones de lo literario.

Fernández Mallo lo calificó en su blog de «espectáculo Video-Jockey». En la primera planta del MUPAM, en una sala de exposiciones vacía, con una barra de bar exenta en el lateral y una pared de cristal al fondo que dejaba ver el tráfico nocturno de la avenida Cervantes, se instaló una gran pantalla de plasma, un par de altavoces y una mesa donde se sentaron Fernández & Fernández. Sobre una base de música instrumental (Broadcast, Joy Division, Migala, muy variopinta), fueron mezclando videos del YouTube y leyendo sus textos, alternativamente. Mientras uno leía el otro mezclaba el video y la música, y viceversa. La voz armonizaba con el ritmo de las canciones pero sin metro o rima alguna, callando de vez en cuando para dejar hablar a la imagen y la música, o repitiendo pequeños conceptos a modo de estribillo. Los escritores se mostraron auténticos, sin rasgo alguno de impostura interpretativa. Más bien actuaron como vocalistas de una banda; integraron su estética textual con su personalidad real, fusionando su arte con su fisicidad y su directo.

La literatura se volvió escénica o lo escénico se volvió literario, lo mismo da. Los autores y el comisario del acto pueden estar seguros de haber perpetrado algo excepcional, al margen de la costumbre, que anuncia un apasionante camino a la futura experimentación. En la era de la reproductividad digital y la imagen, las artes han sido llamadas a la performación y la materialidad. Por eso la literatura, sin grandes capacidades para reflejarse visualmente o hacerse directo, se ha movido hasta ahora como un patito feo dentro los discursos estéticos contemporáneos. A nadie se le debería escapar el potencial de propuestas como afterpop, literarias, performativas y visuales, que integran el discurso textual en el espesor de signos propio de la recepción actual, devolviendo la literatura al curso de la hipermodernidad.

El afterpop tiene capacidad para introducir la literatura en medios habitualmente hostiles, como una sala de conciertos o un festival de música dance [zona chill-out, claro], pero también sirve para rescatar el evento literario de las manos temblorosas y moteadas del academicismo, el intelectualismo snob y la cursilada editorial. Finalmente si a algo se parece es al efecto de la cocaína: el audio y el video agrandan el impacto emocional de las palabras, contribuyendo a un placer superficial, a la facilidad adictiva de leer escuchando. El emisor se implica más en la producción quinésica y prosódica de sentido, recobra de lo vacuo una trascendencia olvidada.

A mí me pareció algo chapucero que utilizarán un navegador Firefox para mezclar videos del YouTube, en vez de capturarlos y usar un programa de video-jockey (una consola sí que daría plasticidad). Luego Pablo [López Carballo] me dijo que esta utilización monitorizada de recursos de usuario no dejaba de aportar cierto significado al asunto. Desde luego armonizaba bien con la lógica descarada y carente de complejos que se necesita para atreverse con el afterpop, híbrido entre la cultura DJ y la literatura, video arte, performance, y navegación íntima en Internet. Durante cincuenta minutos, la diferencia entre lo superficial y lo profundo dejó de tener sentido.

punk journalism

Robert Juan Cantavella explicó una importante estrategia del personaje de su próxima novela: el punk journalism. Comenzó argumentando a favor del aportaje, un no-reportaje donde no existe un pacto de veracidad entre el lector y el periodista, sino un pacto de sospecha. El periodista no está obligado a certificar la autenticidad de lo que cuenta, ni a ofrecer respuestas. «En un aportaje la veracidad de un hecho nunca depende de algo tan grosero como un pacto alevoso entre el escritor y el lector. Es mucho más complejo y más sencillo. Debe quedar demostrado en la escritura. Eso es todo». En la misma línea, Cantavella explicó como el punk journalism es una forma bastarda del old journalism: «al punk journalism no solo le importan las elegantes trampas de la narración realista sino también otras menos respetables que tienen que ver con la pura fabulación, la parodia maliciosa, la especulación kamikaze (…) el punk journalism también trafica con mentiras, porque sabe que lo que está diciendo es verdad».

dar en el blanco

Agustín Fernández Mallo habló, mientras se tomaba una Fanta de naranja, de fórmulas para determinar la existencia de vida en otros planetas, de cálculos sobre la gravitación terrestre alrededor del sol y de alguna que otra analogía entre literatura y balística:

<<Dar en el blanco: ¿Qué significa dar en el blanco? Es cuando las dimensiones del proyectil son más o menos las de la dimensiones del blanco. En la novela das en el blanco cuando el producto que tú emites está más o menos en el orden de magnitud al que la sociedad va dirigido. Entonces hace impacto poético. Dado que la sociedad es compleja, las novelas deben ser complejas, que no complicadas.(…) Y hoy para estar en esa escala de impacto poético es necesario utilizar el modelo social en que vivimos, la red, el modelo de red. Red horizontal. Mapa. Y móvil, red móvil. Unos nodos ubicuos unidos por links estirables, links de chicle. Pasamos de un modelo de literatura Inmueble a literatura Mueble. >>

Heno 95 sin plomo

La mesa «narrativa, ciencias y nuevas tecnologías», la última de las celebradas en Málaga, contó con la participación de Vicente Luis Mora, quien se preguntó por qué las mismas personas que reivindican tecnología punta para su coche y para sus medicamentos, se conforman luego con producciones culturales anacrónicas y desfasadas, deslegitimando la vanguardia como concepto y las manifestaciones de tecnología literaria punta. Y continuó:

