𝑺𝒄𝒉𝒐𝒑𝒆𝒏𝒉𝒂𝒖𝒆𝒓, 𝒆𝒍 𝒇𝒊𝒍𝒐́𝒔𝒐𝒇𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒓𝒆𝒇𝒆𝒓𝒊́𝒂 𝒂 𝒍𝒐𝒔 𝒑𝒆𝒓𝒓𝒐𝒔 𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒂 𝒍𝒂𝒔 𝒑𝒆𝒓𝒔𝒐𝒏𝒂𝒔  

Arthur Schopenhauer fue uno de los filósofos más influyentes del siglo XIX, pero también uno de los más singulares.
Mientras otros pensadores buscaban fama, discípulos o reconocimiento académico, él parecía sentirse mucho más cómodo en compañía de sus perros que de la mayoría de los seres humanos.

Su nombre ha quedado asociado al pesimismo filosófico, aunque reducirlo únicamente a eso sería injusto.
Fue un pensador brillante, provocador, incómodo y adelantado a su tiempo en cuestiones como la defensa de los animales.
Su vida estuvo marcada por la soledad, las decepciones intelectuales, una profunda desconfianza hacia la naturaleza humana y una extraordinaria devoción por sus caniches.

Para Schopenhauer, el perro no era una simple mascota.
Era un compañero de vida, un refugio espiritual y, en muchos aspectos, un ser moralmente superior al hombre.
Durante los últimos años de su vida residió en Fráncfort del Meno, llevando una existencia relativamente aislada, acompañado siempre por un caniche.
Cuando uno moría, adquiría otro prácticamente idéntico.

Su perro más famoso se llamó Atma.
El nombre procede del sánscrito y significa "alma" o "yo supremo" dentro de la filosofía hindú.
No era una elección casual.
Schopenhauer admiraba profundamente el pensamiento oriental y veía en su perro una representación de la esencia pura de la vida, libre de las falsedades, ambiciones y contradicciones humanas.
Su último compañero canino se llamó Butz.

Las anécdotas sobre ambos son numerosas y revelan hasta qué punto formaban parte de su mundo.

En el hotel-restaurante Englischer Hof, donde acostumbraba a comer, pagaba dos raciones: una para él y otra para su perro, que ocupaba un lugar junto a la mesa.
Los clientes habituales terminaron acostumbrándose a aquella imagen del filósofo cenando junto a su inseparable compañero.

También era famoso por un detalle que resume perfectamente su visión de la humanidad.
Cuando su perro se comportaba mal, Schopenhauer no lo insultaba llamándolo animal.
Todo lo contrario.
Le gritaba: "¡Humano!".
Para él, pocas ofensas podían ser peores.
Consideraba que la especie humana estaba dominada por la crueldad, el egoísmo, la vanidad y la hipocresía.

Su afecto era tan profundo que dejó estipulado en su testamento que se destinara una cantidad considerable de dinero al cuidado de su perro después de su muerte.
Además, encargó que una de sus empleadas se ocupara de él para garantizar que continuara viviendo con las mismas comodidades.

Las caminatas diarias también formaban parte de su rutina.
Eran tan regulares que los vecinos de Fráncfort podían ajustar prácticamente el reloj cuando veían aparecer a Schopenhauer paseando junto a su caniche.
Se decía que, si el filósofo cruzaba la calle con su perro, eran exactamente las dos de la tarde.

Esta pasión por los animales no era una simple excentricidad.
Formaba parte de su filosofía.
Schopenhauer fue uno de los primeros pensadores occidentales en defender abiertamente que los animales merecían consideración moral.
Condenó la vivisección, criticó la arrogancia con la que la cultura occidental colocaba al ser humano por encima de todas las demás criaturas y sostuvo que la compasión hacia los animales era una señal inequívoca de nobleza de carácter.

Llegó a afirmar que quien es cruel con los animales difícilmente puede ser una buena persona.

Para comprender de dónde surgían estas ideas hay que retroceder al comienzo de su vida.

