No son datos, es racismo: cuando la extrema derecha se disfraza de feminismo

Las personas migrantes y racializadas son más vigiladas, más denunciadas, más condenadas y menos protegidas. No es que haya más agresores, es que el sistema penal los busca en los mismos cuerpos de siempre. Usar las agresiones sexuales para alimentar el odio no es feminismo. Es racismo. Y es violencia.

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