<<Es incomprensible que personas que se comunican con teléfonos móviles y correo electrónico lean novelas escritas con tecnología del siglo XIX, como si intentasen echar gasolina a un carro de heno. Creo que si esas personas quieren lo último en lo que de veras importa, como en los medicamentos, etc, y en cambio en cultura se conforman con cualquier cosa, preñada de cierto retraso temporal, quizás sea porque en el fondo no valoran demasiado la cultura.>>

La novela en la era de la base de datos

Germán Sierra se acercó al encuentro de Málaga para dar un breve apunte sobre su artículo «la novela en la era de la base de datos». Comenzó argumentando que algunas de las verdades más profundas no se refieren a la naturaleza de las cosas en su individualidad sino a los procesos de organización. Desde ahí pasó a analizar los objetos producidos por los nuevos medios, que en gran parte carecen de desarrollo o temática que organice sus elementos en una secuencia, lo que quiere decir que cada elemento es igual de significativo como cualquier otro. Según Germán Sierra:

<< La era de los ordenadores ha traído una alternativa a la narración: la base de datos. Como forma cultural la base de datos expresa el mundo como una lista de elementos. En contraste la narrativa crea una trayectoria causa-efecto de elementos aparentemente desordenados. Por lo tanto: narrativa y bases de datos son elementos naturales. (…) La narrativa y base de datos son dos modos de aportar significado al mundo perfectamente compatibles e imprescindibles para el desarrollo de una estética verdaderamente contemporánea. Esto sucede en los video-juegos, por poner un ejemplo muy evidente. (…) Existen modos de conciliar la narrativa argumental a la que estamos acostumbrados y la forma simbólica de la base de datos. Creo que esto forma parte del proyecto de muchos autores que estamos aquí presentes. >>

La epifania

Javier Fernández quiso desmarcarse del enfoque inicial de la mesa «narrativa, ciencias y nuevas tecnologías», aclarando que, aunque científico de formación, quiso dedicarse a otra cosa por su cansancio del método científico, así que su cariño a la ciencia no es excesivo. Para Fernández la tecnología es un aporte de aquello que existe, pero él no se basa en ella para escribir, sino más bien lo hace inspirado por la naturaleza humana, siguiendo a Faulkner, y por la intención política y su deseo de levar al lector hacia una determinada idea del mundo, tal y como enunció Orwell.

Javier Fernández también habló brevemente de Cero Absoluto, un libro de ciencia ficción que en la presentación fue calificado por el coordinador Juan Francisco Ferré como uno de los más serios del género escritos en España. Explicó como allí se narra el último hito de la evolución humana. Si el último gran acontecimiento había sido la desaparición de los neandertales a manos de los cromañones, él plantea un choque evolutivo entre el hombre y un nuevo ser fruto de la tecnología y la evolución natural. El título del libro sirve como metáfora, pues en esa sociedad futura la cohesión absoluta entre individuos también ha producido una frialdad absoluta entre ellos.


Gin Tonic

Confirmamos que la bebida oficial mutante es el Gin Tonic con algunas digresiones hacia el cuba libre en vaso largo. Siguiendo a Vicente Luis Mora (los escritores mutantes se ponen la mar de interesantes a partir de las tres de la mañana) quisimos acompañarles durante un tramo de la noche malagueña, tratando de capturar algo de esa mesa en la sombra que paradójicamente fue más luminosa que algunas de las celebradas en el MUPAM. Según cockatilblogia.com, el Gin Tonic es uno de los cócteles menos reconocidos. Según Wiston Churchill, ha salvado más vidas y más mentes que todos los doctores del Reino Unido juntos.

En la red

Muchos de los autores participantes en el encuentro de Málaga han colgado sus intervenciones en la red. Jorge Carrión habla de la máquina imperfecta del taller del escritor. Manuel Vilas ofrece un decálogo. En Ríos Perdidos, el blog de Javier Calvo puede leerse el planteamiento de su proyecto. La conferencia de José Luis Brea, Telepatía 2.0 puede leerse vía Google. Próximamente aparecerá la conferencia de Agustín Fernández Mallo en El Hombre que salió de la tarta Otros sites de autores participantes son Diario de Lecturas (Vicente Luis mora); Germán Sierra Web (Germán Sierra), y los videos de Robert-Juan Cantavella en YouTube.

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El Gobierno de Ayuso pactó rentas por encima del mercado con la inmobiliaria participada por familiares de Aguirre

