CEIICH celebra 40 años de pensamiento crítico e investigación interdisciplinaria en la UNAM

Al iniciar las actividades conmemorativas por el 40 aniversario del CEIICH, Jason Moore resaltó que la crisis climática no está hecha por el ser humano, sino por el capital


Por Martín García | Reportero                                      

A cuatro décadas de trabajo, el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) es parte de una Universidad que piensa en colectivo, dialoga, se cuestiona y renueva, señaló su director, Mauricio Sánchez Menchero.

Es reafirmar el compromiso con una institución crítica, incluyente y responsable, puntualizó.

Invitado a ofrecer la conferencia a distancia titulada “Structures of Knowledge, the Disciplines, and the Ideological Struggle: Marx’s One Science and the Proletarian Standpoint in the Web of life”, el sociólogo de la Universidad de Binghamton, Jason Moore, manifestó:

Hoy en día nadie duda que la crisis climática es real, y el capitalismo es el culpable. Sin embargo, decirlo no resuelve las cosas.

Al retomar su mensaje, Sánchez Menchero expresó que a partir de la fundación del CEIICH esta entidad académica se enfocó en la investigación interdisciplinaria, más que como una consigna retórica, como una necesidad frente a la complejidad creciente de los problemas contemporáneos.

Sus investigadoras e investigadores, las y los técnicos académicos, así como el personal administrativo han construido una comunidad diversa, plural y comprometida con los valores de la UNAM, enfatizó.

En el auditorio Mario de la Cueva, Sánchez Menchero sostuvo ante estudiantes y personas académicas: Es una entidad y un espacio vivo, sostenido por el quehacer cotidiano, intercambio constante y colaboración entre personas con trayectorias y saberes distintos.

Al referirse a los temas que se abordarán en las actividades de aniversario, el secretario Académico del Centro, Julio Juárez Gámiz, explicó que incluyen la visión sobre la epistemia y la creación del conocimiento en tópicos que van desde el feminismo hasta la ecología.

Tener a Jason Moore, historiador, geólogo y sociólogo estadounidense, es el inicio de una reflexión pertinente que tiene el papel de la Universidad en el siglo XXI, manifestó.

Construir una opción

La crisis climática no está hecha por el ser humano, sino por el capital, no es algo abstracto, es un hecho y una solución, es reconstruir el mundo con principios socialistas, con una ciencia proletaria, dijo Moore.

Se requiere revisar los medios de producción llevando a la construcción de un nuevo socialismo en el siglo XXI. No es una elección académica, sino que se está haciendo en los campos donde la ciencia proporcione la claridad para evitar la derrota, y guíe a los productores hacia un curso democrático, como lo hizo Marx en algún momento, indicó.

Detalló que luego del auge de los estudios sobre la globalización a principios del siglo XX, los intelectuales “críticos” nos convencieron a varios de pensar que el problema del capitalismo reside en su fantasía de mercados autorregulados, no en la explotación de clase.

En la última década, rememoró, el concepto antropoceno ha cautivado al público en general, pero lo que más ha predominado a partir de la aparición de este periodo es el capital.

Por ello, el maestro en Historia sugirió el concepto “capitaloceno”, el cual no es un argumento sobre geología, sino una burla de cómo se usa la ciencia burguesa para narrar la historia del cambio climático.

Pero la crítica del capitalismo, como la propuesta por Karl Marx para lograr algún impulso revolucionario, debe ofrecer una reconstrucción histórica de ese modo de producción en y a través de las redes de la vida, que son productoras y productos de la lucha de clases, y el verdadero contenido de la ley del valor. –sn–

Mauricio Sánchez Menchero

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La desigualdad es inflamable

La Comarca Andina, una de las regiones más hermosas y visitadas de la Patagonia argentina, donde hace semanas se multiplican los incendios, está atravesada por múltiples desigualdades. Allí conviven gauchos criollos marginados por el proceso de gentrificación, grupos de clase media emigrados de las grandes ciudades en busca de una vida buena y organizaciones indígenas que luchan por acceder a la tierra y afirmar su identidad cultural. También, el avance de la frontera extractiva, los dispositivos represivos de las fuerzas de seguridad y el entramado corrupto de la política local, la justicia y los magnates territorializados. La autora disecciona el combustible que se enciende y estalla cuando los focos de fuego se multiplican: la desigualdad.

