En boca es pura seda. Una textura cremosa que envuelve el paladar con bajo amargor, un "zumo" de lúpulo peligrosamente fácil de beber. Final afrutado, refrescante y sin rastro de astringencia.
Aspecto turbio y sedoso, de un color amarillo pajizo que recuerda al zumo de piña. En nariz fruta de la pasión, mango y notas cítricas de lima, gracias al combo neozelandés de lúpulos Nelson Sauvin y Riwaka.