#datocurioso

¿Sabían que el fenómeno de creer que el fin del mundo es inminente en cada generación se debe principalmente a un mecanismo psicológico llamado "sesgo de negatividad"?

Este sesgo es una herencia biológica que hace que el cerebro humano preste mucha más atención a las amenazas y noticias negativas que a los eventos positivos, ya que evolutivamente detectar peligros era clave para la supervivencia. A nivel social, cada generación experimenta cambios drásticos en su entorno, tecnología o valores; el cerebro interpreta esta pérdida de lo conocido no como una transformación, sino como un colapso total. Esto explica por qué eventos como el año 1000, el 2000 o el 2012 generaron histeria colectiva a pesar de la falta de evidencia científica.

Damos tanto peso a las profecías porque cumplen una función de "alivio cognitivo": es más fácil para la mente aceptar un final definido y catastrófico que lidiar con la incertidumbre del futuro a largo plazo. Al ponerle una fecha o una causa al fin, la ansiedad se canaliza hacia un evento específico, dándole a las personas una falsa sensación de control o preparación frente a lo desconocido. Históricamente, desde los registros de 1725 hasta las predicciones fallidas de 1914, 1975 o 2000, el patrón se repite: el fin del mundo no es un evento geológico, sobrenatural, extraterrestre o astronómico constatado, sino una proyección del miedo al cambio generacional.

#Psicología #Historia #FinDelMundo #Sociedad #SesgoCognitivo

#datocurioso

¿Sabían que la supuesta profecía de Rasputín que marcaba el fin del mundo para el 23 de agosto de 2013 no proviene de un registro histórico directo del místico ruso, sino que se popularizó a través de interpretaciones modernas de un libro titulado "Las 100 profecías de Rasputín"?

Según esta narrativa, que circuló ampliamente en medios de comunicación e Internet durante el año 2013, Grigori Rasputín habría predicho que una "tormenta de fuego" caería sobre la Tierra en esa fecha específica, devorando la vida y dejando tras de sí un silencio absoluto. La cita atribuida al místico mencionaba que "lágrimas del Sol caerán sobre la Tierra como chispas de fuego", una descripción que muchos interpretaron en su momento como una referencia a tormentas solares extremas o a un evento de extinción masiva.

Sin embargo, el rigor histórico señala que Rasputín era analfabeto y la mayoría de sus "profecías" documentadas fueron transmitidas de forma oral o a través de cartas dictadas, centradas principalmente en el destino de la familia Romanov y el futuro inmediato de Rusia. La fecha del 23 de agosto de 2013 carece de sustento en los archivos primarios de la época zarista; de hecho, algunos analistas sugirieron que la confusión pudo derivar de la diferencia entre el calendario juliano (usado en la Rusia de Rasputín) y el gregoriano, lo que habría desplazado la supuesta fecha al 5 de septiembre del 2013 sin que, finalmente, ocurriera evento catastrófico alguno.

#Rasputín #Historia #Profecías #FinDelMundo #Rusia #Curiosidades

Reunión

Nada que no se haya contado, que no se haya visto ni escuchado. Por cada comienzo del mundo, los humanos imaginamos su final. Lo escribimos, lo filmamos, lo profetizamos.

A ella la había conocido en internet, esa heredera de un medio de comunicación que en el siglo pasado Orson Welles había usado para anunciar un falso fin del mundo. En ese entonces fue solo un engaño contado en la radio por un genio precoz. Cuando pasó de verdad, nadie llegó a decir nada, pero todo terminó. Solo se sentía en el aire, como cuando uno da vuelta las últimas páginas de una novela que le gusta. Yo antes escribía, pero ya no tengo a quien escribirle. Ahora que me queda poco tiempo, me cuento esto a mí mismo.

Primero quedamos pocos. Luego menos. Y por último todos se esfumaron. Los satélites cayeron del cielo como estrellas muertas. Vi morir al último vecino desde mi ventana. Se desplomó mientras barría su vereda. Recién ahí me largué a llorar.

