¿Sabían que el rugido original de Godzilla en la película de 1954 no se produjo utilizando grabaciones de animales reales, sino mediante un instrumento musical de cuerda?
El equipo de producción de la compañía cinematográfica japonesa Toho intentó inicialmente grabar rugidos de leones, tigres y cocodrilos alterando la velocidad de las cintas, pero los resultados no consiguieron transmitir la sensación de una criatura prehistórica gigantesca alterada por la radiación nuclear. El compositor de la banda sonora del filme, Akira Ifukube, propuso una solución alternativa al utilizar un contrabajo de cuerdas gruesas de madera, el cual desajustó para aflojar la tensión de sus cuerdas. El músico frotó la cuerda más baja del instrumento empleando un guante de cuero grueso que previamente impregnó con resina de pino de alta fricción, logrando un sonido áspero, metálico y chirriante que capturó perfectamente la identidad del monstruo.
El ingeniero de sonido Ichiro Minawa tomó estas grabaciones iniciales de contrabajo y modificó el material en su mesa de trabajo mediante el uso de un magnetófono de bobina abierta, reproduciendo el sonido a velocidades distintas y añadiendo un efecto de eco para simular la acústica de una criatura rugiendo en medio de una metrópolis. Este proceso artesanal dio origen a uno de los efectos de sonido más reconocibles de la historia del cine, el cual quedó registrado en los archivos maestros de Toho y se ha mantenido como la base de audio obligatoria en las más de 30 producciones que componen la franquicia a lo largo de sus 72 años de existencia en las pantallas de todo el mundo.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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