Los contratos que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha adjudicado desde finales de 2019 a Orbis, una inmobiliaria en la que participa, a través de una sociedad en Luxemburgo, la familia de Esperanza Aguirre, permitieron a esa empresa embolsarse rentas superiores a los alquileres medios que en ese momento existían en el mercado en esa zona de Madrid. Así se recoge en dos informes internos de la Comunidad de Madrid a los que ha tenido acceso elDiario.es. El Gobierno de Ayuso, que inicialmente denegó estos documentos, ha remitido a este medio, tras una solicitud de información al amparo de la Ley de Transparencia, los informes de valoración que avalaron los tres contratos adjudicados a Orbis. Los tres se resolvieron sin concurso público, por el procedimiento negociado sin publicidad, como acostumbra a hacer el Ejecutivo madrileño para alquilar los inmuebles que ocupa. Los informes de la Dirección General de Patrimonio y Contratación de la Consejería de Hacienda, entonces dirigida por un antiguo pupilo de Aguirre, Javier Fernández-Lasquetty, reflejan que había alquileres más baratos en esa zona. El caso más llamativo es el del dictamen fechado el 13 de mayo de 2020. Con medio mundo confinado por la pandemia, miles de oficinas cerradas por el teletrabajo obligatorio y manifestaciones en el barrio de Salamanca de Madrid contra la gestión del Gobierno central de la COVID-19 y el estado de alarma, la Consejería de Familia decide alquilar más espacio en el inmueble, que ya ocupaba desde 2010 y había sido adquirido por Orbis en 2018 a su anterior propietaria, la inmobiliaria Colonial, que entonces todavía tenía entre sus principales accionistas al empresario Juan Miguel Villar Mir. En pleno confinamiento, la consejería solicita “la contratación del arrendamiento del módulo B de la planta 4ª del edificio de la calle Agustín de Foxá nº 29”. La renta que se pacta, por un importe total antes de impuestos de 416.502,08 euros, tal y como refleja la resolución de adjudicación a Orbis Foxá 29 SL, filial de Orbis, es de 19,5 euros por m² al mes. Como indica el informe, ese valor está “dentro de la horquilla de valores que arroja el mercado”, pero en la banda más alta: como indica el documento, “para oficinas en el complejo e inmediaciones”, la horquilla de precios en ese momento se situaba “entre 18,00 €/m²/mes de alquiler mínimo y 20,00 €/m²/mes de alquiler máximo, siendo 19,00 €/m²/mes el valor medio (valores sin IVA)”. Los precios de las oficinas varían mucho en función de la ubicación y la calidad del activo. Esto, explican fuentes del sector inmobiliario, se ha agudizado con la pandemia, que ha afectado menos a los edificios más modernos y mejor ubicados.  El de Orbis en Agustín de Foxá, ubicado frente a la estación de Chamartín, tiene casi 50 años (se construyó en 1975) y en las cuentas de su propietaria no constan inversiones para renovarlo desde su compra. Los documentos facilitados por la Comunidad de Madrid tampoco recogen ningún compromiso de inversión del arrendador para mejorar las instalaciones.  "Necesidades de nuevo espacio" La justificación para alquilar a Orbis esos 295,61 metros cuadrados de superficie adicional era “atender las necesidades de nuevo espacio que han sobrevenido a la Agencia Madrileña de Atención Social”, adscrita a la Consejería, cuya responsable entonces era María Dolores Dancausa, como Lasquetty, muy cercana a Aguirre. Dancausa, al frente de esa consejería hasta hace unas semanas y actual secretaria de Servicios Sociales del comité Ejecutivo del PP, presidió la Asamblea de Madrid con Aguirre. En esos años la presidenta de la Comunidad colocó al marido de Dancausa, el economista Juan Oñate, como gerente de la Agencia Financiera de la Comunidad de Madrid y, posteriormente, como director general de Arquitectura y Rehabilitación y gerente de la empresa pública de suelo Arpegio, investigada en la operación Púnica. El informe del departamento de Fernández-Lasquetty de mayo de 2020 determinó que “la renta negociada con la propiedad es acorde a mercado” porque el local “es adecuado a los requerimientos técnicos, de superficie y ubicación” y “se ubica en el mismo inmueble que dependencias de la consejería” y la propia agencia. Unos meses antes, en diciembre de 2019, la Consejería renovó el contrato de una parte del espacio alquilado, que estaba a punto de expirar: un local y un altillo en la entreplanta del inmueble, con 173,17 m² de superficie. La entreplanta suponía algo más de la mitad de la renta mensual que se pactó en el contrato, de cerca de 78.000 euros: 83,17 m² distribuidos en “una sala con baño y almacén que da apoyo administrativo a la Dirección general de la Dependencia ubicado sobre el hall de entrada al edificio con luces a la fachada principal”.  En este caso, el alquiler pactado fue de 20 euros al mes por metro cuadrado, el valor más alto de la zona, según el propio informe, pese a que parte del espacio se destinaba a almacén: “Para oficinas en el complejo e inmediaciones”, la horquilla de precios “se sitúa entre 18,00 €/m²/mes de alquiler mínimo y 20,00 €/m²/mes de alquiler máximo, siendo 19 €/m²/mes el valor medio”, indica el documento. En el caso del altillo colindante, se alquilaron 90 metros cuadrados de espacio “destinado a archivo compartimentado en cuatro salas que ocupa la parte sur de la planta”. La renta pactada fue de 17,59 €/m²/mes. En este caso el informe utiliza dos referencias de precios “para archivos almacenes”: en la “banda baja” estos, dice, “se sitúan entre 6,33 €/m²/mes”, esto es, un 215% por debajo de lo pactado, “y 17,71 €/m²/mes de alquiler máximo, siendo 11,76 €/m²/mes el valor medio”. En la “banda alta de precios”, que correspondería a los activos de más calidad, los precios “se sitúan entre 20,00 €/m²/mes de alquiler mínimo y 33,33 €/m²/mes de alquiler máximo, siendo 25,75 €/m²/mes el valor medio”, muy por encima de lo pactado. El informe concluye que las rentas acordadas “se encuentran dentro de la horquilla de valores que arroja el mercado” y destaca “la singularidad del inmueble” por el hecho de albergar ya las dependencias de esa agencia madrileña. Ubicado enfrente de uno de los pocos pasos elevados que todavía perduran en la capital, el edificio se ubica, como explica el informe, “en zona periférica del casco urbano del municipio de Madrid, Distrito de Chamartín”. Es un inmueble de doce alturas y fachada acristalada a las afueras del distrito de negocios de la capital (conocido como CBD en la jerga del sector), en una zona en un momento de transición, a la espera de que se desarrolle la futura operación Madrid Nuevo Norte, el mayor desarrollo inmobiliario de los próximos años en España, que incluirá el soterramiento de la estación.  