Aprendí español cuando era adolescente. En aquella época, mi profesor era de España y solo nos enseñó un acento: el acento castellano.
Después de eso, perdí mi español.
Hoy en día, estoy refrescando mi español, pero también presto atención a otros acentos.
De hecho, ni siquiera intento imitar el acento castellano. Por ejemplo, aprendí el ceceo cuando era adolescente, pero ahora uso el seseo.



