Otro #YoConfieso que he tenido todo el día en la cabeza pero que no he podido darle forma.
Desde que nacieron los gaticos, cada que voy a hacer mercado, o a salir a comer, me da muy duro ver carne en un plato.
Sí, algunas veces es solamente pensarlo un poco y seguir como si nada, pero de unas semanas para acá he sido incapaz de comer pollo, por ejemplo, porque su cuerpo me parece muy similar al de los gatos.
Y cuando los consiento a ellos me dicen que lo único que quieren es vivir.