Arthur Schopenhauer nació el 22 de febrero de 1788 en Danzig, actual Gdansk, en Polonia.
Su padre, Heinrich Floris Schopenhauer, era un rico comerciante que acabaría suicidándose.
Su madre, Johanna Schopenhauer, alcanzó cierta fama como escritora y organizadora de influyentes tertulias literarias.

La relación entre madre e hijo fue desastrosa.
Ambos poseían personalidades fuertes e incompatibles.
Las discusiones eran constantes y terminaron distanciándose.
Muchos biógrafos consideran que esta convivencia conflictiva contribuyó a reforzar la visión pesimista y desconfiada que Schopenhauer desarrolló sobre las relaciones humanas.

Su obra más importante apareció en 1819 bajo el título *El mundo como voluntad y representación*.
Allí expuso la idea que marcaría toda su filosofía.

Según Schopenhauer, la realidad tiene dos caras.

La primera es la representación.
Todo aquello que vemos, tocamos, escuchamos o percibimos forma parte de una imagen construida por nuestra mente.
Nunca accedemos directamente a la realidad tal como es.
Solo conocemos la versión filtrada por nuestros sentidos y nuestro entendimiento.

La segunda es la voluntad.
Detrás de todas las apariencias existe una fuerza profunda, irracional e incontrolable que impulsa a todos los seres vivos.
La llamó "voluntad de vivir".

SIGUE ↘️

SIGUE ⬇️

Esta voluntad no persigue ningún objetivo superior.
No tiene moral ni propósito.
Simplemente empuja a existir, luchar, sobrevivir, reproducirse y seguir deseando.

Y aquí aparece el núcleo de su pesimismo.

Si toda la existencia está gobernada por un deseo interminable, entonces el sufrimiento resulta inevitable.

Schopenhauer explicaba la vida mediante la imagen de un péndulo.

Primero deseamos algo y sufrimos porque no lo tenemos.

Después lo conseguimos y sentimos una satisfacción breve.

Finalmente aparece el aburrimiento, el vacío o una nueva necesidad.

Entonces comienza otra vez el ciclo.

Según él, la existencia humana oscila continuamente entre el dolor y el tedio.

Esta visión resultaba demoledora para quienes defendían que la historia avanzaba hacia un progreso constante o que el ser humano era esencialmente racional.

Sin embargo, Schopenhauer no defendía el suicidio.
Consideraba que quitarse la vida no destruía la voluntad de vivir, sino que era una reacción desesperada provocada precisamente por ella.

En lugar de eso propuso tres formas de aliviar el sufrimiento.

▪️La primera era el arte.

La contemplación estética permite olvidarnos temporalmente de nuestros deseos.
Entre todas las artes, situaba la música en la cima porque creía que expresaba directamente la esencia de la voluntad.

▪️La segunda era la compasión.

Si comprendemos que todos los seres sufren bajo el mismo impulso irracional, desarrollamos empatía hacia los demás.
Ayudar a otros disminuye el egoísmo y hace la existencia más soportable.

▪️La tercera era el ascetismo.

Influido por el hinduismo y el budismo, defendía que la renuncia a los deseos, la moderación y el desapego podían conducir a una especie de liberación espiritual semejante al nirvana.

A lo largo de su vida dejó numerosas frases memorables.

"Quien no ha tenido un perro, no sabe lo que es querer y ser querido."

"El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales."

"La conmiseración con los animales está entrañablemente ligada con la bondad de carácter."

"El olvido de los animales por parte de los filósofos es un escándalo de la filosofía occidental."

"A veces hablo con hombres y mujeres, pero prefiero hacerlo con Atma; él no miente."

Si hubo alguien capaz de despertar toda la furia intelectual de Schopenhauer, ese fue Georg Wilhelm Friedrich Hegel, uno de los filósofos más importantes de su época.

La rivalidad entre ambos se ha convertido casi en una leyenda.

En los años veinte del siglo XIX, Hegel era la gran estrella intelectual de Alemania.
Sus conferencias reunían a cientos de estudiantes.
Su filosofía gozaba del respaldo de las instituciones prusianas y su influencia era enorme.

Schopenhauer, por el contrario, era prácticamente un desconocido.

