Todo sobre Litha: La gran fiesta pagana del Sol
El significado, la historia y las costumbres detrás del solsticio de verano en la rueda del año
El calendario de las tradiciones paganas y de la religión Wicca se organiza a través de 8 fiestas anuales que se conocen con el nombre de Sabbats. Estas celebraciones sirven para conectar de forma directa con los ciclos naturales de la Tierra, marcando las épocas de siembra, cosecha, luz y oscuridad. Una de las fechas más importantes de toda esta rueda del año es Litha, el nombre antiguo que recibe la festividad del solsticio de verano. Esta fecha se celebra de manera exacta entre el 20 y el 22 de junio en el hemisferio norte, variando cada año según el momento preciso en que el Sol se ubica en su punto más alto en el cielo. En el hemisferio sur, la misma energía estacional se presenta y se festeja alrededor del 21 de diciembre.
La palabra Litha proviene de forma directa del idioma anglosajón y hace una referencia clara al solsticio de verano o al mes de junio. Para los pueblos antiguos y las comunidades paganas modernas, este día es de gran valor porque es el día más largo y la noche más corta de todos los 365 días del año. Esto significa que el Sol alcanza el pico de su fuerza, llenando el planeta de luz, calor y vida. A nivel espiritual, la fiesta representa el triunfo de la luz sobre la oscuridad, la fertilidad de la tierra, la abundancia y la belleza de la naturaleza que está en pleno florecimiento. Es una época de gran felicidad donde la gente agradece por las cosechas que están creciendo y por la energía vital que el Sol regala a todos los seres vivos.
Las antiguas civilizaciones europeas, como los celtas, daban tanta relevancia a este momento astronómico que construyeron monumentos de piedra gigantescos como Stonehenge en Inglaterra, el cual está alineado a la perfección con la salida del sol durante el solsticio. La forma tradicional de celebrar Litha siempre ha estado unida al elemento del fuego. En el pasado, los pueblos encendían grandes hogueras en las cimas de las colinas para dar fuerza al Sol y ayudarlo a mantener su calor. La gente bailaba alrededor de las llamas y existía la costumbre de saltar sobre el fuego para atraer la buena suerte, la salud y limpiar las malas energías de cara a los meses siguientes. Otra práctica europea común consistía en prender fuego a grandes ruedas de paja y hacerlas rodar colina abajo hacia los ríos, un acto simbólico que mostraba cómo el Sol, tras alcanzar su punto máximo, empezaría a bajar y los días se harían más cortos poco a poco hasta llegar al invierno.
En el mundo contemporáneo, los paganos de hoy en día, los wiccanos y las personas que aman la naturaleza celebran esta fiesta de maneras muy sencillas y bonitas. Las celebraciones actuales incluyen pasar el día al aire libre en bosques o parques, hacer comidas familiares en el campo y recolectar hierbas medicinales, ya que la tradición popular dice que las plantas recogidas en esta noche mágica multiplican sus propiedades curativas por 2. También es costumbre decorar altares domésticos con flores de colores vivos como el amarillo, el naranja y el rojo, encender velas doradas para honrar al Sol y realizar coronas de flores secas para usarlas en la cabeza o colgarlas en las puertas de las casas como un amuleto de protección. Litha nos recuerda la importancia de vivir en armonía con la Tierra, disfrutando de la luz pero recordando de manera madura que los ciclos siempre avanzan.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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