En diciembre de 2021 se adjudica el contrato que refundió todos los anteriores, por un importe de 2,8 millones, que, tras la ampliación de espacio de 2020, comprendía un total de 2.242,44 m²: la entreplanta, el altillo destinado a archivo, las plantas 2ª, 3ª y 11ª y parte de la 4ª. En este caso, el informe técnico del Servicio de Estudios e Informes Patrimoniales de la Comunidad de Madrid cifró la renta mensual a lo largo del contrato en 19,5 euros/m²/mes. Esta cifra no computa el periodo de carencia inicial de seis meses que se acordó. Implica una subida del 25% respecto a los 15,6 euros/m² pactados el 15 de noviembre de 2016 con Colonial. Sin testigos Tras una prospección de mercado en ese distrito, “mediante la consulta a varios medios del sector inmobiliario” y teniendo en cuenta “las ofertas de arrendamiento de oficinas comparables”, se estudiaron “quince ofertas de oficinas exteriores, ubicadas en edificio exclusivo, con ascensor y garaje”. No se encontraron “testigos de las dimensiones similares a la suma de los locales arrendados”, dice el informe. Solo había superficies disponibles de entre 600 y 1.835 m². Este alquiler, según el informe, se firmó a precios inferiores a la media de la zona dado que “los valores de arrendamiento medios para la zona están en 20,10 €/m²/mes, aunque los testigos en el entorno del inmueble fluctúan entre 13,60 y 29,00 €/m²/mes. El valor más repetido o moda, es el 21 €/m²/mes”. Sin embargo, según estimaciones de BNP, en ese momento el metro cuadrado de oficinas en esa zona de Madrid (que podría estimarse mediante una media entre los precios de la almendra central y los de la la zona periférica) se situaba muy por debajo del precio pactado: en 17,1 euros/m². Ese contrato no impidió que Orbis, una sociedad cotizada inmobiliaria (socimi), volviese a declarar pérdidas el pasado ejercicio, cuando se anotó números rojos récord de 15 millones. El motivo fue un deterioro contable de 12,5 millones en el valor de sus inversiones, tras determinar una tasación independiente una caída del valor de sus inmuebles del 3,4%, hasta 243,8 millones. La empresa, en pérdidas desde que se creó en 2018, pudo gracias a ese contrato paliar la desocupación del inmueble en un momento en el que todavía había una elevada incertidumbre en el mercado de oficinas por los efectos de la crisis sanitaria. Una salida de la Comunidad de Madrid, habría dejado el edificio medio vacío: el espacio sin alquilar se habría disparado hasta rozar el 57%. Habría sido un duro golpe para la propietaria del inmueble, que ese año tuvo que refinanciar su deuda.  Al quedarse la consejería de Dancausa como inquilina, el edificio cerró 2021 con el 25,3% de sus oficinas sin alquilar, frente al 11,5% de 2020 y el 4,1% previo a la pandemia. A cierre de 2022, ese porcentaje aún superaba el 20%, según las cuentas que ha publicado hace unas semanas. Tras la adjudicación de ese contrato millonario, la empresa de la familia Aguirre empezó a facturar por primera vez desde su creación en 2008. Su entrada en el accionariado de la socimi se hizo oficial en el Registro de Luxemburgo en noviembre de 2020. Participa a través de La Granjilla de la Fresneda, SL, que es uno de los socios de la luxemburguesa EPISO 4 Rebound Holding, dueña de Orbis, empresa cuya sede está en Madrid aunque cotiza en París desde 2020. La empresa dos Aguirre, que controla los títulos de clase B1 de esa instrumental, 2.880 acciones, estuvo aparentemente inactiva hasta 2020. Meses después de que la Comunidad de Madrid adjudicase los dos primeros contratos a Orbis, se convirtió en su accionista tras una ampliación de capital de 200.000 euros que figura en sus cuentas en la partida de inversiones a largo plazo de 2020. En 2021, esta partida, cuyos activos la empresa de los Aguirre no detalla, se triplicó hasta 610.117 euros y en 2022 superaba el millón. La Granjilla de la Fresneda es, además, prestamista de la dueña de Orbis, que a cierre de 2022 le debía 261.447,6 euros a través de un préstamo a largo plazo, según las cuentas de ese ejercicio que acaba de depositar en Luxemburgo. La empresa de los Aguirre se dedica, en teoría y según su objeto social, a “la explotación de uso de la finca denominada La Granjilla” en El Escorial (Madrid), perteneciente a Aguirre y su familia y donde está domiciliada. Sin empleados, su administrador desde su creación en 2008 es el consultor inmobiliario Santiago Aguirre, hermano de la expresidenta madrileña y presidente en España de la consultora Savills, que también figura como accionista de Orbis. Como apoderada aparece otra hermana, Piedad. Esperanza Aguirre negó hace unos días en twitter que ella sea la dueña de esa empresa. ---------------------------------------------- Cómo frenar las mentiras En la campaña del 23J ha quedado clara la tremenda importancia que tiene la prensa libre, que depende de sus lectores y no le debe nada a nadie más. La inmensa mayoría de los grandes medios son propiedad de bancos, de fondos y grandes grupos de comunicación. 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La Comunidad de Madrid paga 2,8 millones a una inmobiliaria participada por familiares de Esperanza Aguirre