Por Maristella Svampa
revista Anfibia
12/01/2026

“¿Qué elegirías para llevarte de tu casa si tuvieras que huir en medio de un incendio?” La pregunta no es meramente retórica, ni tampoco exclusivamente personal. Desde hace meses, del lado argentino de la cordillera nordpatagónica, los incendios forestales arrasan con bosques, animales y casas; hace poco tiempo, también, los incendios devastaron una gran cantidad de mansiones de ricos y famosos en California; y durante la temporada seca, a mediados de 2024, la querida provincia de Córdoba ardió nuevamente, mientras el humo caliente y sofocante de los múltiples focos en la Amazonia llegaba a casi todas las capitales de Sudamérica.

En la Comarca Andina, el paralelo 42, una de las regiones más hermosas y visitadas de la Patagonia argentina, situada entre las provincias de Río Negro y Chubut, la gente vive en zona de interfase, un área de transición entre zonas urbanas y rurales, y muchas viviendas se hallan encastradas en el bosque, sobre las tupidas laderas de los cerros o en la costa de ríos y lagos de aguas transparentes. Hippies viejos, llegados hace décadas, que todavía incursionan en las ferias de artesanos, permacultores y ambientalistas de nuevo cuño, jóvenes de todo el país en busca de otros horizontes, se instalaron en pequeñas chacras, dedicadas a la agroecología o a los cultivos orgánicos. Hoy se codean con comunidades indígenas originarias que disputan orgullosas la tierra, y con criollos de campo, de boina, que andan a caballo y sufren parte del desplazamiento que propone la gentrificación creciente.

La Comarca es también ahora un territorio donde desembarcaron grandes empresarios turísticos y forestales. La tierra es fértil, se dice que una de sus lonjas, la que atraviesa El Bolsón, al pie del rocoso cerro Piltriquitrón, es tierra negra rica en nutrientes. Durante el verano austral, para muchos turistas del país y del exterior y para los que somos patagónicos y vivimos a apenas cien kilómetros de distancia, solo un par de lagos de por medio, la temporada de frambuesas y cerezas, el lúpulo para cerveza artesanal, y todo tipo de verduras orgánicas, hacen de la comarca andina un sitio obligado de visita.

Pero, lejos de ser un lugar idílico, la convivencia entre los diferentes grupos sociales que habitan la Comarca Andina no es armoniosa. Y ello, por varias razones. En primer lugar, en medio de los grandes incendios forestales hay también una fuerte embestida inmobiliaria, para cambiar los usos del suelo, y habilitar la construcción de emprendimientos turísticos. Aquellos sectores de la población, hippies, naturistas y ecologistas que en sintonía con las comunidades mapuche, fomentan otros modos de habitar el territorio, desarrollaron fuertes resistencias contra lo que se llama el “extractivismo inmobiliario”, como antes lo hicieron contra la minería a cielo abierto y las represas. Cada vez que se desata un incendio y hay focos intencionales que escapan a la dinámica del cambio climático, no son pocos los que afirman que éstos están asociados a los intereses inmobiliarios.

En la zona, desde los años 70, la deforestación y el reemplazo de los árboles nativos por especies exóticas, como el pino radiata, que vienen del hemisferio Norte, trajo consecuencias que, con el avance de la crisis climática, se volvieron dramáticas. El pino radiata es una especie que tiene en su genética al fuego como la mejor forma de dispersar sus semillas. Los conos del mismo, al calentarse, salen disparados como si fueran granadas, expandiendo sus semillas por todos lados. El fuego establece una trágica dinámica de destrucción, regeneración e invasión, mientras retrocede el bosque nativo y se pierden especies centenarias como coihues, lengas, notros y maitenes.

El corazón de la Comarca Andina, la localidad de El Bolsón, es un enclave controlado por un magnate inglés, Joe Lewis, que en 1996 se asentó en esta suerte de paraíso surcado de cerros exuberantes y lagos silenciosos, y usurpó ilegalmente el camino de acceso público al Lago Escondido. Allí empezó un conflicto que pronto escalaría.

