nuovo post nel comparto “post poetica” di ‘ahida’: “desiste la ricerca”, di samuele maffei

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Desiste la ricerca

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nel comparto “post-poetica” del sito ‘ahida’, alcuni testi da “zootropio”, di beatrice zito

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i testi vengono dalla raccolta Zootropio èdita da Pungitopo:
https://www.pungitopo.com/poesia1.html
(grazie all’editore e all’autrice per aver concesso la pubblicazione)

le precedenti uscite di post-poetica:
https://www.ahidaonline.com/postpoetica

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flooded area. Sostituendo le cose con le loro descrizioni    

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All'inizio ne abbiamo viste di tutte poi mai smesso

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nuovo testo nel comparto “post-poetica” del sito ‘ahida’: una pagina da “i taglienti”, di daniele poletti (anterem, 2024)

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qui di séguito un’annotazione dell’autore sul testo, in forma più ampia rispetto a quella comparsa sul sito:

Dopo una canzone in stile cinquecentesco destrutturata e installata sulla pagina a mo’ di testo verbo-visivo e un’antiporta che con essa dialoga nel vero e proprio incipit de I taglienti, si avvia la breve sequenza delle FORME, articolata in quattro punti. La prima “forma, di valore semplice o accidentale” può considerarsi come la sinossi delle tematiche che percorrono il libro, con tutte le permutazioni, gli allontanamenti e le specificazioni che poi si produrranno durante il cammino. In questo breve testo, attraverso la metafora economica e psicologica, si dispiega la matrice di tutto il lavoro, che poggia sul concetto di “riconoscimento” e dunque di identità, una forma di morbosa tenaglia del potere che esclude qualsiasi alterità. In senso metaletterario c’è anche una precisa volontà di critica verso gli epigonismi artistici e letterari, frequentati solo per un presunto misero profitto, spesso in battagliette ingaggiate tra poveri. La figura del padre viene evocata e subito tradita nel corrispettivo del pastore, per attivare il focus sul potere e sul dominio fallico dell’altro, che ha come effetto una omologazione universale. Contro questa agnizione, nel discorso diretto del pastore, abominevole atto di falsa misericordia, viene inserita la criccatura dello pseudo suffisso “-non”. Si tratta del paragone per negazione in uso nel linguaggio vedico, che praticamente elimina il “come” sostituendolo con la negazione (ad es. «saldo come una montagna» diventa «montagna-non saldo»). Questo procedimento oltre a fessurare il discorso del potere, dell’autorità, innesca un meccanismo analogico di alterazione del senso che percorrerà tutto I taglienti.

o, in differente sintesi:

I taglienti. Trusioni e sfalci dall’Ordet gemma dall’omonimo film di C.T. Dreyer (1955) e muove, come in quel caso, da un’indagine sul potere della parola per arrivare a contestare ferocemente, attraverso un ampliamento dell’orizzonte storico e culturale di riferimento, la parola del potere. Nel carotaggio enciclopedico del testo rientrano anche le riflessioni di Freud e Marx su economia politica, Simbolico e alienazione, da cui la prima sezione dell’opera, Forme, prende avvio per una lamentazione sul rapporto impari tra individuo e società, individuo e lavoro.

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Agustín Fernández Mallo & Nocilla Experience (2.1)

Nocilla Experience es la última novela de Agustín Fernández Mallo, que hoy vive su consagración como uno de los creadores más interesantes del panorama nacional. Junto con Nocilla Dream, publicada en 2006, y Nocilla Lab, de próxima aparición, conforma el llamado Proyecto Nocilla, en el que el autor ha intentado llevar al terreno de la narrativa su estética postpoética, que dejó explicada en un artículo llamado Hacia un nuevo paradigma: poesía postpoética.

