¿Sabían que las bases que sostienen los palacios y puentes de Venecia están hechas de millones de troncos de madera enterrados bajo el lodo que no se pudren porque el agua del mar no tiene oxígeno?
La ciudad de Venecia se construyó sobre un conjunto de islas pequeñas en una laguna pantanosa del mar Adriático. Para levantar edificios pesados sobre un suelo tan blando, los constructores del siglo V clavaron millones de estacas de madera de alerce y roble profundamente en el lodo hasta tocar una capa de arcilla compacta mucho más firme. En circunstancias normales, la madera expuesta a la intemperie se pudre rápidamente por la acción de hongos y bacterias, pero las aguas de la laguna cubrieron los troncos por completo, bloqueando la entrada de oxígeno e impidiendo la supervivencia de los microorganismos que descomponen la madera.
El contacto continuo de los troncos con el agua rica en minerales de la laguna provocó que la madera absorbiera estos elementos, endureciéndose de forma constante hasta adquirir una consistencia similar a la de la piedra con el paso de los siglos. Un ejemplo de este trabajo se encuentra en la iglesia de Santa Maria della Salute, cuya estructura principal descansa sobre una base oculta de más de 1000000 de pilotes de madera que siguen estables en la actualidad. Este sistema de cimientos antiguos demuestra cómo los constructores medievales encontraron una solución duradera utilizando las características químicas del entorno marino para sostener una de las ciudades más famosas de Europa.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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