𝑬𝒍 𝒈𝒊𝒈𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒚𝒂 𝒏𝒐 𝒑𝒊𝒔𝒂 𝑵𝒖𝒆𝒗𝒂 𝒁𝒆𝒍𝒂𝒏𝒅𝒂
El moa es una de esas historias que cuesta creer hasta que ves sus huesos de cerca.
Durante miles de años, estas aves enormes dominaron los paisajes de Nueva Zelanda, caminando tranquilas por bosques y llanuras como si el mundo fuera suyo.
No volaban.
No necesitaban hacerlo.
Había especies pequeñas, pero otras eran auténticos gigantes: algunas superaban los 3 metros de altura con el cuello estirado y podían pesar más de 200 kilos.
En un ecosistema sin mamíferos terrestres grandes, los moa ocuparon ese espacio sin competencia real.
Su único gran enemigo natural era el águila de Haast, una rapaz colosal capaz de cazarlos en pleno vuelo de ataque desde el bosque.
Era una escena brutal pero equilibrada: depredador y presa creciendo juntos durante miles de años.
Todo cambió cuando llegaron los primeros humanos polinesios a Nueva Zelanda hacia el siglo XIII.
El moa no había evolucionado frente a cazadores inteligentes, rápidos y organizados.
Era grande, sí, pero vulnerable: ponía pocos huevos, se reproducía lentamente y no tenía defensas reales contra una caza constante.
En apenas unos siglos desapareció.
No fue una caída lenta, sino un derrumbe rápido.
Caza intensiva, incendios para abrir terreno y la llegada de especies como perros y ratas hicieron el resto.
El resultado fue devastador: nueve especies de moa desaparecieron por completo.
Lo curioso es que durante el siglo XIX, cuando los europeos empezaron a excavar, aparecieron restos tan bien conservados que parecía que el animal había muerto hacía poco: huesos completos, plumas, incluso tejidos con piel y escamas.
Era como si el tiempo se hubiera detenido en cuevas frías de Nueva Zelanda.
Y aún hoy sigue siendo un tema delicado.
Se ha hablado de “revivirlo” mediante genética, pero la mayoría de científicos es muy cauta.
No sería traer de vuelta al mismo animal, sino crear algo nuevo en un mundo que ya no es el suyo.
El moa no desapareció por una catástrofe natural imposible de evitar.
Desapareció en silencio, en pocos siglos, en un lugar aislado donde la vida había seguido su propio ritmo durante millones de años.
Y quizá esa es la parte más incómoda de su historia: no parece tan lejana.
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Artificial egg hatched 26 healthy chickens
https://colossal.com/colossal-biosciences-artificial-egg-dodo-moa/
#HackerNews #ArtificialEgg #HealthyChickens #Biotech #Innovation #Dodo #Moa
Some very relevant critical remarks concerning the claim of Colossal, that they have made giant steps in de-extinction ancient giant birds by creating an artificial egg, incubator, that would allow hatching those birds embryos. And critical remarks as well in general on Colossal's claims about resurrect extinct species.
#deextinction #woolymammoth #dodo #moa #evolution
De‑extinction company says it's made an artificial egg—if true, it could help save living species. Colossal's artificial egg could be groundbreaking science and deliver a useful tool for conservation. But its announcement includes no data or peer-reviewed scientific publications, making it difficult to independently assess the claim. Which has been addressed by Jerry Coyne as well, in his blog Why Evolution Is True (NextPost)
#evolution #deextinction #biodiversity #moa
https://phys.org/news/2026-05-deextinction-company-artificial-egg-true.html

Today's announcement by Texas-based de-extinction company Colossal Biosciences about a successful hatching of chicks from an artificial egg would represent a major innovation, if the claims can be verified.