Comprendemos como la estética de lo artificial afecta a Nocilla Experience igual que a Nocilla Dream, quizás solventando una carencia que Agustín Fernández Mallo nos desvela en dicho artículo: “existe un pulso emergente (…) a considerar la ciencia como la nueva y legítima poética del siglo que ahora comienza. (…) Una mayoría de la poesía publicada –al menos en castellano- parece no haberse enterado del cambio operado no sólo por el resto de las artes antes descrito sino por el conjunto de lo que damos en llamar sociedades técnico-desarrolladas.” Del texto se infiere que la literatura permanece aislada de la demás artes, ensimismada en su propia autonomía. Se hace así honor a un espíritu del pasado, cuando se podía distinguir entre artes espaciales y artes temporales, como hizo Lessing, antes de la aparición de los productos mixtos e interdisciplinares. Pero hoy con el cine, el arte digital o las artes escénicas, se han superado las limitaciones de las clasificaciones tradicionales, y artistas como F. Mallo se inclinan sensiblemente por el contagio y la hibridación.

Desde un punto de vista convencional, Nocilla Experience se relaciona con el arte a través de la écfrasis, igual que tantas novelas. Como hace veintiocho siglos Homero nos describiera el escudo de Aquiles, Fernández Mallo inventa arte a través de la palabra, así como introduce écfrasis de objetos reales gracias al apropiacionismo de textos críticos. Habitualmente por écfrasis se ha entendido la representación textual de pinturas, esculturas o dibujos, a través de la descripción y/o el relato explicativo que permanece periférico, exterior a la imagen comentada, seleccionando lo que el cuadro excluye, como nos dice Riffaterre. Pero ¿qué sucede cuando la obra se vuelve artística sólo cuando la acompaña un discurso legitimador? Tal es el caso de la exposición Körperwelten que se nos relata en Nocilla Experience (25): “en la exposición se exhibieron 200 partes corporales y figuras de tamaño natural. No eran exactamente esculturas ni cuerpos moldeados convencionales. Se trataba de cadáveres humanos de verdad, o partes de cuerpos reales”. Lo cierto es que la Körperwelten se vio inmersa en una intensa polémica pues mucha gente se negaba a reconocer arte en cuerpos humanos plastinados. Entonces la relación de dependencia de la obra con sus mecanismos de legitimación (entre ellos, el discurso) se volvió total. Sin ellos, la obra no se consideraría arte, y por tanto, los necesitaba para ser. Por eso, cuando la novela de Fernández Mallo reproduce estas écfrasis legitimadoras, establece una relación necesaria con la Körperwelten, pues la Körperwelten, sin los mecanismos legitimadores, no está completa como obra de arte. Nocilla Experience pasa a formar parte de la obra plástica, definiendo un espacio de hibridación entre arte y literatura que rebasa los límites tradicionales de la écfrasis.

Un segundo aspecto de hibridación tiene que ver con la disolución de la diferencia entre artes escénicas y artes plásticas, gracias al arte performativo. Se contradice de nuevo el binomio de Lessing (artes espaciales y artes temporales), pues ahora también se considera arte algo como lo que Fernández Mallo nos describe en el capítulo 56: “Wolf Vostell organizó un happening que mostraba la alegoría de un peculiar funeral donde el muerto era la televisión. Durante el sepelio, Vostell envolvió el aparato de televisión en un alambre de espino y lo enterró “vivo” mientras continuaba emitiendo su programación”. Si las artes plásticas poseían la virtud de la permanencia, el arte performativo muere en el directo. Como la acción se hace y se deshace a tiempo real, la obra necesita una disciplina artística para transvasarse: un soporte que puede ser fotografía, video, texto, o cualquier combinación mixta que componga una secuencia que atrape la acción. Como el happening debe tener un resultado vivencial, Nocilla Experience, siendo un libro, no puede reproducirlo como happening, pero sí generar una hibridación con la acción del pasado, convirtiendo la obra artística a soporte literario.

