| [email protected] |
El dictador salvadoreño, fiel a su amor a la destrucción de la vida, ha mandado a poder una parte importante de bosques, todo para construir un anfiteatro.
Hoy los pobres animales andan en las calles sin rumbo.
Se dio a conocer los "miserables e insignificantes" ahorros de los diferentes funcionarios públicos.
El resultado es espantoso: muchos entraron POBRES y ahora son MILLONARIOS.