#reflexion
Enseñar a nadar o intentar secar los océanos
Gastar energía en tratar de frenar la naturaleza de las cosas es un esfuerzo inútil que solo lleva al cansancio. Hay personas que se empeñan en bloquear el avance de los cambios del entorno, actuando como si fuera posible tapar el agua del mundo arrojándole camiones de arena. Esta postura es absurda porque la fuerza de la realidad siempre encuentra una grieta para romper las barreras artificiales que le ponemos encima. En lugar de construir muros absurdos para ocultar lo que nos da miedo o desconfianza, la respuesta más lógica y madura es aprender a desenvolvernos dentro del nuevo escenario que se presenta ante nosotros.
Aprender a flotar y avanzar en la corriente nos da una ventaja real frente a las dificultades del entorno. Cuando dedicamos nuestro tiempo a adquirir nuevas habilidades, dejamos de ser víctimas de las circunstancias y nos convertimos en participantes activos de nuestra propia vida. Negar la existencia de las nuevas corrientes tecnológicas o sociales no va a hacer que desaparezcan por arte de magia. El conocimiento es el único salvavidas real que nos permite navegar con seguridad en un mar que no va a detener su oleaje solo porque nosotros nos sintamos incómodos.
La verdadera sabiduría no consiste en desear que el mundo se detenga o que vuelva a ser como antes, sino en preparar nuestra mente para entender los nuevos códigos. Dejar de pelear contra lo inevitable nos libera de una carga pesada y nos abre la puerta a soluciones mucho más sencillas. Quien insiste en cubrir los ríos con arena termina sepultado bajo su propio intento, mientras que aquellos que se atreven a sumergirse y entender las reglas del agua descubren formas diferentes de salir adelante.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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