En la disolución generalizada de las fronteras artísticas de nuestro tiempo, muchas veces nos preguntamos si Fernández Mallo nos habla de arte o simplemente de unas experiencias vitales que toman su apariencia. Una experiencia humana se convierte en literatura cuando es transvasada al interior de una novela, y gracias a ese foco los hechos ordinarios adquieren una mayor significación. Igualmente, las personas de Nocilla Experience realizan acciones y adoptan modos de vida cuya capacidad y forma expresiva es simétrica a la acción artística; como J, que todas las noches pinta lunares sobre los chicles que encuentra en las aceras, o Oskanyan, quien construyó un edificio de 8 plantas por el que deambulan 900 cabezas de ganado porcino. Así se convierte Nocilla Experience en una obra esperanzadora, que habla de la excepcionalidad de la experiencia humana y de quienes, a través de su inquietud por descubrir y expresarse, consiguen salvarse del rodillo igualador de la sociedad contemporánea.

Borges justificó el gusto posmodernista por la metaficción, afirmando que la vida de un escritor podía ser tan apasionante como la de un aventurero. Fernández Mallo lo ampliará a un tipo de agente creativo que logra autorrealizarse en el más profundo anonimato, quizás reflejando algo de sí mismo y de aquellos años que se omiten en la nota biográfica de Alfaguara. En la excepcionalidad de sus modus vivendi, la diversidad de personajes del Proyecto Nocilla contribuye a fundar una visión de la actualidad como paisaje de gran diversidad cultural y humana, donde la superación definitiva de la idea kantiana de genio ha conducido a la democratización definitiva de la creación artística. Algo parecido quiso expresar Tomás Fernando Flores, director de Siglo XXI (Radio 3), cuando dijo: antes hablábamos de los artistas de una generación; ahora hablamos de toda una generación de artistas.

Para relatar la nueva experiencia vital, Fernández Mallo se ha valido de otra comparación: “antes creábamos desde el conocimiento, ahora desde la información”. A la luz de este planteamiento los personajes de Nocilla Experience nos parecen ficcionalizados desde el relato mediático y no desde la literatura, que tiende a desarrollar al personaje hasta conducirlo a un conflicto y su resolución (clímax). F.Mallo, en cambio, compone episodios fragmentarios e inconexos, al modo de los mini-reportajes de la televisión, tratando las historias hasta comprimirlas en piezas de consumo rápido. Por eso el libro parece tener la consistencia de un periódico o un zapping, y no de una novela. Se abren vetas de contenidos que se desarrollan en poco margen hasta pasar al contenido siguiente; como en una navegación de Internet, o en la exploración rápida de un dial FM, recibimos un mosaico de noticias humanas, culturales, artísticas, científicas, etc, cuyo sentido (casi) nunca llega a completarse. El autor renuncia a la atemporalidad de la literatura marmórea y se contagia de la caducidad de la INFO y de la estética del Coolhunter; de ahí que su novela, en cualquier momento, pueda devaluarse. A cambio, ha conseguido transmitirnos algo que muy pocos escritores son capaces de atrapar hoy en día: la actualidad.

* Este artículo pertenece a Afterpost. En caso de cita, por favor, especifique la URL de Afterpost: http://afterpost.wordpress.com/

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Agustín Fernández Mallo & Nocilla Experience (1.0)

En la década de los 70, un profesor de la universidad de Tel-Aviv llamado Itamar Even Zohar dijo cosas como que la literatura conforma un sistema de elementos relacionados, donde hay un estrato central (centro) y otro periférico (la periferia), y que los elementos de la periferia pueden desplazarse hacia el centro o viceversa. Fue la suya una formulación afortunada para explicar un fenómeno que ha ocupado a sesudos filósofos de la literatura durante la última mitad del siglo XX, casi todos ellos gente de clima frío, tipos con serios bigotes. Más de uno hubiera cambiado una botella de buen vodka por echarle el guante a un caso tan paradigmático como el resultante del proyecto Nocilla.