La Comunidad de Madrid contrató a finales de 2021 por 2,8 millones de euros a una inmobiliaria en la que participa la familia de la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre, mentora política de Isabel Díaz Ayuso. La empresa es el casero de la Consejería de Familia, Juventud y Política Social, que dirige Concepción Dancausa. Según el portal de contratos de la Comunidad de Madrid, el 30 de diciembre de 2021 la Dirección General de Patrimonio y Contratación de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo, que dirige otro antiguo pupilo de Aguirre, Javier Fernández-Lasquetty, autorizó el arrendamiento del local A (entreplanta y altillo) y de las plantas 2ª, 3ª, 4ª y 11ª del edificio de la calle Agustín de Foxá 29 de Madrid por un importe de 2.859.671,53 euros, más IVA. El contrato fue adjudicado por el procedimiento negociado sin publicidad a Orbis Foxá 29, SLU, perteneciente a Orbis Properties, una sociedad cotizada de inversión inmobiliaria (socimi) radicada en Madrid en la que participa la familia de Aguirre a través de una sociedad en Luxemburgo. Según el Registro del Gran Ducado, la mercantil La Granjilla de la Fresneda, SL, domiciliada en la finca La Granjilla de la familia Aguirre en El Escorial (Madrid), es uno de los socios de EPISO 4 Rebound Holding, dueña de Orbis Properties Socimi. Controla la totalidad de los títulos de clase B1, 2.880 acciones, de esa instrumental. La empresa de los Aguirre tiene como objeto social, según sus cuentas, "la explotación de uso de la finca denominada La Granjilla", perteneciente a la expresidenta y su familia, cuya vinculación con esta propiedad de recreo mandada construir por Felipe II en las inmediaciones de El Escorial (Madrid) es conocida. Sin ir más lejos, el pasado 22 de abril, en vísperas de la exhumación de José Antonio Primo de Rivera del Valle de los Caídos (en el término de San Lorenzo de El Escorial), a Aguirre, de 71 años, se la pudo ver al volante de un vehículo merodeando por el municipio de Galapagar, preguntando a los lugareños cómo llegar hasta el vecino El Escorial. Seis días después, el 28 de abril, los socios de la propietaria de la socimi, entre ellos, la sociedad de los Aguirre, acordaron en una asamblea extraordinaria cambiar sus estatutos y renovar el consejo de administración de su instrumental luxemburguesa. Nombraron por tiempo indefinido a una ciudadana rusa, Ana Schmitt, como administradora. Inactiva hasta 2020 Sin empleados, La Granjilla de la Fresneda SL tiene como administrador desde su creación en 2008 al empresario y consultor inmobiliario Santiago Aguirre, hermano de la expresidenta. Como apoderada figura su hermana Piedad. La empresa estuvo aparentemente inactiva hasta 2020. Pero ese año, meses después de que la Comunidad de Madrid adjudicase (de nuevo, sin concurso público) dos contratos a Orbis por importe de cerca de medio millón de euros (en diciembre de 2019 y en junio de 2020), La Granjilla de la Fresneda SL se convirtió en accionista de la dueña de la socimi. Su entrada en el capital de la matriz luxemburguesa se produjo el 24 de noviembre de 2020, dos meses después de aprobar en España una ampliación de 200.000 euros que fue directa a la partida de "inversiones financieras a largo plazo", según se desprende de sus cuentas de 2020, disponibles a través de Insight View. En 2021, esta partida, cuyos activos la empresa de los Aguirre no detalla, se triplicó y alcanzaba 610.117 euros. La Granjilla de la Fresneda es, además de accionista minoritario, prestamista de la dueña de Orbis Properties. A cierre de 2021, esa instrumental de Luxemburgo tenía contraído con la sociedad de los Aguirre un préstamo a largo plazo de 259.209 euros que ese año devengó unos 8.000 euros en intereses, según sus cuentas de ese ejercicio. Junto a La Granjilla de la Fresneda SL, en la dueña de Orbis figuran otros dos socios. El mayor accionista es otra entidad luxemburguesa, EPISO 4 Luxembourg Holding Sarl, con 1.185.000 acciones tipo A. El rastro de esta instrumental lleva hasta la británica European Property Investors Special Opportunities 4 LP. Tras ella hay fondos de pensiones de Estados Unidos y firmas como Arango Investment Fund (en Vaduz, Liechtenstein), según el Registro de Reino Unido. El otro socio es la firma de Reino Unido Savills IM Investment Limited propietaria de otros 11.520 títulos de clase B2, y filial de la consultora inmobiliaria Savills, cuya división en España preside Santiago Aguirre. El empresario, se asoció con Allen Sanginés-Krause, el millonario mexicano que pagó los gastos opacos de Juan Carlos I que llegó a investigar la Fiscalía, vendió en 2018 su antigua consultora, Aguirre Newman, a esa firma de origen británico. Ingresó junto a su socio, Stephen Newman, 67 millones de euros. elDiario.es contactó con Savills y con un portavoz de Santiago Aguirre para precisar su participación en Orbis Properties y el detalle de los socios de La Granjilla de la Fresneda SL. La consultora y el empresario han declinado hacer comentarios. La socimi tampoco ha atendido una consulta de este medio. Cotizada en París El contrato con Orbis, uno de los de mayor importe que ha firmado la Comunidad de Madrid como inquilina durante el mandato de Ayuso, comprende el alquiler de 2.242,44 metros cuadrados del edificio de Agustín de Foxá 29. La consejería ocupa este inmueble desde 2010 y también tiene oficinas en el número 31. En la resolución de adjudicación se explica que ya era arrendataria de algunos de esos locales en virtud de un contrato adjudicado en diciembre de 2016. Entonces el edificio pertenecía a la inmobiliaria Colonial, en la que participaba el empresario Juan Miguel Villar Mir. A ese contrato se sumó otro el 30 de diciembre de 2019, cuando el inmueble ya era de Orbis, para el local A de entreplanta y altillo, y otro en junio de 2020 para el módulo B de la Planta 4ª. "Algunos de esos contratos finalizaban el 31 de diciembre de 2021, y con el objeto también de unificar en un solo documento todos los contratos actuales", las partes decidieron firmar este nuevo contrato. Este entró en vigor el 1 de enero de 2022 y tiene una duración inicial "de obligado cumplimiento" de cinco años, hasta el 30 de noviembre de 2026, con