Se presentaron varios amparos que solicitaban la apertura del camino público más corto al lago, pero en una larga trama judicial, que arrancó en 2005, con muchas idas y vueltas, finalmente en 2023, la justicia de la provincia de Río Negro, falló de modo muy controvertido en favor de Lewis, y volvió a cerrar el camino público que pasa por su estancia. No era la única causa que afrontaba Lewis, también tuvo otra por compra fraudulenta de tierras, unas 12.000 hectáreas, donde hoy se extiende su mansión, un zoológico privado y una catarata artificial. Aunque la oposición de la población le impidió construir un aeropuerto propio en su patio trasero, Lewis lo hizo en Bahia Dorada, a 42 km de Sierra Grande, en medio de la estepa rionegrina. Dicen que tiene una pista casi tan larga como la de Aeroparque Jorge Newbery, el principal aeropuerto argentino de cabotaje.

Los tentáculos del milmillonario con el poder político y judicial son muy conocidos en Argentina. Lewis no solo es amigo del expresidente, el empresario Mauricio Macri, quien ha visitado varias veces su residencia de Lago Escondido. En 2022, se desató un escándalo que saltó a los medios, cuando varios jueces federales y funcionarios porteños, incluso personas ligadas a un conocido multimedios argentino, viajaron en un avión privado, y fueron a pasar unos días allí.

También se hizo público que dichos jueces habían firmado fallos en favor de Lewis (por el tema de la compra de tierras), así como en favor del multimedios involucrado. La colusión de intereses era evidente, más allá de la instrumentalización política-partidaria del affaire, y sin embargo, la justicia desestimó el “delito de dádivas” y de “lawfare” y declaró nula la causa, por considerar que se trataba de “una excursión de pesca”.

Lewis zafó de la justicia argentina pero no así de la de Estados Unidos, donde en 2024 fue condenado por “tráfico ilegal de influencias”, al ser encontrado culpable de proporcionar información confidencial de ciertas empresas que cotizan en bolsa, a sus empleados, incluidos sus chóferes privados, y sus amantes, en una trama insólita que entre 2013 y 2021 le reportó millones de dólares. ¿Habrá sido acaso una expresión de populismo plutocrático para con sus subalternos? Vaya a saber. Lewis fue condenado a tres años de libertad condicional y se lo multó con apenas 5 millones de dólares.

En segundo lugar, desde hace varios años ya, idas y vueltas mediante, se ha ido instalando una virulenta campaña anti-indígena, en un contexto de fuerte disputa de tierras y de avance del extractivismo petrolero, minero, represas y megaproyectos turísticos en todo el país, muy particularmente en esa codiciada zona de la Patagonia. No es algo nuevo, es cierto, recorre la historia argentina y vuelve a traer a la memoria el genocidio indígena, llevado a cabo por el ejército argentino en el siglo XIX.

Sin embargo, hace unos años el racismo anti-mapuche fue escalando y el intento de cancelación de las demandas indígenas se instaló de lleno en los medios de comunicación. Un ejemplo fue lo sucedido en octubre de 2021, en el programa de un reconocido periodista, hoy fallecido, transmitido en el prime time televisivo: bajo el título “Indios al ataque”, aplicado sobre una foto o infografía que mostraba los colores de la bandera mapuche cubriendo el mapa de la Patagonia, una voz en off que en tono enfático decía: “Son los nuevos terroristas. Incendian y ponen en jaque a poblaciones enteras. Reclaman la mitad de la Argentina con la complicidad del gobierno que no se inmuta”.

Si la derecha neoliberal, con Mauricio Macri, disparó el peligroso dispositivo del “enemigo interno”, algo que fue matizado durante el gobierno del oscilante Alberto Fernández (al cual medios mainstream acusaban de ser “cómplice”), con la llegada del ultra-neoliberal Javier Milei, y el regreso de Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad Nacional (estuvo a cargo de dicho ministerio durante la gestión del PRO y fue responsable de los operativos que terminaron con la vida de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel), el racismo anti-mapuche volvió a encenderse a niveles delirantes.

En tiempos de crisis múltiple, de Estado ausente y de negacionismos de todo tipo, lo más rápido es buscar un chivo expiatorio, y alentar la hipótesis de que los responsables de todo mal son un supuesto “enemigo interno”, el que ineludiblemente se encuentra entre los sectores más vulnerables de la sociedad. Sobre la comunidad mapuche se lanzaron todo tipo de acusaciones absurdas, como por ejemplo, que son los responsables de los focos de incendio intencional en la Comarca Andina, cuando lo real es que las comunidades indígenas, por su cosmovisión, jamás prenderían fuego un árbol y resultan tan afectadas como cualquier otro sector de la población por los incendios. Incluso, muchos de los brigadistas comunitarios en la primera línea de fuego son mapuches. Sin embargo, el racismo anti-indígena del gobierno otorga combustible fácil para encender aún más la mecha del odio y habilitar toda suerte de teoría conspirativa.