Sería largo explicar como Nocilla Dream, una novela varias veces rechazada antes de llegar a la editorial Candaya, fue abriéndose camino hasta convencer por sí misma a sectores conservadores de la crítica y el público. Por primera vez en mucho tiempo, una novela desafiaba con éxito el canon del panorama editorial, desencadenando un efecto mediático que ha servido para arrojar luz sobre una escena habitada por numerosos escritores periféricos. Otro hito ha tenido lugar el pasado 5 de marzo, cuando Nocilla Experience, segundo volumen del Proyecto Nocilla, salió a la venta propulsado por una intensa campaña de Marketing apoyada desde medios asociados a Alfaguara, a la que se han sumado numerosos artículos, noticias y entrevistas que otros medios están publicando en estos días. Culmina así un fascinante viaje de la periferia al centro, desde los discretos foros de la cultura independiente a las grandes marquesinas de los mass media. A sus primeros defensores les resultará difícil reprimir una dulce sensación de revancha.

A Nocilla Experience le espera un algodonado aterrizaje. Muchas de sus batallas ya las ganó Nocilla Dream, que logró el reconocimiento a la audaz propuesta estética de todo el proyecto. Ambas novelas, junto con Nocilla Lab, han sido concebidas como una obra unitaria a pesar de su publicación escalonada, y de ahí que se defiendan mutuamente. Por eso recurrir a la hemeroteca para entender la última secuela no es una mala idea; la más completa imaginable sobre Nocilla Dream la colgó la Ed.Candaya en su página Web. Pero aún así Nocilla Experience funciona de forma independiente y algunas de las diferencias con su predecesora son bastante relevantes. Mientras la primera se estructuraba a partir de un centro o imagen (el desierto de Nevada), la segunda halla su leit motiv en un lema que encabeza la contraportada: “el mundo se rige por el azar de un parchís, no por las mecánicas leyes del ajedrez”. La frase bien sirve como paráfrasis de la célebre respuesta de Stephen Hawking a la sentencia de Einstein “Dios no juega a los dados con el universo”. El Dr Hawking repuso «Dios no solo juega los dados con el universo, sino que a veces los arroja donde no podemos verlos».

El popular diálogo entre genios ilustra bien el cambio de mentalidad que propició la inauguración de lo que Fernández Mallo, en su seminal artículo Hacia un nuevo paradigma: poesía postpoética, ha titulado ciencia posmoderna. Ahí sentenció: “el científico ha asumido que el modelo determinista, la verdad exterior al hombre que la ciencia debía encontrar, por utópica, es falsa: otro gran relato”. De una nueva cosmovisión científica, prosigue F.Mallo, es posible extraer una nueva estética literaria: la postpoética, cuya plasmación en el terreno de la narrativa se ha intentado materializar con el Proyecto Nocilla. De ahí que F.Mallo haya prescindido del desarrollo narrativo típico de la novela canónica, creando una red discontinua de textos en clara oposición a las versiones discursivas de los grandes metarrelatos, (entre los que también se cuenta la ciencia clásica ). Frente a los que tratan de construir una historia, la fragmentación nocilla deconstruye la mera posibilidad de Historia, y nos arroja una sucesión de informaciones inconexas que se interrumpen y generan significado a través de la interferencia. Sin acumulación ni desarrollo, el relato no conoce la tensión dramática, ni clímax, como tampoco conoce un centro. Juan Francisco Ferré ya dejó dicho de Nocilla Dream: “No se dejen engañar, en consecuencia, por el orden numérico del libro. Empiecen a leer por cualquier parte (…) Las combinaciones son inagotables”. Lamentablemente, el final de Nocilla Experience desmiente un poco este audaz planteamiento. Hay menos personajes y varias historias acaban cerrándose, dotando al libro de una dirección de lectura que sin duda aliviará al “lector hembra”, pero que resta radicalidad a la propuesta. Es como si Nocilla Experience, en su final, se conformara con ser un libro, un artefacto con principio y final, mientras que Nocilla Dream en ningún momento cejaba en su intento de sobrepasar los límites del formato.