posibilidad de prorrogarlo hasta 2028. La renta mensual pactada es de 43.727,58 euros, más IVA, hasta el tercer año, con una carencia del 100% en los seis primeros meses; el cuarto y quinto año de vigencia, subirá a 44.288,19 euros mensuales, y el sexto y séptimo año, a 44.848,8 euros. De ello resulta un precio del metro cuadrado de unos 18 euros, contando esos seis meses de gracia. El contrato especifica que los servicios y gastos generales del inmueble serán gestionados, contratados y satisfechos directamente por la Comunidad de Madrid. El contrato se firmó en un momento de elevada incertidumbre en el mercado de oficinas por el auge del teletrabajo a causa de la pandemia, con las rentas a la baja y la ocupación al alza, en el entorno del 9,75% en 2022, según datos de Savills. A la pregunta de por qué no se abrió un concurso nuevo, la Consejería de Economía indica que "los contratos de arrendamiento no se rigen por la Ley de Contratos. Es un contrato patrimonial, se puede adjudicar de manera directa como se informa y justifica en el propio contrato". Es el procedimiento que suele utilizar la Comunidad de Madrid para alquilar sus oficinas, aunque nada impide a la Administración abrir el proceso a varias empresas en un concurso público. La resolución que dio publicidad al contrato, que firmó Jorge Jiménez de Cisneros Bailly-Baillière, director general de Patrimonio y Contratación de la Comunidad de Madrid y secretario General del PP de Chamberí, indica que la Ley de Patrimonio madrileña "permite la contratación directa" en atención a la "singularidad del bien o derecho que se pretenda adquirir". En este caso "viene determinada por encontrarse la Comunidad de Madrid ya implantada en el mismo espacio, no considerándose la alternativa de arrendar otro local de características similares". "No se considera que la alternativa de arrendar otro local de características similares produzca a día de hoy ventajas económicas y prácticas que la hagan deseable para la Administración ya que no se encuentran inmuebles similares con rentas suficientemente bajas para que compensen los costes de la inversión para la implantación, mudanza y duplicidad temporal de alquileres durante la fase de proyecto, legalización y obras", argumentó la Comunidad. Orbis Properties Socimi se constituyó en julio de 2018 y se acogió al régimen socimi en septiembre de ese año. En lugar de cotizar en España (es imprescindible salir a Bolsa para disfrutar de las ventajas fiscales de estos vehículos de inversión), eligió Francia, un camino similar al de otras como Montepino, socimi participada por Bankinter, cuya primera ejecutiva es Dolores Dancausa, hermana de la consejera madrileña de Familia. El pasado viernes, Montepino anunció que ha recibido 'luz verde' para comenzar a cotizar en el Euronext Access de París. Lo mismo que hizo en su momento Orbis, cuya salida al parqué pasó completamente desapercibida. La socimi adoptó su actual denominación en pleno confinamiento, el 26 de marzo de 2020, y empezó a cotizar en Euronext el 30 de julio de 2020 a un precio de 13,6 euros por acción. Como explica en sus cuentas, todos sus ingresos proceden "de inversiones inmobiliarias en régimen de alquiler localizadas en la Comunidad de Madrid". Según su web, tiene cinco edificios de oficinas con 72.289 metros cuadrados de superficie en el parque empresarial Cristalia, Campo de las Naciones, Alcobendas, en la calle Juan Ignacio Luca de Tena y en Agustín de Foxa, 29. Este último lo adquirió por 29,5 millones y se ubica en el eje del futuro Distrito Castellana Norte, frente a la estación de tren de Chamartín, una localización "muy buena para compañías de tamaño mediano", dice Orbis en su web. Alberga unidades administrativas de la consejería de Dancausa y de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS). Este organismo autónomo ofrece "servicios sociales especializados a los colectivos de especial vulnerabilidad", según la web del gobierno regional, y gestiona residencias para la tercera edad, centros de día de mayores, centros para personas con discapacidad intelectual, comedores sociales o residencias maternales. La socimi Orbis tenía valorados sus inmuebles en 246 millones en 2021. Sin empleados, como suele ocurrir en este sector, en ese ejercicio (último del que ha presentado cuentas) facturó 12,76 millones, un 8,2% menos, "debido al reconocimiento de diferentes periodos de gracia con inquilinos nuevos o existentes a causa del impacto de la Covid-19, y el impacto del gradual incremento del trabajo remoto en aquellos clientes cuya actividad lo permite". El bajón de facturación fue del 17% comparado con los 15,35 millones de 2019. La socimi nunca ha dado beneficios. Desde su creación hasta 2021, acumula números rojos de más de 28,7 millones. En 2021 las pérdidas fueron de 2,96 millones, en 2020, de otros 8,13 millones. Foxa 29, la dueña del inmueble que aloja a la consejería de Dancausa, fue una de las dos sociedades de Orbis que sí dio beneficios en 2021. Esto le permitió repartir dividendos a su matriz, explica en sus cuentas. En ellas indicaba que, a causa de la pandemia "y el descenso de las rentas actuales y esperadas", algunas de sus filiales "podrían experimentar tensiones de liquidez en los próximos meses", aunque tenía el apoyo de sus accionistas para hacerles frente. Con una deuda bancaria de más de 146 millones, en 2021 Orbis acordó con sus acreedores, Caixabank y Deutsche Pfandbriefbank AG, un periodo de gracia de dos años para amortizar el principal de la deuda a costa de subir la parte a tipo fijo al 2%, medio punto más, hasta el 30 de julio de este año. ------------------------------ Te necesitamos más que nunca El resultado electoral de las elecciones municipales y autonómicas no deja lugar a dudas. Viene una ola reaccionaria y la mayoría de los medios nadan en esa misma dirección. elDiario.es se ha convertido en uno de los pocos periódicos de referencia, con capacidad de marcar la agenda y destapar investigaciones exclusivas, que sigue siendo independiente y no está capturado por la derecha. Si crees que el periodismo importa y afecta a nuestras vidas, apóyanos. Hoy te necesitamos más que nunca. Hazte socio, hazte socia, de elDiario.es

