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Cuando estás viviendo tu vida normalmente,
y encuentras a esa persona del pasado que lo fue todo para ti

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#recuerdos #pasado #encuentros #vida #emociones #sinceridad

Poesía de Oscar “Aprovecha el tiempo”

Aprovecha el tiempo

porque el tiempo no marca la esfera

pensé si no yo hubiera sido mas audaz

hubiera desarrollado mi poesía en mi juventud

si hubiera conquistado algún corazón

si la timidez no me hubiera borrado

momentos que quise vivir

Quise ser el viento que sopla fuerte

quise tener el mar

el reloj de arena me enseñó a esperar

la vida siempre tiene algo que enseñar

Tal vez la timidez de ayer fuera la semilla

del hombre que soy hoy

tal vez así tenía que ser

aunque ahora no lo quisiera

Aprovecha el momento

equivocarse aún así, siempre es lo cierto

al igual que el acierto

vive el hoy, vive el ahora

no dejes tu vida para mañana

si no puedes solo, busca ayuda

La vida es una

y el tiempo sólo va para adelante

nunca hacia atrás

se tu mismo

y olvídate lo que digan los demás.

#dailyprompt #nostalgia #pasado #presente #tiempo

Viñeta del día “Pasado y Presente”

#dailyprompt #pasado #presente #tiempo #viñetaDelDía

Reflexión de Oscar “Reloj alternativo y vidas no vividas”

La verdad que es triste arrepentirse de cosas que hiciste o bien no hiciste en el pasado, y a veces uno se pregunta ¿Y si hubiera actuado de esta manera o de otra?, mi carácter introvertido y tímido en mi juventud han impedido vivir momentos que hubiera querido vivir, yo pienso que hubiera querido ser un Oscar “creativo, poeta y conquistador”, y muchas veces siento esa melancolía del porque no fui de esta manera de ser, yo quería audacia, creatividad y carisma, pero el reloj corrió de otra manera, pero tal vez el ser así en el pasado ha definido el Oscar de 50 años que soy ahora, el Oscar poeta actual tal vez nacería de aquel Oscar tímido, ingenuo y apocado de aquellos años, no lo sé, pero cuentas pendientes con mi juventud han quedado pero ahora aún quisiera cobrar.

El reloj no perdona, no puedo ir atrás en el tiempo, no hay un Doc de Regreso al Futuro que me lleve a mi Oscar del pasado y le diga que espabile, esto no va así, y que le vamos a hacer, por eso, amigos y amigas, vivir el presente, aunque no equivocarse es imposible, al menos luchad por lo que queréis, por vuestros sueños, daos la oportunidad incluso de equivocarse.

Feliz Jueves, amigos y amigas, muchas gracias por leerme, seguiremos luchando por aquí.

#dailyprompt #pasado #presente #reflexionesDeOscarIglesias
Fantasmas del imperio: un centro de cuarentena y el pasado colonial de Laikipia | Informativo del ébola – ButterWord

A US Ebola quarantine centre has sparked protests in Laikipia, Kenya, over land and sovereignty concerns.

ButterWord
El #PoderSuperior nos libra de la #ansiedad sobre el #futuro y el #inventario diario de la #culpa del #pasado

Esa llamada que entra en el móvil y, nada más ver el nombre en la pantalla, te pega un vuelco el corazón.
No por amor, ni mucho menos, sino por la pereza que te da todo lo que viene detrás.
El pasado tiene una manía increíble de querer hacerse presente justo cuando estás tranquila, como si tuviera un radar para fastidiarte el momento.
Al final, lo mejor que puedes hacer es dejarlo sonar y no descolgar, porque algunas historias no necesitan segunda parte, y menos si ya las habías cerrado bajo llave.

⟢────────⟣

#pazmental #cierredeciclos #pasado #limites #norespondo

 𝑬𝒍 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒐 𝒕𝒓𝒂𝒈𝒐 𝒅𝒆 𝑱𝒐𝒉𝒏 𝑺𝒉𝒂𝒘  

⚠️/𝐿𝑎𝑠 𝑖𝑚𝑎́𝑔𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒𝑛 𝘩𝑒𝑟𝑖𝑟 𝑡𝑢 𝑠𝑒𝑛𝑠𝑖𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑/⚠️

El Viejo Oeste no solo fabricó leyendas de pistoleros, sheriffs valientes y duelos al atardecer.
También dejó historias tan extrañas que, si no estuvieran documentadas, costaría creerlas.

La noche del 7 de abril de 1905, dos hombres bien vestidos entraron en el Wigwam Saloon de Winslow, Arizona.
Se llamaban John Shaw y William Evans, aunque este último aparece en algunas fuentes como Bill Smythe.
No llamaron la atención de nadie.
Pidieron whisky, se mezclaron con el resto de clientes y esperaron el momento adecuado.

Entonces sacaron las armas.

En cuestión de segundos, la tranquilidad del local desapareció.
Los dos forajidos asaltaron a los hombres que estaban jugando y huyeron con varios cientos de dólares en monedas de plata, una cantidad considerable para la época.
No hubo disparos dentro del saloon, pero la noticia del robo se extendió rápidamente y comenzó una persecución inmediata.

Las autoridades siguieron su rastro hasta Canyon Diablo, uno de esos lugares ásperos y polvorientos que parecían hechos a medida para las historias del Oeste.
El nombre ya imponía respeto.
Durante años había sido conocido por su violencia, sus peleas y su reputación de pueblo duro incluso para los estándares de la frontera.