La postpoética de Fernández Mallo también ha de entenderse como una voluntad de volver permeable la literatura a la influencia del desarrollo tecnológico, tal y como ha ocurrido con el resto de las artes. Para solventar esa carencia se han incluido en Nocilla experience numerosos contenidos que sobrepasan sobradamente el habitual espectro humanístico al que suele restringirse la literatura. Si por cultura hasta hace poco se ha entendido solo aquello que se enseñaba en las facultades de letras, para esta nueva novela el concepto de cultura se amplia hasta abarcar todo aquello que llamamos segunda evolución. No existe limitación ni jerarquización alguna, sino una diversidad que cancela los viejos compartimentos estancos en que constreñíamos el conocimiento, y por contraste pone en evidencia el ensimismamiento en que se halla sumida la otra literatura posmoderna. De tener que resaltar una de las muchas referencias que incluye F.Mallo, yo pondría el acento en la relación especial que el autor mantiene con lo inorgánico. Pocas (o nulas) veces la narrativa se ha ocupado de trabajar con la materia, necesitada como está de voces, acciones humanas, personajes. El arte plástico, en cambio, reflexiona necesariamente sobre lo inerte en cuanto pierde toda la figuración, e incluso la poesía, mientras no defina una acción sino el status de algo inanimado, aprehende algo anti-humano. No han sido literatos, sino científicos, quienes escribieron los grandes relatos de este orden; los geólogos, los historiadores del universo, los físicos; generaciones de discursos que F.Mallo transplanta al interior de la novela, ganando para la literatura materia casi inédita.

El procedimiento utilizado por Fernández Mallo ya fue explorado por las vanguardias estéticas de principios del siglo XX, y concretamente por Marcel Duchamp y sus ready mades u objetos encontrados. Igual que Duchamp hundió sus manos en la basura hasta colocar un urinario en un museo, F.Mallo bucea en el magma textual, cutting and pasting, hasta crear literatura mediante la reubicación de un material inicialmente no artístico en un contexto de recepción artística como es la novela. El mismo autor se ha declarado “apropiacionista”, utilizando el término que con que la crítica posmodernista designa una práctica, cuyo objetivo principal, según Juan Martín Prada, “es la crítica de los modos de institucionalización y recepción de la obra artística, así como de los procesos de neutralización de su valor crítico social”. Además, a pesar de que la obra periférica triunfa en su reivindicación estética y se desplaza hacia el centro, el apropiacionismo no pierde su dimensión reivindicativa, pues en su naturaleza está la contradicción de criticar el sistema desde dentro del sistema. Un dato curioso: Fernández Mallo incurrió también en un apropiacionismo involuntario, que el mismo se encarga de desvelar al final de su novela, cuando reconoce las similitudes entre uno de sus personajes, que cuelga fórmulas matemáticas en una cuerda de la ropa, y otro personaje, este de la novela 2666, de Roberto Bolaño, que hace algo semejante. Una cita esclarecedora de 2666 es la que sigue: “¿De qué trata el experimento?, dijo Rosa. ¿Qué experimento?, dijo Amalfitano. El del libro colgado, dijo Rosa. No es ningún experimento, en el sentido literal de la palabra, dijo Amalfitano. ¿Por qué está allí?, dijo Rosa. Se me ocurrió de repente, dijo Amalfitano, la idea es de Duchamp, dejar un libro de geometría colgado a la intemperie para ver si aprende cuatro cosas de la vida real. Lo vas a destrozar, dijo Rosa. Yo no, dijo Amalfitano, la naturaleza”. Por tanto, Duchamp realizó uno de sus ready mades con un libro de geometría; Amalfitano realizó un apropiacionismo de la obra de Duchamp; y F.Mallo a su vez se apropia involuntariamente del texto de Roberto Bolaño. Definitivamente, los dados ruedan que da gusto.

