El poder de los gigantes tecnológicos ya no se limita a sus empresas. Elon Musk convirtió X en un espacio seguro para la extrema derecha pro-Trump. Mark Zuckerberg eliminó la verificación en Meta, dejando el campo libre a la desinformación. Jeff Bezos, al frente de The Washington Post, sacrificó la integridad periodística para favorecer los intereses de Trump. ¿Qué ocurre cuando quienes controlan la comunicación global eligen un bando?