Las máquinas seguían funcionando. No solo los autos circulaban vacíos. La guerra, que pensamos que sería el final pero no lo fue, impulsó la industria de miembros sintéticos. En las calles, los implantes robóticos de los muertos todavía arrastraban sus cuerpos. Podías verlos deambular, pudriéndose erguidos en piernas artificiales. Una mañana, un esqueleto con traje raído y portafolio cruzó la avenida.

Creí que era el único sobreviviente. Hasta que la vi conectada. Antes ella me había bloqueado en esa aplicación. Y enseguida yo en otra.

Entre los dos nos menospreciamos todo lo que pudimos. Llegué a empujarla el día que, mientras discutíamos caminando tomados de las manos, ella me clavó las uñas. Sin embargo, cuando partió con sus cosas nos dimos un beso que es el único que recuerdo de esa larga e intensa relación.

El último beso, la última caricia en la espalda en la cama antes de la separación, como si rasquetearas todo tu pasado, aunque estés desesperado por tener a esa persona ya lejos, con el tiempo siempre parecen el principio. ¿Qué decir de estos inicios que son finales?

Este ser que me había criticado tanto, limando mis virtudes, atizando mis defectos hasta hacerme arder en el fuego de mi propia locura, este ser que me había empujado al vacío, al que había maltratado, claro que sí, sin darme cuenta hasta que era muy tarde, y que me había abandonado mucho tiempo antes de que se fuera, silente y firme, este ser que se había pegado a mí como una garrapata, sofocándome como un hada que nada sabía de la vida pero sí del final de su propio cuento, que era tan capaz de ponerte el pie sonriendo, este ser peligroso, inteligente, este ser era el último resorte de la humanidad para mí, la única manera de escuchar una voz humana después de tantos meses de soledad. Y de ver a una mujer, de olerla y sentirla.

Cuando tuve eso claro, el instinto me empezó a jugar una mala pasada. Quería acercarme. Pero ni bien arrancaba el auto, mis pies no querían pisar el acelerador. Volvía y me daba la cabeza contra la pared de mi casa.

Pronto manejaba a toda velocidad por la ruta sin destino buscando un precipicio al que ofrendar mi auto caro y mis músculos trabajados.

Sopesaba las ramas de los árboles que yo mismo había plantado para colgarme. Me acercaba el cuchillo a la garganta como quien no lo va a retirar y piensa hundirlo. Mezclaba todo lo que encontraba en el botiquín con vodka y me lo tomaba para terminar vomitando. Merodeaba a los animales del zoológico para que me devoraran. Pero los pobres leones no tenían ni fuerzas y apenas se arrastraban. No había nadie para bajarme el pulgar en ese coliseo que se había vuelto el mundo. Nadie que pudiera apretar el gatillo más que mi mano renuente, nadie que pudiera darme el último empujón más que el viento. Pero lejos, bastante lejos, estaba ella.

El día que intenté ir hasta su casa quise tirarme del puente. El río hervía en olas y los cuerpos flotaban como huevos duros sobrecocidos. Me bajé de la baranda y volví a mi casa. 

Pensé qué sentiría ella. ¿Querría verme?

Tiré el teléfono, rompí la computadora. Ya nada me unía con el mundo y menos con ella. Pero al otro día de despojarme de mis dispositivos lloraba como un nene. ¿Qué fantasma había creado? ¿Había dejado otra vez que ese demonio insidioso me poseyera?

De las posesiones hijas de la ficción el amor es la peor. No hay sacerdote que lo ahuyente, no hay médium que lo materialice, no hay espíritus guías que lo acompañen para que deje este mundo, no hay ángeles que puedan salvarlo, ni enviado que se haya sacrificado por él, no hay crucifijos que lo ahuyenten, ni balas de plata que lo maten, no hay manera de taparse los oídos, tenemos ojos en la nuca para mirarlo siempre a la cara; no hay espaldas, el amor te juega y te demanda, en el límite está la ficción más grande creada por el hombre, porque la muerte, tal vez la segunda, pudre, pero el amor persiste. Es impalpable como el tiempo. Y se escapa para siempre. Uno lo busca con parsimonia y lo encuentra con locura. 

Ese amor, que en realidad es una guerra implacable que nutrió de hombres a los ejércitos y rellenó las tumbas tempranas de los cementerios, no destruyó a la humanidad, pero casi me destruye a mí. Y con eso me bastaba.