Convencido de la superioridad de sus ideas, tomó una decisión que acabaría convirtiéndose en uno de los episodios más humillantes de su carrera.

Cuando obtuvo una plaza docente en la Universidad de Berlín decidió programar sus clases exactamente a la misma hora que las de Hegel.

La apuesta era simple: demostrar que los estudiantes preferirían la verdadera filosofía frente al prestigio académico.

La realidad fue mucho más cruel.

Las aulas de Hegel seguían llenándose con más de doscientos alumnos.

Las de Schopenhauer apenas reunieron a cinco.

Poco después no quedaba prácticamente nadie.

Terminó cancelando sus cursos y abandonó definitivamente la enseñanza universitaria.

Aquella derrota dejó una herida que nunca cicatrizó.

A partir de entonces lanzó contra Hegel algunos de los ataques más feroces que se recuerdan entre filósofos.

Lo llamó "charlatán burdo", "mente mediocre", "filósofo del gobierno" y acusó a su obra de ser una acumulación de palabras vacías destinada a impresionar a quienes no entendían lo que estaban leyendo.

Más allá de los insultos, las diferencias entre ambos eran profundas.

Hegel creía que la historia avanzaba racionalmente hacia mayores cotas de libertad.

Schopenhauer pensaba que la historia era un interminable ciclo de sufrimiento.

Hegel veía sentido y progreso en el desarrollo de la humanidad.

Schopenhauer veía dolor, deseo y frustración.

Hegel confiaba en la razón.

Schopenhauer desconfiaba profundamente de ella.

Mientras uno contemplaba el mundo con optimismo filosófico, el otro lo observaba con un pesimismo radical.

Lo más doloroso para Schopenhauer fue que Hegel casi nunca respondió.
Simplemente lo ignoró.

Y, en ocasiones, la indiferencia resulta mucho más devastadora que cualquier réplica.

Sin embargo, la historia reservaba una pequeña revancha.

Tras la muerte de Hegel en 1831 durante una epidemia de cólera en Berlín, su influencia comenzó a disminuir gradualmente.
Décadas después, el pensamiento de Schopenhauer empezó a ganar lectores.
Muchos europeos, desencantados con la política, las revoluciones fallidas y las promesas de progreso ilimitado, encontraron en él una visión más cercana a la experiencia real de la vida.

SIGUE ⬇️

SIGUE ⬇️

Ya anciano, Schopenhauer pudo contemplar cómo su fama crecía por fin.

Murió el 21 de septiembre de 1860 en Fráncfort del Meno, aparentemente a causa de un paro cardiorrespiratorio mientras desayunaba.

Había pasado gran parte de su existencia sintiéndose incomprendido, discutiendo con colegas, despreciando a la mayoría de la humanidad y encontrando consuelo en la compañía de sus perros.

Paradójicamente, aquel filósofo que pensaba que la vida estaba dominada por el sufrimiento terminó influyendo en generaciones enteras de escritores, artistas y pensadores.
Entre ellos Nietzsche, Wagner, Freud, Tolstói y numerosos intelectuales del siglo XX.

Quizá porque, más allá de su pesimismo, Schopenhauer se atrevió a formular una pregunta incómoda que sigue resonando hoy: ¿y si la felicidad no fuera el estado natural del ser humano, sino apenas un breve descanso entre dos inquietudes?

Y mientras medio mundo discutía sobre sistemas filosóficos, progreso histórico y grandes teorías abstractas, él parecía haber encontrado una certeza mucho más sencilla.

La compañía de un perro valía más que muchas conversaciones humanas.

▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

https://www.youtube.com/watch?v=sDwssHn0DgQ

#arthurschopenhauer #schopenhauer #filosofía #historia #pensamiento #filósofos #sigloxix #perros #atma #butz #hegel #historiadelafilosofía #curiosidadeshistóricas #ecosdelpasado #culturageneral #filosofíaalemana #animalismo #historiaintelectual #pensamientooccidental #biografíashistóricas

SCHOPENHAUER: Por Qué la Inteligencia Conduce a la Soledad - Documental

YouTube