LOS AVATARES DEL ENGAÑO 🎬👽
Hace poco circuló en redes el tráiler final de El dia de la revelación con la aparición del mismo Steven Spielberg confirmando que todo esto es cierto. La escena clave muestra un ciervo transformándose en un extraterrestre gris, lo que ha desatado toda clase de especulaciones sobre qué significa realmente esta revelación.
¿Son los animales cuerpos avatares utilizados por entidades del espacio, o es nuestra percepción la que está siendo manipulada? La pregunta, por supuesto, nos lleva a lugares más profundos que merece la pena explorar.
La película presenta una trama en la que dos niños sometidos a experimentación se convierten en adultos con roles estratégicos, una mujer reportera que anuncia la verdad al mundo en idioma desconocido, y un hombre que accede a información clasificada para exponer una lista de seres que NO SON PERSONAS, AUNQUE CAMINAN CON FORMA HUMANA.
Acá es donde el análisis se vuelve fascinante y también inquietante. No se trata simplemente de confirmar la existencia de extraterrestres grises, sino de revelar que nuestro planeta está ocupado por otras razas que utilizan cuerpos humanos como avatares, exactamente como los grises supuestamente utilizan animales.
La mayoría de especuladores ha considerado tres posibilidades: primero, que los visitantes se transforman literalmente en animales mediante metamorfosis; segundo, que ocupan cuerpos animales como avatares para moverse sin ser detectados; y tercero, que manipulan la mente humana para que veamos animales cuando en realidad observamos su verdadera forma.
La tercera opción, la del engaño perceptivo, es la más inquietante porque sugiere que nuestra realidad sensorial no es confiable, que aquello que creemos ver no es lo que realmente existe. Esta idea no es nueva en la historia de la filosofía ni en la teología cristiana.
El apóstol Pablo escribió que caminamos por fe y no por vista, precisamente porque la percepción puede engañarnos.
Lo que resulta particularmente interesante es el elemento de las máquinas implantadas en los niños durante su infancia. Si estas máquinas otorgaban habilidades mentales específicas, entonces estamos frente a un plan a largo plazo donde seres no humanos prepararon agentes dentro de nuestra sociedad años antes para que, en el momento preciso, revelaran verdades que la humanidad ha permanecido ignorando.
Es una estrategia perfecta desde una perspectiva militar o inteligencia, infiltración, preparación, ejecución. Pero también es una idea que nos obliga a cuestionarnos qué tan profunda es la conspiración, si es que existe.
La cuestión central que emerge acá no es si existen extraterrestres. Acá la pregunta que interpela es si existe otra raza controlando nuestro planeta desde posiciones de poder utilizando cuerpos humanos como vehículos.
Eso transformaría nuestra realidad en algo parecido a una prisión, un planeta zoológico donde los verdaderos dueños no permiten que despertemos a nuestra condición real.
Spielberg, al colocar animales en todos los afiches promocionales desde el inicio, estaba señalando esto, los animales son los mensajeros, son quienes traen la verdad, son los elementos de liberación, aunque parezca absurdo.
Desde una mirada cristiana, esta narrativa toca preocupaciones muy antiguas sobre el engaño, el control y la naturaleza de la realidad.
El apóstol Juan advirtió que no creamos en todo espíritu, sino que examinemos si proceden de Dios. La idea de entidades usando formas falsas, ocultando su verdadera naturaleza, apareciendo como si fueran algo que no son, encaja perfectamente dentro de las advertencias bíblicas sobre el adversario, quien fue descrito como alguien que se disfraza de ángel de luz. No es nueva la idea de que existencias no humanas trabajan en secreto para mantener a la humanidad en esclavitud espiritual y mental.
Lo que hace poderosa la propuesta de Spielberg es que no intenta simplemente confirmar vida extraterrestre, sino revelar una verdad más perturbadora, que no somos los únicos, que no estamos solos de los grises, sino que ESTAMOS CONVIVIENDO CON SERES QUE APARENTAN SER HUMANOS PERO NO LO SON. Esa información, si fuera verdadera, exigiría una reevaluación completa de nuestra comprensión de la realidad, de quién nos gobierna, de en qué creemos realmente.
Claro que todo esto podría ser puro entretenimiento cinematográfico, una revisión de antiguas preocupaciones humanas envueltas en narrativa de ciencia ficción. Pero el hecho de que Spielberg mismo afirme que todo esto es cierto en el tráiler final genera preguntas que van más allá del cine: ¿qué es la verdad? ¿Quién tiene acceso a ella? ¿Estamos preparados para conocerla? Esas preguntas, acá en este lado de la pantalla, son las que realmente importan.
Julio César Cháves
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