En sepbre. de 1953, la #dictadura #franquista acordaba la instalación de bases de #EEUU en territorio estatal. Todo muy democrático.
33 años después, en 1986, la situación se maquillaba mediante la celebración del referéndum de adhesión a la #OTAN condicionado a la no incorporación a la estructura militar, la prohibición de instalar o introducir armas nucleares en el país y la reducción de la presencia militar de EEUU en el territorio del estado español. Estas condiciones nunca se cumplieron en su totalidad, manejando Washington la situación a su antojo.
En 1988 se firma el acuerdo de Convenio de Cooperación para la Defensa entre #Madrid y #Washington, es precisamente el segundo punto del acuerdo el que supedita la utilización de las bases militares al visto bueno de Madrid.
Hay que puntualizar; que en este contexto, y de forma extraoficial, siempre estuvo presente el condicionante económico, concretamente la adhesión del estado español a la entonces denominada #CEE
Ahora, en pleno siglo XXI, el presidente estadounidense se enfada y patalea por la decisión española de apelar al punto dos del tratado firmado con Reagan y exige la colaboración española en su agresión contra el pueblo iraní, amenazando con un bloqueo comercial en caso de no plegarse a sus deseos.
Pero, ¿Cancelaría EEUU sus tratados comerciales? Las importaciones españolas ya han superado a las exportaciones ¿Y los fondos de inversión estadounidenses? ¿Renunciarán al negocio que supone la ingente cantidad de activos inmobiliarios que controlan? Sin duda muchas familias, víctimas de sus abusos, se alegrarían.
Desde los tiempos de los tratados con las naciones originarias americanas a los acuerdos de #Minsk o las negociaciones diplomáticas con #Irán, el engaño y la imposición violenta son las herramientas favoritas de Washington.
Del individuo sentado a su lado, el lamebotas que ejerce de canciller de #Alemania, mejor hablamos otro día.








