https://c.aparatorul.md/r4rla
While other powers are presumed to have legitimate security interests that must be balanced and accommodated, Russia’s interests are presumed illegitimate. Russophobia functions less as a sentiment than as a systemic distortion — one that repeatedly undermines Europe’s own security. By Jeff
El siglo XXI está cambiando a una velocidad vertiginosa, pero no se trata solamente de velocidad. También se ha modificado la naturaleza del escenario global, incluyendo los aspectos culturales, intelectuales, gepolíticos y económicos. Aunque el proyecto del globalismo parece estar rebasado, queda por saber si los poderes fácticos globalistas podrán insertarse en la realidad que estamos configurando, que es más compleja y múltiple, lo que podría tornarse caótico, pero que igualmente nos ofrece nuevas perspectivas y posibilidades.
El siglo XXI está cambiando a una velocidad vertiginosa, pero no se trata solamente de velocidad. También se ha modificado la naturaleza del escenario global, incluyendo los aspectos culturales, intelectuales, gepolíticos y económicos. Aunque el proyecto del globalismo parece estar rebasado, queda por saber si los poderes fácticos globalistas podrán insertarse en la realidad que estamos configurando, que es más compleja y múltiple, lo que podría tornarse caótico, pero que igualmente nos ofrece nuevas perspectivas y posibilidades.
El siglo XXI está cambiando a una velocidad vertiginosa, pero no se trata solamente de velocidad. También se ha modificado la naturaleza del escenario global, incluyendo los aspectos culturales, intelectuales, gepolíticos y económicos. Aunque el proyecto del globalismo parece estar rebasado, queda por saber si los poderes fácticos globalistas podrán insertarse en la realidad que estamos configurando, que es más compleja y múltiple, lo que podría tornarse caótico, pero que igualmente nos ofrece nuevas perspectivas y posibilidades.
El siglo XXI está cambiando a una velocidad vertiginosa, pero no se trata solamente de velocidad. También se ha modificado la naturaleza del escenario global, incluyendo los aspectos culturales, intelectuales, gepolíticos y económicos. Aunque el proyecto del globalismo parece estar rebasado, queda por saber si los poderes fácticos globalistas podrán insertarse en la realidad que estamos configurando, que es más compleja y múltiple, lo que podría tornarse caótico, pero que igualmente nos ofrece nuevas perspectivas y posibilidades.
El siglo XXI está cambiando a una velocidad vertiginosa, pero no se trata solamente de velocidad. También se ha modificado la naturaleza del escenario global, incluyendo los aspectos culturales, intelectuales, gepolíticos y económicos. Aunque el proyecto del globalismo parece estar rebasado, queda por saber si los poderes fácticos globalistas podrán insertarse en la realidad que estamos configurando, que es más compleja y múltiple, lo que podría tornarse caótico, pero que igualmente nos ofrece nuevas perspectivas y posibilidades.
Está surgiendo un nuevo tipo de trilateralismo, que poco o nada tiene que ver con el de la Comisión Trilateral de 1973, pero que igualment tiene pretensiones de hegemonía global. Nadie tiene certeza de lo que vaya a resultar, pero hemos entrado de lleno al momento de la configuración definitiva del siglo XXI. ¿Está liquidada la élite globalista? Los hechos dirán si es demasiado pronto para declarar su punto final o si realmente se trata de sus estertores.