๐Robar un beso no es un acto de pasiรณn, es una invasiรณn en toda regla.
Hay quien lo romantiza, quien lo vende como un impulso incontrolable o una prueba de deseo, pero la realidad es mucho mรกs gris: es decidir por la otra persona.
Es saltarse el consentimiento, que deberรญa ser la base de cualquier acercamiento, y cambiarlo por un atrevimiento que solo busca satisfacer al que lo da.
Si necesitas robarlo, es que no te lo han querido dar.
Y si no te lo han dado, no te pertenece.
No hay รฉpica en el asalto; hay, simplemente, una falta absoluta de respeto.
Confundir el deseo propio con el derecho sobre el cuerpo ajeno es un sรญntoma de egoรญsmo, no de amor.
Al final, lo que te llevas no es un beso, es el rastro de tu propia inseguridad y la incomodidad de quien, por un segundo, se ha sentido acorralada en su propia piel.
โฆ โฆ โฆ โฆ โฆ


Una pareja sana no va a poner horarios a tu forma de ser ni te va a pedir que te hagas mรกs pequeรฑo para encajar en su comodidad. 