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[Comic] Batman - One Bad Day: Two-Face

Ein kleiner Moment, oder ein schlechter Tag. Das Konzept habe ich euch schon bei Riddler vorgestellt, diesmal geht es um einen weiteren Schurken, und zwar: Two-

Vincisblog
El Gobierno de Ayuso incendia a sanitarios y otros funcionarios ante su negativa a volver a la jornada de 35 horas https://www.eldiario.es/madrid/gobierno-ayuso-incendia-sanitarios-funcionarios-negativa-volver-jornada-35-horas_1_10084331.html Fátima Caballero #JavierFernández-Lasquetty #ComunidaddeMadrid #IsabelDíazAyuso #PPdeMadrid #Sanidad #Madrid
El Gobierno de Ayuso incendia a sanitarios y otros funcionarios ante su negativa a volver a la jornada de 35 horas

La paz entre los sanitarios y el Gobierno de la Comunidad de Madrid que preside Isabel Díaz Ayuso ha sido breve. Los sindicatos han retomado las protestas y han convocado tres jornadas de huelga en todo el servicio madrileño de salud de atención hospitalaria, primaria y SUMMA 112 para los días 19 de abril y 8 y 26 de mayo –la última, dos días antes de las elecciones autonómicas–. Las movilizaciones de los profesionales se reanudaron esta semana después de que el consejero de Hacienda y Economía, Javier Fernández-Lasquetty, incendiara a todo el sector sanitario con unas declaraciones ofensivas al desmentir que el Gobierno regional vaya a devolver la jornada semanal de 35 horas a los facultativos como se había comprometido a estudiar la Consejería de Sanidad con la mesa sectorial y el comité de huelga de los hospitales. A las protestas se sumaban a final de semana el resto de empleados públicos de la administración regional. "Es una reivindicación en la que llevan muchos años, mientras todo el resto de la gente trabaja 40 horas a ellos les parece que es mucho trabajar 37 y media. Teniendo su plaza de por vida, cosa que no tienen el resto de los trabajadores, creen que, a diferencia del resto de los trabajadores, deberían trabajar 5 horas menos", decía Lasquetty el pasado martes sobre la vuelta a la jornada de 35 horas para los empleados del sector público a la que se puso fin en 2012 por la crisis económica en todas las comunidades autónomas. Sin embargo, todas las comunidades han recuperado esa jornada a excepción de Madrid y Galicia, ambas gobernadas por el PP. Las palabras del consejero levantaron ampollas en todo el sector por su tono despectivo, que obvia además el hecho de que en Madrid acucia la temporalidad y la precariedad laboral entre los profesionales de la sanidad pública. Pero también por la cerrazón a estudiar una medida que consideran justa y a la que se comprometió la Consejería de Sanidad. Si a principios de semana eran los sanitarios de hospitales los que se levantaban en armas ante estas declaraciones que les afectan especialmente porque se les acaba descontando estas horas de sus horas de guardia, la indignación se ha extendido por el resto de categorías y áreas sanitarias y también al conjunto de los empleados públicos que incluye a trabajadores de justicia o de residencias. Todos juntos protestaron este jueves frente a la Consejería de Hacienda reclamando esa vuelta a la jornada de 35 horas. Los sindicatos amenazaron incluso con una huelga general de todo el personal de la administración regional. "Desde Comisiones Obreras hemos exigido que retire esas palabras ofensivas que vuelven a poner en tela de juicio la profesionalidad de todos los empleados públicos que además se dejaron la vida en los momentos más difíciles de la pandemia. Fallecieron defendiendo el servicio público", exige Mariano Martín Maestro, portavoz del área pública de CCOO Madrid. "Pedimos que el Gobierno se siente en la mesa negociadora y que nos devuelvan un derecho que nos fue arrebatado por el PP y que genera desigualdad con el resto de comunidades autónomas que ya han recuperado esa jornada laboral", añade en conversación con esta redacción. Martín Maestro incide además en que no se entiende la postura del Gobierno de Madrid siendo la región más rica del país. También Amyts –el sindicato mayoritario de