Antes de cerrar este relato patagónico, quisiera volver a Lewis, cuyo largo brazo se extiende al poder local. Importantes funcionarios municipales de El Bolsón fueron sus empleados, el milmillonario es también uno de los principales empleadores de la localidad. En este marco, se disparan hechos de tensión: criollos montados a caballo acusan de ser “falsos mapuches” a los indígenas o la policía privada que trabaja para Lewis impide el ingreso al camino que era público de los manifestantes que cada año suben para reclamar por la soberanía argentina, entre otros.

Además, en los últimos años, en un contexto de avance de los reclamos de los derechos territoriales de las comunidades indígenas, amparados en la Ley 26160 (que el gobierno de Javier Milei derogó a fines de 2024), hubo ocupaciones de territorios. Años atrás, una fracción indígena radicalizada, muy minúscula (me refiero a Facundo Jones Huala), fue acusada de protagonizar hechos de violencia. Jones Huala terminó siendo usado por las autoridades provinciales y nacionales: cada tanto sacan a relucir viejos videos, que vuelven a circular oportunamente en las redes sociales. Mientras, varias personas de origen indígena fueron asesinadas en contextos de tomas, sea por las fuerzas de seguridad, como por los socios de un empresario forestal. En el medio de estos hechos controvertidos, cada tanto hay disturbios en El Bolsón: gauchos de a caballo operan como fuerza de choque y golpean con su rebenque a miembros de la población completamente desarmados, que se manifiestan por alguna causa.

La bella y prometedora Comarca Andina aparece como una suerte de analizador social, que revela elementos ocultos y permite leer lo que sucede, en pequeña escala, en el resto de la sociedad. Se pueden ver cómo se activan las redes de solidaridad ante cada incendio, frente a la desidia estatal. Pero también se puede palpar la desigualdad social, con sus gauchos criollos marginados por el proceso de gentrificación;

· se puede ver la desigualdad racial, teñida de un racismo anti-indígena que estremece por su nivel de desprecio y violencia;

· se puede ver la impunidad con la cual obran empresarios y millonarios, sean extranjeros o no;

· se puede ver el esfuerzo de diferentes grupos de clase media emigrados de las grandes ciudades y convertidos en chacareros, por llevar una vida buena, en interconexión con la naturaleza, atravesada por otros modelos productivos;

· se puede ver la lucha asimétrica de las organizaciones indígenas por acceder a la tierra y afirmar su identidad cultural;

· se puede ver el dispositivo represivo que une fuerzas de seguridad locales, provinciales y nacionales;

· se puede ver el avance de la frontera extractiva en varias de sus modalidades; se puede ver el entramado corrupto de la política local, amañada con la justicia y los magnates territorializados.

Todos estos elementos son parte del combustible que se enciende y estalla cuando los focos de fuego se multiplican, y en medio de la ola de solidaridad ante el desastre, de pronto todo se vuelve confuso y peligroso, y el territorio, con sus desigualdades múltiples, su racismo y su impunidad, se convierte en zona de tensiones y las fuerzas de seguridad arrancan con su cacería.

Así, no son solo los incendios del Antropoceno o del Capitaloceno los que acechan la Comarca Andina y más allá. Entonces, ¿qué elegirías para llevarte de tu casa si tuvieras que huir en medio de un incendio?

fuente: https://www.revistaanfibia.com/incendios-desigualdad-inflamable

texto en PDF / Audio (13 min)

La desigualdad es inflamableDescarga #Antropoceno #capitaloceno #ComarcaAndina #incendios #incendiosDeBosques #incendiosForestales #interesesInmobiliarios #MaristellaSvampa
The Earth is no longer a loan from our children or an inheritance from our parents. It is the ongoing plunder of the web of life in the name of capital. #degrowth #capitaloceno www.planetaryhealthcheck.org

#capitaloceno “Nuestro último reporte tenía esta conclusión, muy simple: sin duda, los humanos son la causa del cambio climático al que estamos asistiendo”
https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20251206-frente-al-negacionismo-el-jefe-del-ipcc-recuerda-el-rol-de-los-humanos-en-el-cambio-clim%C3%A1tico

Seamos serios, los humanos llevamos unos ~300.000 años en la tierra, ~8.000 a.C las primeras sociedades de clase. Lo que ocurre ahora es debido al CAPITALISMO
El Antropoceno es otro Proyecto Civilizador del Capitalismo para continuar ahora a toda leche hacia la construcción de un planeta infernal

Frente al negacionismo, el jefe del IPCC recuerda el rol de los humanos en el cambio climático

Ante el auge del negacionismo climático, el presidente del IPCC, Jim Skea, recalcó el papel de la ciencia y que el cambio climático es "sin duda" el resultado de la actividad de los seres humanos, en una entrevista con la AFP.

