El "Windows Exit" debería ser obligatorio para todas las administraciones públicas europeas. Tener un sistema operativo que es una puerta trasera de un gobierno extranjero y recopila datos de todos los ciudadanos de la UE debería preocupar más a la gente que manda.

"Es que la transición es difícil" o "es que acostumbrarse a Linux es complicado" no son argumentos válidos en este caso. La administración lleva toda la vida obligando a los funcionarios a adaptarse a aplicaciones mucho más obtusas y peor diseñadas.

Y por otra parte, uno no deja de hacer lo correcto porque sea difícil. Pero bueno, si de lo que se trata es de que unos cuantos políticos tienen miedo de dejar de recibir regalos y comisiones millonarias de Microsoft por mirar para otro lado, ya es otro tema.

@frankenrol
#WindowsExit sounds like a nice hashtag