Al día siguiente localizaron a los fugitivos.

El enfrentamiento fue rápido y brutal.
Apenas duró unos segundos.
Sonaron los disparos, John Shaw cayó muerto y Evans resultó herido antes de ser capturado.
Aparentemente, la historia terminaba allí.
Un robo fallido, una persecución y un ladrón enterrado apresuradamente en una tumba poco profunda.

Pero lo más extraño estaba todavía por llegar.

Poco después del entierro, varios vaqueros y vecinos de la zona decidieron desenterrar el cuerpo de Shaw.
Lo hicieron movidos por una mezcla de curiosidad, alcohol y esa familiaridad con la muerte que existía en muchos pueblos de frontera.
La violencia era tan cotidiana que a veces acababa transformándose en espectáculo.

Sacaron el cadáver de la tumba, lo acomodaron para una fotografía y colocaron una botella junto a él en lo que llamaron su "último trago".

Y sí, alguien tomó la fotografía.

La imagen muestra a varios hombres posando tranquilamente alrededor del cuerpo, como si estuvieran participando en una celebración extravagante en lugar de acompañando a un muerto.
Hoy resulta inquietante, pero en aquel momento muchos lo vieron como una broma macabra.

No era un homenaje.
Tampoco una forma de justicia.

Era el reflejo de una época en la que la frontera entre el entretenimiento, la crueldad y la muerte podía llegar a ser sorprendentemente difusa.
En aquellos territorios convivían saloons, armas, apuestas, cazadores de recompensas y entierros improvisados.
La muerte estaba tan presente que a veces dejaba de provocar el respeto que hoy consideraríamos normal.

Después de la sesión fotográfica, el cuerpo de John Shaw fue devuelto a su ataúd y enterrado de nuevo.
Sin embargo, la fotografía sobrevivió.
Con el paso de los años se convirtió en una de las imágenes más extrañas y comentadas del Viejo Oeste, una prueba de que la realidad solía ser mucho más rara que las películas.

Curiosamente, Shaw no fue un famoso bandido ni un personaje legendario.
No tuvo la fama de figuras como Jesse James o Billy the Kid.
Era simplemente un joven ladrón que tuvo un final rápido y desafortunado.
Sin embargo, terminó ocupando un lugar en la historia por algo que ocurrió después de su muerte.

Su famoso "último trago" habla menos de él que de la sociedad que lo rodeaba.
Nos muestra un Oeste mucho más complejo que el de las novelas y el cine: un lugar donde la vida era dura, la muerte frecuente y el sentido del humor podía adoptar formas que hoy nos parecen profundamente perturbadoras.

Porque el Viejo Oeste no fue únicamente caballos, revólveres y héroes solitarios cabalgando hacia el horizonte.

También fue un cadáver desenterrado, una botella de whisky, una fotografía y un grupo de hombres que, sin saberlo, dejaron una de las imágenes más extrañas de la historia estadounidense.

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#reflexion

Mudanzas mentales: el arte de no vivir en el departamento del trauma

Hay una epidemia silenciosa en las calles y no tiene nada que ver con virus, sino con la cantidad de gente que camina por ahí viviendo en lugares que ya ni siquiera existen. Te pasa una tragedia, te rompen el corazón, te estafan o te meten un madrazo que te desarma por completo. Pasan los meses, las hojas del calendario caen, el mundo sigue girando, pero tú te quedas plantado exactamente en el mismo metro cuadrado donde te hicieron daño. Montas tu tienda de campaña en el fango del peor día de tu vida y te niegas a mudarte de ahí. No es que seas masoquista o que te encante sufrir a lo pendejo; es que, sin darte cuenta, convertiste ese trauma en tu nueva dirección postal.

Es una movida pesadísima porque terminas cargando ese momento como si fuera un ropero de madera maciza que no cabe en ningún lado pero te empeñas en arrastrar. Te descubres gritándole a tu pareja actual por un fantasma de hace cuatro años, o dejando pasar una buena oportunidad de trabajo por un miedo rancio que le pertenece a tu jefe anterior, no a tu presente. Estás saboteando tu hoy con la basura del ayer. Miras a tu alrededor y ves a personas que parecen flotar, tipos a los que les pasan cosas jodidas pero al día siguiente siguen caminando con la frente en alto. Y no te confundas, no es que tengan el corazón de piedra o que no sientan el golpe. La diferencia es que esa gente tiene la jodida habilidad de no rentar un departamento adentro de sus heridas. Sienten el chingadazo, lo lloran, lo mastican, lo escupen y, cuando el piso deja de temblar, abren la mano y dejan ir el escombro.

Aprender a soltar ese equipaje no es cosa de magia ni de decretar tonterías al universo con los ojos cerrados a lo pendejo. Qué va. Es un proceso lento, aburrido y frustrante que a veces hace clic cuando menos te lo esperas y de la forma más común del mundo. Una mañana cualquiera te levantas, pones la cafetera, te asomas por la ventana y de repente te cae el veinte de que llevas una hora entera sin pensar en esa persona o en ese maldito problema. El nudo en la garganta sigue ahí, claro que sí, pero ya no te está asfixiando la existencia. Dejó de ocupar todo el espacio de tu cabeza y, por fin, después de tanto tiempo encerrado en el cuarto oscuro del rencor, dejas que entre un poquito de aire limpio a la habitación. Madurar no es olvidar lo que te dolió; es entender que el pasado es un gran maestro, pero un pésimo lugar para quedarse a vivir.

— S.P. Filósofa Urbana

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