Pero sabiéndome último, empecé a pensar otra vez, esta con razón, que ella era la única mujer en el mundo, que el destino de la humanidad estaba en encontrarla, en reproducirme, y rompiendo mi teléfono había eliminado la única señal de humo que me mantenía atado a ella. El futuro dependía de que nos uniéramos, pero a mí me había importado un pepino. Nunca esperé que ella viniera a buscarme.

Hoy caminé hasta el borde de la terraza, pensando en ella, con más ganas que nunca de tirarme de cabeza. Pero me detuve. En ese momento alguien clavó los frenos de un auto que derribó el cesto de la basura y se subió a la vereda. No quedó estacionado en medio de mi living de milagro. Como un rayo salió, dio un portazo y me clavó la mirada. No era la mirada de una sola mujer.

Recién acabamos de tomar un té. Ella tiene el maquillaje corrido, varios cortes en las muñecas y una marca en el cuello, como si algún trastorno de la personalidad la hubiera llevado a lacerarse y colgarse, pero intuyo que no era un trastorno, sino el mismo instinto que me había dictado que me ahogara y que casi había logrado esparcir mis sesos por el suelo, todos mis recuerdos una mermelada grisácea frente a mi casa, y después los gusanos, que por suerte eran indiferentes, como los leones, a ese impulso contradictorio que nos había vuelto a juntar, me hubieran borrado de este planeta para siempre. 

Yo no tenía implantes que me hicieran caminar muerto, más que estas ganas de que me quieran y amen, que no se van con nada, y de querer y amar, que me hacían temblar las piernas cuando pasaba frente a ella, antes de que lograra conquistarla. No creo en los fantasmas, pero me puedo imaginar a un fantasma enamorado.

Frente a mí, unta el pan con manteca. 

Hace un rato hicimos temblar la casa con una pasión comprensible.

Su sonrisa es tan brillante como la hoja del cuchillo que empuña.

—Tenemos tantos planes —dice.

Asiento, sin dejar de entrechocar una rodilla con la otra.

Afuera, más allá de la ventana, hay mucha gente. Con poca o nada de carne, torsos vencidos o aún erguidos sobre piernas de metal, brazos de lata que buscan rascarse la picazón de una piel que ya no existe. 

Adrián Fares

Pueden leer la expansión de este blog en: adrianfares.substack.com

#amorAndroide #cienciaFicción #cuento #finDelMundo #narrativa #posapocaliptica #relaciónTóxica #relato #romanceOscuro #terror #thriller

Últimamente todas las películas y series que veo tratan sobre el fin del mundo.
No sé si nos están advirtiendo o preparando para algo.

#findelmundo

#mochila72horas Volvemos a los mensajes #findelmundo ¿Qué pondrías en tu mochila? En Catalunya, el gobierno dice esto:
📻 Ràdio de piles
🔦 Llanterna i piles de recanvi
🏥 Farmaciola i medicació crònica
👛 Targeta de crèdit i diners en efectiu
💦 Aigua (1,5 l per persona i dia) i aliments de llarga caducitat
🪪 Documentació personal i del domicili
📲 Mòbil i carregador
Yo añadiría alguna cosa de comer, navaja y abrigo, no?

Buena, preciosa, pero triste, muy triste 😭

"La vida de chuck" 🏠🩰 (2025) de Mike Flanagan

#cine #lavidadechuck #thelifeofchuck #findelmundo #sobrenatural #TomHiddleston #stephenking

Me acaban de informar que mañana es el #findelmundo Follad como loc@s, emborracharos de alegría y tocaros las pelotas o el coño delante de un policía...  #endoftheworld 🔥☄️

@Juan_jo36

Jah, jah. Sí, por supuesto, y algunos graves. Los cristos no somos ejemplos de santidad. Ademas, el mundo humano actual está tremendamente distorsionado, es la muerte en vida, y nadie puede ser consideradx culpable en tales circunstancias, digamos que los atenuantes son prácticamente totales.

Pero no pretendas que te los confiese.

#fediverse #CambioClimático #Apocalipsis #FindelMundo #radiofindelmundo #cristianismo #libertad #PinkFloyd @rogerwaters @Supertramp #respeto #noticias