Bajo la luna gris, el gigante duerme,
colmillos de hueso, piel de tierra y de muerte.
El viento susurra su nombre olvidado,
y la noche lo cubre, como un manto de luto.
Sus pasos fueron truenos, su sombra, un abismo,
hoy solo quedan sombras, en un mundo sin tiempo.
El silencio los abraza, en la fría penumbra,
como un sueño eterno, en la oscuridad muda.