médicos– trasladaba este viernes a la Consejería de Sanidad el "profundo malestar" que han causado entre los profesionales las "desafortunadas" declaraciones de Lasquetty. "Están enfadando mucho a los profesionales médicos", explicaba la secretaria general de Amyts, Ángela Hernández. El sindicato también mantiene la jornada de paros prevista para el miércoles 19 de abril. En el acuerdo firmado el 21 de marzo con el departamento que dirige Enrique Ruiz Escudero, recuerdan, se contemplaba esta cuestión, aunque se especificaba que "la implantación de la jornada de 35 horas" no dependía tanto de Sanidad como de la mesa general de Función Pública, dependiente de Hacienda. Una medida del Gobierno del PP de Rajoy La reivindicación viene de lejos. Todo empieza en 2012 con el Gobierno de Mariano Rajoy, que puso fin a la jornada semanal de 35 horas como parte de las medidas para ajustar el gasto público en plena crisis económica, y estableció un mínimo de 37,5 horas semanales para todo el personal de las administraciones públicas. En 2018, el Gobierno central recuperó la jornada de las 35 horas para sus funcionarios como también han ido haciendo otras comunidades autónomas una vez han ido cumpliendo con la regla de gasto. La última autonomía en volver a la jornada laboral previa a 2012 ha sido Castilla y León hace apenas dos días. Faltan por hacerlo Madrid y Galicia. Ante la indignación generalizada, el vicepresidente y portavoz del Gobierno, Enrique Ossorio, trataba este miércoles de matizar las palabras de su compañero de gabinete. "Es un tema de gran transcendencia para estudiar en profundidad", dijo Ossorio al ser preguntado. La medida, explicó, puede afectar a los 180.000 empleados públicos porque la vuelta a esa jornada de 35 horas "no solo afecta al personal sanitario". "Hay que estudiar y ver el alcance que tiene una medida de esa naturaleza", añadió. Mientras tanto, Ayuso ha vuelto a ser diana esta semana de los abucheos de sanitarios en su gira por varios hospitales para vender las bondades de la sanidad pública madrileña. Hace dos semanas, cuando la Consejería de Sanidad firmaba el fin de la huelga de casi cuatro meses con los médicos de atención primaria, la presidenta madrileña sacó pecho de buena gestión. En la Puerta del Sol existía una preocupación creciente por que el conflicto sanitario acabase afectando al resultado electoral de la dirigente del PP, sobre todo desde la gran manifestación del 12 de febrero en favor de la sanidad pública, una de las más multitudinarias que se recuerdan en Madrid en los últimos años. El deterioro de la imagen de Ayuso en esta cuestión, que la oposición estaba rentabilizando, precipitó el acuerdo y el Gobierno regional accedió a pagar un complemento de 450 euros a todos los médicos de familia y pediatras en sustitución de otro complemento similar que no estaban cobrando todos los facultativos, entre otras medidas. El Gobierno regional lograba así apaciguar a los médicos pero solo dos semanas después, el ambiente vuelve a estar caldeado entre los sanitarios que de nuevo se sienten menospreciados por el Gobierno regional. Las declaraciones de Lasquetty –exconsejero de Sanidad que tuvo que dimitir después de que la Justicia tumbase su plan de privatización– han vuelto a generar un malestar generalizado entre los sanitarios, pero no solo. Las protestas ya se han extendido a otros empleados públicos que viven como un agravio una medida que se tomó en el peor momento de la crisis económica, pero que ya ha sido revertida en la mayoría de autonomías. ––––––– Ya que estás aquí, sigue leyendo... elDiario.es se financia con las cuotas de 60.000 socios y socias que nos apoyan. Gracias a ellos, podemos escribir artículos como éste y que todos los lectores –también quienes no pueden pagar– accedan a nuestra información. Pero te pedimos que pienses por un momento en nuestra situación. A diferencia de otros medios, nosotros no cerramos nuestro periodismo. Y eso hace que nos cueste mucho más que a otros medios convencer a los lectores de la necesidad de pagar. 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