Como he visto gente preguntando por #sartenes y hay muchos cocinitas por aquí, os cuento mi experiencia con las sartenes de acero al carbono. A mí no me gusta la cocina, pero menos aún el teflón y el cáncer, y aunque dicen que son maravillosas para cocinar, tienen manual de uso y al principio me costó un poco dominarlas.
Para empezar hay que curarlas, que básicamente es quemar un poco de aceite en ellas. Se quema una capa fina de aceite y luego se limpia. Crea una pátina antiadherente y pasan de plateadas a negras con el tiempo. Depende del uso o el tipo de alimentos esa pátina va a mejor o peor. Los ácidos o el vino la deterioran. Simplemente, si se te pega algo, hay que curarlas un poco más. Bien curadas, con mancharlas de aceite y estando bien caliente, no se pega nada.
Cuidados: no aptas para lavavajillas, hay que lavarlas a mano con agua caliente y la parte suave del estropajo, para no quitar la pátina. No se puede usar quitagrasas, sólo jabón de manos neutro si hiciera falta. Luego hay que secarlas bien y darles una capa de aceite para que no se oxiden. Haciendo esto debería durarte toda la vida, que es una de las razones para comprarlas. De todas formas si se oxida se arregla.
Creo que valen para todo tipo de cocinas, tienen un precio decente y pesan un huevo. Tengo tres tamaños diferentes, y la grande pesa de verdad. El mango se calienta bastante y puede llegar a quemar. Vuelta al trapo o a la manopla.
Conclusión: la comida genial, pero exige unos cuidados que preferiría no tener que dar. Pero si no quieres teflón en tu organismo, seguramente es la mejor opción calidad/precio. Estando bien curadas también se limpian muy facilmente sólo con el agua caliente. Me compré esas tres de De Buyer y tiré las demas, y no me arrepiento, pero me tuve que acostumbrar.
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