Mediante el entrecruzamiento de lo postpoético y los procedimientos de vanguardia, Nocilla Experience evoca la poderosa imagen estética de un nuevo mundo que Vicente Luis Mora ya teorizó como Pangea. Con Agustín Fernández Mallo hemos superado definitivamente el locus amoenus: su sensibilidad poética no busca la naturaleza, ni tampoco al hombre en su esencia, en tanto que una y otro hoy se hallan recubiertos de una corteza artificial que modifica completamente la percepción del entorno. Y según la ficción: “Fue precisamente el viejo Arkadi quien, en una de esas excursiones, mientras el resto encendía el fuego para asar patatas y panceta, se tumbó a dormir en un lugar un poco apartado, sobre unos matorrales de una especie catalogada como protegida, y cuando despertó notó algo duro bajo su cabeza. Apartó las ramas con torpeza y encontró la carátula de un disco. Era el Sargent Pepper´s Lonely Hearts Club Band en no muy buen estado.” (NE,75). Hasta el propio binomio natural-artificial trata de ser difuminado por un percebeiro que experimenta con discos duros y percebes para dar con la informatina: “pura química de información con ADN propio”. (NE, 73).

A través de Nocilla Experience conoceremos nuevos centros de significación poética –como antaño fueron el mar o los astros celestes- basados en el actual orden artificial. Si se ha hablado de la complejidad de la escala humana (el paisaje a nosotros nos parece más esquemático a escala atómica y astronómica, pero cobra extraordinaria complejidad a nuestra escala) el paisaje recurrente en el Proyecto Nocilla será el paisaje euclidiano y simplificado, un modelo teórico donde toman forma unos pocos elementos igual que las mallas del entorno 3D tipo Second Life. En la soledad del espacio vacío surgen formas totémicas como la Pirámide del Parchís, teorizaciones arquitectónicas como la Torre para Suicidas, edificios cuadrados habitados por cerdos, que recuerdan a la forma en que Dalí plasmaba en el espacio sus ensoñaciones. Se establecen así lugares aislados aparentemente, en realidad unidos por La Red. Y no hay mayor imagen en el Proyecto Nocilla: La individualidad de un nodo en el espacio vacío, unido a otros nodos a través de una red que toma mil formas y apariencias (un hormiguero, un oleoducto, una autopista francesa). Quizás solo ahora hemos comenzado a comprender -aunque artistas como Fernández Mallo y Vicente Luis Mora llevan tiempo trabajando en ello- hasta qué punto la nueva poética nos servirá para interiorizar sensiblemente el orden artificial en el que de hecho vivimos, relacionándonos estéticamente y creando una experiencia sensible con lo artificial, igual que antaño los poetas, a través del locus amoenus, nos relacionaron con la naturaleza.

(Continuará)

* Este artículo pertenece a Afterpost. En caso de cita, por favor, especifique la URL de Afterpost: http://afterpost.wordpress.com/

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nuovo testo nel comparto ‘post-poesia’ di ‘ahida’: due prose di andrea piccinelli

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Due testi da Gli insetti 

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nuovo testo nel comparto “post-poetica” del sito ‘ahida’: “oil, gas & tapes_ (core sampling)”, di antonio syxty

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Il testo di Antonio Syxty, che tiene insieme (e prende spunto dal)la complessità e le vicende di quarant’anni di storia, si confronta con le radici del contemporaneo peggiore: petrolio, denaro, mezzi militari, distruzione e – in sostanza – morte altrui. E, questo, non senza mescolare il male con frammenti, più o meno apparentemente irrelati, di pseudovita e banalità (un discorso funebre, un museo delle auto, un diario personale, una sorta di canovaccio sospeso tra soggetto e sceneggiatura, con varie schegge di azioni). Le pagine funzionano così come un rapido costante cambio di canale – o affaccendarsi di interferenze – su una sequenza di ‘frame’ tratti da quel ben noto film horror che l’occidente è.

MG

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