FRANCE 24

https://elpais.com/ciencia/2025-10-27/el-planeta-es-nuestra-granja-los-humanos-y-su-ganado-triplican-en-peso-a-los-animales-salvajes.html?ssm=TW_CC

No es la humanidad la culpable como nos hace creer el Antropoceno popular. Es el #capitaloceno
Es el Capitalismo el que ha construido y está construyendo el Infierno Planetario
Tenemos que acabar con este sistema o él acabará con nosotrxs.

El planeta es nuestra granja: por cada animal salvaje hay 10 para consumo o domésticos

Dos estudios muestran cómo la vida domesticada supera a la silvestre con las personas moviéndose más que el conjunto de animales

El País

La #crisisclimática no es un fracaso humano, sino un éxito capitalista
No basta con decir “cambiar de sistema sin cambiar el clima”; existe un sistema, y la clase capitalista lo gobierna
#JasonWMoore historiador medioambiental y economista político. Coordina la Red de Investigación sobre Ecología-Mundo (World Ecology Research Network) en torno a lo que él llama #Capitaloceno

https://www.elsaltodiario.com/cambio-climatico/clima-clase-capitaloceno-proletariado-planetario-red-vida?&utm_medium=social&utm_campaign=web&utm_source=telegram#

La crisis climática no es un fracaso humano, sino un éxito capitalista

No basta con decir “cambiar de sistema sin cambiar el clima”; existe un sistema, y la clase capitalista lo gobierna.

El Salto Diario

#MedioAmbiente 🌳| Alyssa Battistoni ha publicado recientemente el libro Free Gifts: Capitalism and the Politics of Nature (Princeton University Press, 2025), que propone un análisis teórico-valoral, más que moral, de la apropiación de la naturaleza por parte del capitalismo. Ha hablado de su nuevo libro con Jochen Schmon.

https://www.desdeabajo.info/rotador-incio/item/la-produccion-de-la-naturaleza-entrevista-con-alyssa-battistoni.html

#Antropoceno #Capitaloceno #Consumo #Ecología #Ecosocialismo #Marxismo

"Incendios, cambio climático y capitalismo" - Todo Por Hacer

https://www.todoporhacer.org/incendios-cambio-climatico-capitalismo/

> Ser conscientes de que el cambio climático no es una suerte de condena contra «la humanidad», sino del capitalismo, es útil para que sepamos qué dinámicas debemos destruir y para aprender a decrecer de forma responsable, pero también para alejarnos de un marco de misantropía, de decir que el problema es «el ser humano» porque somos una plaga, que es una idea que a su vez lleva a la frustración y a la sensación de impotencia.

#TodoPorHacer #Capitalismo #Incendios #Capitaloceno #Antropoceno #Malm #Fuego
@amturiel No és Illa, no és el govern de la Generalitat, es el Capitalisme.
Els que manen són els mateixos de sempre, son les elits capitalistes. No hem d’oblidar que estem immersos en aquest sistema d’apropiació i explotació amb finalitats de lucre dels éssers humans i la resta de la naturalesa per a sostenir l'acumulació interminable del capital
#capitaloceno

#capitaloceno
La clase baja climática está cada día que pasa sobrepasando sus límites de resistencia. La próxima revolución del proletariado, biotariado... ya no se cuece a fuego lento. Al menos, eso es lo que me gustaría creer.

https://edition.cnn.com/2025/08/15/asia/hong-kong-cage-homes-climate-intl-hnk-dst

In cramped, sweaty Hong Kong, climate change is making things worse for the poorest

On a sweltering summer afternoon in Hong Kong, Yeung Fong-yan’s flat felt like an oven. Her air conditioner ran at full blast, but the tiny, tin-roofed room still baked in the heat, with a thermometer inside reading 36°C (96.8°F).

CNN