La literatura de desesperación
En el prólogo de Las mejores historias de Terror I (Martínez Roca, 1983) Domingo Santos comenta el gran momento en la ficción del terror que se estaba viviendo justificándolo en la situación de crisis. En contraposición los años cincuenta, sesenta y parte de los setenta se caracterizan por una carestía de autores y la necesidad de recurrir a los clásicos para llenar las antologías (Poe, Machen, Lovercraft, Bierce, M. R. James…)
Actualmente se da la misma explicación para explicar el buen momento del terror, estamos en una de esas crisis mundiales (morales, políticas, económicas, etc.) que menciona en el texto. Sin embargo ¿por qué la II Guerra Mundial no disparó la aparición de autores/as? No niego la situación de crisis como fermento del auge del terror pero creo que no todas las crisis repercuten de la misma manera ¿pueden darnos la respuesta aquello con lo que se nos asusta? No lo se.
«Si es cierto que el gran resurgimiento periódico de la popularidad del género literario de terror se produce siempre en épocas de grandes crisis mundiales (morales, políticas, económicas, etc.), entonces es indudable que en la actualidad nos hallamos en un momento excelente. Tras la gran depresión americana de 1929, se produjo efectivamente un gran renacimiento del género de terror en todos sus aspectos. En cine vimos el nacimiento de mitos tales como Frankenstein, King Kong… En literatura fue la edad dorada de la revista Weird Tales y de autores como Lovecraft, Derleth y Howard. Ante los estremecimientos de la realidad, afirman los sociólogos, el público deseaba evadirse con los estremecimientos proporcionados por la ficción, comprobando a través de ella que podían existir terrores más grandes y más terribles que aquellos que cercaban su vida cotidiana.
Por supuesto, es un absurdo intentar comparar la situación actual del mundo con la existente tras la gran crisis de 1929. No se ha producido ningún crack espectacular que haya hecho desmoronarse de golpe todo un modelo de sociedad. Sin embargo, en el fondo, las condiciones son casi paralelas. Desde los inicios de los años setenta, sobre todo desde que se desatara la gran crisis del petróleo, el mundo vive en una época de progresiva depresión, de la cual está intentando salir por todos los medios. Y en el proceso, como era de esperar, los géneros que algunos llaman ya la «literatura de la desesperación», entre ellos el terror, vuelven a estar de moda. En el campo que nos ocupa surgen autores como Stephen King, que consiguen índices de venta jamás alcanzados hasta ahora y crean verdaderas escuelas de seguidores. En cine, la plasmación en imágenes de las propias obras de King, y otras películas de terror claramente alegóricas de las angustias de nuestro tiempo como El exorcista, La profecía, etc., deleitan con morbosos estremecimientos al espectador. En los Estados Unidos, revistas como Cavalier, incluso el propio Playboy, no dudan en ofrecer a menudo en sus páginas relatos de terror. »
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