El proyecto de educación tecnológica para mi hija avanzó más de lo esperado este fin de semana. Debido a que comenzaba a ser molesto tener que cambiar de puerto USB el cable del dock para discos duros en cada encendido de la iMac, decidí instalar #BodhiLinux en una partición del disco interno.
Cometí un error de parvulario, luego de reparticionar el disco interno de la iMac, el instalador de Bodhi Linux indicó que no había detectado ningún sistema operativo previo y me ofreció usar todo el disco para instalar el nuevo. Supuse que la indetección tendría relación con la incapacidad del instalador para acceder al formato de partición del MacOS y que el "disco" que se usaría sería la partición vacía disponible (formateada en ExFAT)... ¿Cómo es que infringí la regla de oro de "no suponer"? Seguramente es porque suelo padecer ataques de estupidez.
El caso es que, inesperadamente, la iMac ya no tiene MacOS. No es algo que me duela tantísimo, porque de todas formas ya prácticamente no lo usábamos más que para comparar y sentirnos fenomenales por hacer que una computadora de 2011 funcione de maravilla en 2026. Los datos importantes de la partición de MacOS ya estaban respaldados, pero reconozco que cometí un error grave.
Eso sí, el error fue de esos que terminan en serendipia, porque Bodhi Linux se desempeña aún mejor que Elive, el entorno de escritorio #Moksha, un fork optimizado de #Enlightenment, hace que la iMac se sienta como comprada hace apenas un año.